Entre 247 jugadores en Qatar, el prodigio de 12 años finalizó N° 77 con 7 puntos y fue rival de 11 grandes maestros. También se lució Candela Francisco en la categoría femenina.
Ya no quedan más elogios por escribir. El niño argentino Faustino Oro, de 12 años, se trata del mayor genio que se haya visto en el país, y, sin dudas, de los mejores en el historial de esta milenaria actividad. En el Campeonato Mundial de Ajedrez Rápido, que finalizó hoy en Qatar, cerró su labor de manera excepcional. Preclasificado N° 134 entre los 247 participantes, “El Messi del Ajedrez” se ubicó en el puesto N° 77 de la tabla general, con siete puntos después de 13 ruedas.
A lo largo de las tres jornadas en las que se dividió la competencia, llevada a cabo con ritmo de juego de 15 minutos, más 10 segundos adicionales por movimiento en la categoría abierta (con cinco partidas el viernes, cuatro el sábado y cuatro este domingo), el chico nacido en el barrio San Cristóbal, y que reside desde hace dos años en Badalona (España), cumplió, acaso, su mejor actuación internacional. Fue rival de 11 grandes maestros, un maestro internacional y un maestro FIDE.
De los once grandes maestros, cinco ellos se ubicaban en el Top 15 mundial, y el resto entre los 100 mejores del mundo. En su duelo con los mayores consiguió 5 puntos, producto de dos victorias, seis empates y tres derrotas. A causa de esto, su ranking en la especialidad rápida aumentó 23 puntos, pasando de los 2489 puntos de Elo a 2512. De esta manera, sumó un nuevo récord en su electrizante carrera: se convirtió en el ajedrecista que a más temprana edad superó los 2500 puntos de Elo en las categorías clásica, rápida y blitz. El niño tiene 2503, 2512 y 2503, respectivamente. Descomunal.
Un detalle más: en la última derrota frente al maestro húngaro, después de tener el dominio de la partida, una imprecisión lo dejó “perdido”. Se recuperó e igualó la posición, según los análisis exactos de los programas de ajedrez. Y cuando estuvo frente a la posibilidad de sellar el empate a través de jaques perpetuos, el niño (porque Faustino es eso, un niño de 12 años) creyó que valía la pena luchar por ganar y forzó la posición y se equivocó. De la otra forma, con el empate hubiera sumado medio punto más. Tal vez para él lo más importante es jugar, divertirse y ganar. Porque sabe que no tiene nada que perder.
La formidable labor de Fausti -como lo llaman sus amigos y familiares- no debería eclipsar lo realizado por la gran maestra argentina Candela Francisco, vecina de Pilar. La joven ajedrecista, que además cursa la carrera de Derecho en la Universidad Austral, cumplió una notable labor y superó con creces todos los pronósticos. Candela, preclasificada N° 86 entre 141 jugadoras, finalizó en el puesto N° 41, con 6,5 puntos sobre 11 posibles. Ganó seis partidas, empató una y perdió cuatro. Tamaña labor le permitió sumar 36 puntos en su ranking de ajedrez rápido, y pasar de 2175 a 2211.






