Por Claudia Birello
Para Grupo La Verdad
A fines de la década del ´10, principios del ´20, mucho camino debía desandar la ciudad para contar, por ejemplo, con un cuerpo de bomberos voluntarios, tema que ya hemos reflejado a lo largo de las distintas entregas y tal como lo exponía La Verdad a la comunidad.
En esos años, hubo dos grandes incendios cuyas crónicas reflejan la actitud que asumía la policía de esos años y fundamentalmente, una comunidad que hasta acercaba agua de manera muy precaria.
Nos referimos en esta oportunidad al incendio del Almacén de los hermanos Tassara y la desaparición producto de las llamas, del biógrafo del Club Ambos Mundos.
El primero, en 1919, el segundo en 1924.
En esos cinco años, nada había cambiado. El combate del fuego era el mismo. Casero, artesanal y solidario.
EL ALMACEN TASSARA 
La ciudad fue de súbito e ingratamente sorprendida el domingo a eso de las 3 ½ de la tarde por grandes nubarrones de humo denso que alcanzaban a la distancia emergiendo el horizonte y poniendo en él una nota lúgubre y triste.
Las primeras voces que corrieron aseguraban que se quemaba el molino, otras el almacén del Sr. Tassara.
Los curiosos no tardaron en ir en gruesas caravanas al lugar del suceso, para cerciorarse por sí mismos de lo que acontecía.
Ante sus ojos se presentaron las voraces llamas que iban reduciendo a escombros y cenizas el gran almacén y tienda de Tassara Hnos., sitos en la calle Colón y Córdoba.
La Policía, a las órdenes del oficial Claros estuvo desde el primer instante, en el puesto que le señalaba su deber y si bien la fuerza avasalladora del fuego no pudo ser dominada por carecer de elementos adecuados para su extinción, se logró poner a salvo las existencias de kerosene, nafta y otras mercaderías de los depósitos anexos y corralón de maderas.
La acción policial, la del personal de la casa y de muchísimos particulares se concretó también a arrojar agua a los paredones del molino harinero, calentado por el gran desarrollo e intensidad del incendio; de lo contrario, el enorme edificio podría haber sido también pasto de las llamas que hasta las 7:30 siguieron poniendo sus lengüetazos rojos en el ambiente nocturno.
A esa hora, el ruido crepitante de las vigas que se resquebrajaban y de los inflamables que explotaban no era tan ensordecedor; una romería de peatones continuaba desfilando por las calles Javier Muñíz y Córdoba para contemplar aquel desolador espectáculo.
Como hace notar “El Mentor”, ni por el desarrollo de los negocios de la casa ni por la bien notoria solvencia de la firma Tassara Hnos. y Cía., puede admitirse, ni siquiera como aventurada hipótesis, la intervención de un designio interesado, de una de esas liquidaciones arriesgadas pero provechosas a que recurren algunas veces, los comerciantes en apuro.
En el conjunto de los negocios de la firma Tassara, que gira por varios millones de pesos, el almacén era el anexo de menos importancia, puede decirse, un ramo accesorio creado por la exigencia de las demás operaciones.
El Sr. Fortunato Tassara, al rato de producirse el incendio, regresaba del campo con uno de sus hijos y al ver a la distancia la humareda, no pudo precisar bien de dónde se originaba.
CAUSAS DEL SINIESTRO. LAS PÉRDIDAS 
Como el negocio estaba cerrado y el personal afuera, se supone fundadamente que se produjo por casualidad debido a un corta-circuito (sic) eléctrico junto a los cielo-rasos.
Las pérdidas ascienden a $ 100.000 moneda nacional.
El negocio estaba asegurado en la compañía “La Mundial” en $ 114.000. El edificio quedó totalmente destruido, exceptuando las paredes o armazón de ladrillo, es de
LA POLICIA
No ha habido que lamentar ningún accidente desagradable, solo que, al oficial, sr. Claros, encargado interinamente de la comisaría por ausencia del comisario Rey, le alcanzó, en el momento que se dedicaba al salvataje de un tirante, se produjo una herida en la cabeza.
Guardó cama varios días. Ya felizmente está restablecido y de nuevo al frente de la policía que se hizo acreedora, una vez más, a los aplausos del público por su eficaz acción y exacto cumplimiento de sus obligaciones, sin perdonar las molestias y peligrosos sacrificios.
NOTA DE AGRADECIMIENTO
Los Sres. Tassara Hnos. y Cía., nos solicitan la publicación de las siguientes líneas.
Con motivo del desgraciado suceso del incendio de nuestra casa de negocio, almacén y anexos, que tuvo lugar el domingo 11 del corriente, cumplimos con el deber de dirigirnos a Ud. pidiéndole quiera tener a bien expresar por medio de las columnas de su ilustrado periódico, los sentimientos de nuestro reconocimiento y gratitud hacia todas y cada una de las personas que en una u otra forma han manifestado su pesar por tal hecho y muy especialmente por la ayuda prestada desde el primer momento por la policía local y por el numeroso grupo de amigos que le secundaron, debido a cuya intervención se consiguió aislar el fuego, evitando males mayores.
