En esta nota, se reconstruyen los hechos de acuerdo al testimonio brindado por la propia Laviano, quien acusa a toda la familia de Tornello y en especial a su hermano José María de ser un “clan de mala gente”, afirma que la tuvieron secuestrada 15 días hasta que pudo escapar con su hijo y luego perdió su tenencia por una orden judicial de la Dra. Marcela Pelegrin. Complicidades, amenazas, hostigamiento permanente y un extenso peregrinar kafkiano por todas las instituciones del sistema jurídico local, pero sin ninguna solución a su situación, son algunos de los tópicos abordados por la víctima a lo largo de su narración.
En una extensa entrevista en el piso de estudio de LT20 Radio Junín, Laviano se refirió al comienzo de su relación con Tornello: “En el año 2012 me vine a vivir sola a Junín donde lo conocí a él y, si bien en un momento nos quisimos mucho, luego se transformó en la peor pesadilla de mi vida”, y agregó: “Con el tiempo me di cuenta que era una persona muy manipuladora y muchos contactos en el poder, ya sea abogados, jueces y policías”.
Seguidamente, la mujer recrudeció el relato al recordar que “estuve casi siete años con él y ya al final de la relación sufrí varios episodios de violencia con golpes de su parte, incrementados por el consumo de alcohol, incluso estando embarazada y que se repitieron luego del nacimiento de Salvador”. Luego, la víctima afirmó que por este motivo le inició un juicio a Tornello por violencia, el cual ganó gracias al trabajo de las abogadas Vanina Lisazo (actual fiscal) y María Alejandra Laius. “Nunca nos dio un techo, ni la mantención necesaria salvo las veces que quería a su antojo y ni siquiera se ocupó de la leche y los pañales de nuestro hijo cuando era bebé”, apuntó contra el padre de su hijo.
Además, María Eugenia Laviano indicó que “luego de la violencia hacia mi persona, me encerraron 15 días en una de las casas de la familia Torello para curarme los golpes, y uno de sus hermanos, José María, me pedía por favor que no lo denuncie y me prometía distintas cosas a cambio”, y amplió: “Mi hermana me rescató de ahí y nos fuimos a Bayauca con mi hijo, pero la manipulación y el hostigamiento continúa hasta el día de hoy”.
Asimismo, la madre afirmó que “hice la denuncia en su momento en la Comisaría de la Mujer, fui también al Juzgado de Familia y al Servicio Local”, y criticó la actuación de quien hasta el momento sigue siendo su abogado, el Dr. Pablo Pérez Rivero, quien desde su punto de vista “está manipulado, manejado o comprado por José María Tornello”. Al mismo tiempo, profundizó su cuestionamiento sobre el accionar de su letrado al indicar que “aprovechándose de mi situación de vulnerabilidad, me hizo firmar un convenio para sacarme la tenencia de mi hijo y dejarlo a cuidado de su padre, y luego la jueza Marcela Pelegrin (titular del Juzgado de Familia N°2) dictó una medida de custodia personal por dos meses, por lo que a partir de ahí no lo pude ver más desde hace tres meses”.
Acto seguido, la víctima señaló que “a pesar de que venció la medida de custodia personal que dictó la jueza Pelegrin en beneficio de Jesús, todavía sigo sin poder ver a mi hijo que está secuestrado por él y todo su entorno”, y complementó: “Solo pude hablar cinco veces con Salvador por teléfono y después nunca más lo pude volver a ver, ni siquiera pude acceder a un régimen de visita”.
Visiblemente emocionada y con la voz entrecortada, María Eugenia Laviano recordó también que “hace unos días Salvador me mandó audios con el teléfono que le había comprado pidiéndome por favor que me apure y que lo vaya a buscar; hice la denuncia correspondiente y eso no lo ve la jueza, ni los abogados, por lo cual es obvio que mi hijo está secuestrado”. En este sentido, afirmó que “el único que está sufriendo acá es Salvador por culpa su padre”, y aseguró: “Me siento desesperada por volver a verlo, es lo único que pido a la justicia, que me lo deje ver de nuevo”.






