La Federación de Empresarios de Combustibles de la República Argentina (FECRA) atraviesa un proceso de modernización interna al mismo tiempo que se mueve en un escenario económico y operativo cada vez más desafiante para las estaciones de servicio del país. La apuesta a la participación juvenil, la evolución del negocio y las tensiones por la rentabilidad marcan el pulso de una actividad clave en la economía argentina.
El presidente de la entidad, Hernán Landgreve, subrayó que FECRA trabaja en abrir espacio a nuevas generaciones para garantizar continuidad y actualización en la conducción.
“Este año conformamos FECRA Joven. Ya lo integran 12 chicos, la mayoría hijos de empresarios de estaciones de servicio”, explicó. El objetivo es claro: sumar ideas frescas y preparar reemplazos naturales. “A veces a los que estamos hace muchos años nos cuesta un poco más actualizarnos, por eso abrimos este espacio para que ellos aporten nuevas miradas”.
La iniciativa coincide con el proceso de ordenamiento institucional que describió el vicepresidente de FECRA, Hugo Caballero, quien recordó cómo cambió la Federación en la última década.
“Hoy FECRA es una institución estabilizada, con representación en todo el país”, afirmó. En ese camino, mencionó la compra de propiedades, la apertura de delegaciones y la regularización de decenas de estaciones. “Hemos rescatado casi 75 estaciones de Junín y la zona que antes estaban en la nebulosa”, explicó respecto del trabajo territorial.
El cambio de gobierno y el nuevo esquema de precios
Consultado sobre el impacto de las decisiones económicas del actual gobierno en el sector, Landgreve fue categórico: el principal cambio fue la liberación del precio del combustible.
“El gobierno anterior tenía los precios pisados. Este gobierno los actualizó y hoy estamos casi en paridad de importación”, señaló. Esa paridad es clave para atraer inversiones en Vaca Muerta, según explicó.
El precio final, recordó, depende de cuatro variables fundamentales: tipo de cambio, valor internacional del crudo, biocombustibles e impuestos.
“Para que lo entienda doña Rosa: esas cuatro variables mueven todo. Si se mantienen estables, el precio también se estabiliza”, explicó.
Aun así, reconoció que las actualizaciones recientes superan a la inflación y que aún queda pendiente la recomposición de impuestos prevista para los próximos meses.
Un negocio cada vez más difícil para los estacioneros
Si desde la presidencia el análisis se centra en la macroeconomía, Caballero expone el día a día de quienes operan estaciones de servicio. El dirigente, estacionero de bandera YPF, describe una actividad tensionada por mayores costos y menor soporte de las petroleras.
“Es un negocio de 24 horas, los 365 días del año. Y cada vez es más difícil, porque la compañía dejó de absorber gastos que antes sí absorbía”, advirtió.
En una comparación muy gráfica, Caballero sostuvo: “Me da la sensación de que estamos trabajando como si fuéramos una entidad bancaria: te cobran la chequera, la boleta, el débito y crédito… todo, siendo el combustible de la compañía”.
Aunque admite que hay promesas de una recomposición de condiciones para los operadores, la situación actual es compleja: “Está muy difícil hoy, muy difícil”, resumió.
El nuevo modelo de estación: más servicios, menos combustible
Tanto Caballero como Landgreve coinciden en que el rubro atraviesa un cambio estructural. El combustible ya no es el único eje de negocio y las estaciones evolucionan hacia un formato más amplio, con foco en servicios y experiencia del cliente.
Landgreve lo planteó con claridad: “Hoy uno va a una estación y se encuentra con una tienda, un café de calidad, un espacio confortable. No es solo cargar combustible”.
FECRA trabaja en acompañar esa reconversión: “Nuestro negocio está yendo a un modelo totalmente distinto. Desde FECRA estamos apoyando y acompañando a los operadores para que no se queden atrás”, sostuvo.
Mirada hacia adelante
Con incertidumbre económica pero con trabajo institucional sostenido, ambos dirigentes prefieren mirar el futuro con moderado optimismo.
“Mi esperanza es que sea un futuro mejor”, dijo Landgreve. “Interrogantes tenemos todos, pero estamos negociando, capacitando y adaptándonos”.
Caballero, por su parte, valora el avance de la organización y la incorporación de nuevas generaciones: “Los que venimos desde hace años vamos a seguir colaborando, pero es importante que los pibes sigan el rumbo que estamos dejando los viejitos”, aseguró entre risas.