A todos ellos, pues, nuestras más expresivas gracias.
VORAZ INCENDIO DESTRUYÓ EL BIOGRAFO AMBOS MUNDOS
Quemáronse el edificio y todas las instalaciones.
El Ambos Mundos, como local de espectáculos públicos, era característico, se unían en él ciertas modalidades particularísimas que le destacaban del núcleo común, de los lugares donde la gente se reúne para darse un momento de expansión.
En el ambiente local constituía tipo único. Tenía perfiles distintivos, aspectos diferenciales que le deban un carácter único.
Materializaba, puede decirse, un concepto de esencia democrática. En efecto, dentro de sus muros desaparecían las diferencias que crean las distintas situaciones sociales, porque allí se identificaban en fraternal confusión, el pueblo todo.
Era por excelencia un local netamente popular. En él se acentuaba un sentido de colectividad sin distinción de clases. Y ese lugar por el que sentía predilección el público juninense y preferencia afectiva al empresario de todos los biógrafos de la ciudad, ha quedado destruido.
Sobre sus ruinas pasearán una mirada nostálgica, no pocas niñas románticas que, frente a la tela de la ficción, se apasionaron por absurdas comedias de desorbitado norteamericanismo.
Y los muros mutilados pese a su entraña de ladrillo, se emocionarán.
¿Por qué, qué cosa, por dura que sea, no se ablanda frente a la suerte adversa y a la piedad femenil?
EL AMBOS MUNDOS SE QUEMA
Serían las tres de la madrugada cuando el oficial inspector Juan N. Medina, que había atendido el servicio de policía en la Estación del Pacífico, volvía de recorrida hacia el centro de la ciudad.
Al llegar a la esquina del “Ambos Mundos”, notó con la sorpresa consiguiente, que de los resquicios de las puertas y del techo de esa casa, se escapaba una buena cantidad de humo.
Ante la certidumbre que se trataba de un incendio, el oficial corrió hasta la comisaría, volviendo de inmediato hasta el lugar del siniestro, acompañado de varios empleados y numerosos agentes de policía.
A los pocos instantes hizo acto de presencia también, el señor comisario Don Ángel Viganó.
EL SR. CAMPS Y SU FAMILIA SE ENCONTRABAN ENTREGADOS AL REPOSO
Llegados los representantes de la autoridad, como primera providencia trataron de comunicarse con los moradores de la casa, a los efectos de penetrar al local y al mismo tiempo llevarles la alarma poniéndolos a cubierto del peligro en el que se hallaban.
Como era de suponer, dada la hora, el Sr. Camps y su familia se hallaban entregados al sueño.
Tal circunstancia fue motivo para que no advirtieran en el primer instante, los insistentes y angustiosos llamados de la policía.
En cuanto notaron la solicitación, concretaron de inmediato de acuerdo con los empleados de policía, un plan de defensa.
Secundaron voluntariamente la obra de combatir el incendio algunos vecinos de las inmediaciones, cuyo concurso pidió.
ESFUERZOS VANOS

No obstante, la febril actividad con que se trabajó en el empeño de vencer al voraz elemento, nada se pudo conseguir, a no ser evitar que el fuego se transmitiera a los edificios adyacentes.
El incremento que había tomado el incendio cuando fue notado, la calidad de los efectos existentes en el local, de fácil combustión, y la falta de medios con que actuar como en casos como el presente, impidieron que se obtuviera mejor resultado.
En consecuencia, quedaron destruidos todos los muebles y útiles del biógrafo, sufriendo el edificio daños de consideración, pues sólo han quedado en pie los muros cuyo estado de solidez al presente, se ignora.
EL ORIGEN DEL SINIESTRO
Este punto no ha quedado todavía establecido, ni aún en forma de conjeturas fundadas. Todo el mundo, como en casos análogos, aventura su hipótesis, que se basa sólo en posibilidades, cuya relación con el hecho suele ser puramente fantástica. Se habla de un corto circuito, de que pueden haber quedado en el suelo colillas de cigarros, encendidas, de…la mar en coche y de la luna de valencia. La verdad es que nadie sabe nada, ni los cabulistas (sic) ni la policía, ni el dueño mismo del negocio.
LAS PÉRDIDAS
El mobiliario, como se dijo, ha quedado destruido. Los daños por ese concepto se valúan en la suma de $ 24.000, cantidad en que se hallaba aquel asegurado en tres compañías, “Unión Gremial”, “Columbia” y “La Inmobiliaria”.
Las pérdidas por destrucción del edificio no han sido justificadas pues el propietario no reside en la localidad. Se ignora si el edificio se halla asegurado, aun cuando alguien informa que sí lo está.
BIRELLO 5:
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