Por Redacción Grupo La Verdad
La iniciativa de concientización se desarrolló a lo largo del mes de octubre, impulsada en Argentina por la Red de Profesionales y Centros de Actividades Acuáticas (NADI), en sintonía con la campaña que se implementa desde hace 12 años en diferentes natatorios de América Latina. De acuerdo a las estadísticas oficiales, cada año mueren 236.000 personas por ahogamiento por inmersión, un promedio de 646 por día y a nivel nacional el pico máximo se registró en 2017 con 350 fallecimientos, cifra que luego fue disminuyendo gracias en gran medida a los efectos de esta campaña.
Martín Scanavino, profesor de Educación Física y director de un natatorio en Junín, manifestó respecto a esta iniciativa que “es una campaña que se viene realizando desde hace 12 años en toda América Latina, la cual se implementó en 80 natatorios durante todo octubre y esta es la primera vez que se hace acá en Junín”. Y ahondó: “El objetivo fundamental de esta propuesta es reducir lo máximo posible la cantidad de muertes por ahogamiento por inmersión”.
Seguidamente, Scanavino sostuvo que “de acuerdo a las estadísticas oficiales cada año mueren unas 236.000 personas en el mundo como consecuencia de esta situación y 646 por día, mientras que en la Argentina tuvimos un pico en su momento en el 2017 con 350 y desde que se implementó esta campaña la cifra fue disminuyendo”. Al mismo tiempo, comentó que “las muertes se producen en edades comprendidas entre el primer año y los cuatro, y desde esa edad hasta los 21 aproximadamente”.
En una entrevista con Grupo La Verdad, el guardavidas expuso que “como centros de natación tenemos una misión importante en lo que respecta a la concientización y sensibilización sobre esto, pero es importante que toda la comunidad se involucre y tome noción sobre esta problemática”. Luego, sostuvo que “la gente tiene que tomar conciencia y no pensar que es una situación que nunca vamos a atravesar, sobre todo ahora con la llegada del calor”. Y añadió: “El ahogamiento de muerte no intencional es la tercera causa de fallecimiento en el mundo, como consecuencia en la mayoría de los casos por desconocimiento, imprudencia y falta de supervisión de adultos”.
“Está comprobado a nivel mundial que a partir de un año un niño se puede ahogar con 6 cm de agua, es decir, no en un natatorio, río o una playa, sino simplemente con un fuentón, bañera o pelopincho”, dijo el profesional y agregó: “El niño a esa edad trata de respirar y muchas veces no pide auxilio como un adulto, por lo cual la muerte se desarrolla de manera silenciosa”.
El entrevistado expresó que “por medio de estas capacitaciones buscamos reforzar toda la parte de prevención, para lo cual implementamos esta campaña a lo largo de todo el mes y con el abordaje de distintas temáticas en cada una de las semanas”. En continuidad, señaló que “también se brindó toda la información necesaria sobre el respeto de las normas de seguridad, como no traspasar las vallas de una pileta si está cerrada y no hay nadie, y no correr por los bordes de la misma”.
“En cuanto a los adultos hacemos mucho hincapié en la importancia de supervisar en todo momento cuando un niño está metido en el agua, ya sea si estamos en un club o alquilamos una quinta”, indicó Scanavino y completó: “Siempre se debe estar atento a lo que sucede y dejar de lado el celular cuando hay niños en el agua, porque solo en 27 segundos se puede producir un ahogamiento”.
Asimismo, el profesor de Educación Física destacó que “es importante que haya medidas de seguridad como cercos de protección, que haya siempre un adulto designado para supervisar y también es necesario saber técnicas de rescate y primeros auxilios”. A su vez, comentó que “nosotros formamos parte de la Cámara de Natatorios de la Provincia de Buenos Aires que nuclea a más de 100 piletas, en donde se hace mucho énfasis en la importancia de estas capacitaciones”.
“Hay que tener en cuenta que muchas de las situaciones de ahogamiento sobre todo en adolescentes y jóvenes no se produce por no saber nadar, sino por el hecho de entrar en pánico, por lo cual es fundamental estar capacitado para saber cómo hay que actuar ante este tipo de situaciones”, aseveró.
Por otro lado, en lo que respecta a la seguridad en aguas abiertas el especialista expuso que “en el caso del mar hay que tener cuidado con el oleaje y las corrientes de retorno llamadas chupones, donde no hay que nadar a contracorriente sino de manera paralela a la costa y pedir ayuda para salir”, y amplió: “En la capacitación trabajamos las cinco maneras seguras de nadar en aguas abiertas, conocer bien el código de banderas y contar con los elementos de salvación adecuados”.
A modo de cierre, Martín Scanavino dijo que “una vez que se culminen las capacitaciones vamos a entregar un diploma a todos los chicos que participaron de las mismas, la idea es repetir esta campaña de concientización todos los años y replicar esta iniciativa en escuelas, clubes e institutos para ampliar el espectro de llegada”.






