Escribe: Arq. Marina Alvear (*)
Un trabajo que nace del cruce entre la arquitectura y la fotografía: imágenes que no solo documentan una obra, sino que despiertan los sentidos.
Como arquitecta busco, a través de la fotografía, revelar la identidad única de cada espacio.
Fotografiar una obra no es solo documentarla, sino componerla nuevamente desde la mirada particular de quien captura las imágenes.
Así como en la etapa proyectual de una obra los arquitectos elegimos los elementos gráficos para documentarla, utilizando diferentes recursos, como fotógrafo también se puede decidir qué tipo de imágenes resultan coherentes con cada obra. La representación fotográfica también es una decisión de diseño.
La elección del encuadre, la luz, la presencia o ausencia de la figura humana condicionan la percepción de lo construido. La fotografía es una herramienta sensible que permite potenciar la obra, detenerse en los detalles, resaltar lo “invisible”. Cada espacio guarda una historia, y mi intención es ayudar a contarla.
Concibo el reportaje fotográfico como el cierre de un proceso proyectual. Busco que cada fotografía potencie el valor de lo construido y acompañe al arquitecto en la comunicación de su obra: narrar la obra siendo ya habitada nos acerca a ella y nos permite compartir el verdadero resultado final, ya que la arquitectura no es solo lo que se construye, sino lo que se vive, lo que se siente y lo que permanece en la memoria de quienes la habitan.
(*) Mat. 27.018






