Por Redacción Grupo La Verdad
Para la Biblia, el árbol de Navidad tiene un significado profundamente cristiano, más allá de ser un simple adorno. En este escrito les vamos a contar sus orígenes.
En Navidad, como todos sabemos, se celebra el nacimiento de Jesús. Este acontecimiento está rodeado de costumbres y tradiciones que se transmitieron de una generación a otra de forma oral o escrita. Y una de esas costumbres heredadas fue el árbol de Navidad.
Esta tradición es muy antigua: se remonta al siglo I D.C. (después de Cristo), cuando los antiguos germanos creían que el mundo y todos los astros estaban sostenidos pendiendo de las ramas de un árbol gigantesco llamado el “Divino Idrasil” o el “Dios Odín”. En cada solsticio de invierno, cuando suponían que se renovaba la vida, rendían un culto especial.
La celebración de ese día consistía en adornar un árbol de encino con antorchas que representaban a las estrellas, la luna y el sol. Estas plantas decoradas significaban la victoria de la vida y la luz sobre la muerte y la oscuridad. En torno a este árbol, bailaban y cantaban adorando a su dios.
Cuentan que San Bonifacio, evangelizador de Alemania e Inglaterra, derribó en el siglo VIII el árbol que representaba al Dios Odín. En el mismo lugar plantó un pino, símbolo del amor perenne a Dios y lo adornó con manzanas y velas, dándole un simbolismo cristiano: las manzanas representaban las tentaciones, el pecado original y los pecados de los hombres; las velas representaban a Cristo, la luz del mundo y la gracia que reciben los hombres que aceptan a Jesús como Salvador.
Esta costumbre se difundió por toda Europa en la Edad Media, y con las conquistas y migraciones, llegó a América.
Poco a poco, la tradición fue evolucionando: se cambiaron las manzanas por esferas y las velas por focos que representan la alegría y la luz que Jesucristo trajo al mundo.
¿Qué simboliza cada adorno del árbol de Navidad?
* Las esferas: declaman los dones que Dios les da a los hombres. Las de color azul expresan arrepentimiento; las rojas, las peticiones; las doradas, las alabanzas; y las plateadas, el agradecimiento.
* La estrella: es habitual colocarla en la cima, la cual es interpretada como la guía de la fe.
* Las cintas y los moños: manifiestan la unión familiar y la presencia de las personas queridas alrededor de todos estos dones.
* Los angelitos: son los mensajeros entre los hombres y el cielo, encargados de protegerlo.
* Las luces: tienen el sentido de iluminar el camino a la fe
El árbol de Navidad, con su evolución a través de los siglos, encarna un rico legado de espiritualidad, fe, esperanza, creencia y creatividad. Cada vez que decoramos un árbol, participamos en una tradición milenaria que nos conecta con generaciones pasadas y con un sentido común de esperanza frente a los desafíos de la vida.
Decorarlo es mucho más que un acto estético; es un acto de amor, una manera de contar nuestra historia y así renovar la fe y la esperanza de renacer, siempre, pase lo que pase.
¡Feliz Navidad!






