Por Claudio Eduardo
Ringelman Jaquez
Fundación Runachay: Área de Psicología y Educación
Alvarez Roriguez 7, primer piso, Junín.
A comienzos del siglo XX, el padre del psicoanálisis, señalaba que existen tres profesiones imposibles: la política, la educación y el psicoanálisis.
Los desarrollos freudianos sobre temas de educación, dieron cuenta de un campo para pensar ciertas articulaciones entre estas dos disciplinas, mayormente los intercambios que se dieron, se centraron en los aportes que el psicoanálisis puede ofrecer al campo educativo, como parte de la dimensión cultural.
Tratando de desentrañar el posicionamiento de Sigmund Freud, podemos decir que para el psicoanálisis, la educación se torna imposible por una cuestión estructural inherente a los seres hablantes, la singularidad. Ya que para garantizar el “éxito” de la educación no existe un único camino posible, es decir, quienes educamos, necesitamos de cierta creatividad para “hacer” de ese imposible, algo posible…. Posible para cada quien, con sus recursos, capacidades, oportunidades y desafíos.
Estar advertidos de la imposibilidad de educar en términos universales, nos permite buscar estrategias posibles para hacer de la educación un proceso singular que acompañe las búsquedas de quien decide aprender.
Pensar una conversación posible entre la educación y el psicoanálisis durante el presente siglo, implica sumarle a la discusión, elementos como la ciencia y la tecnología, en tanto ofician como fuentes que pretenden estar al servicio del bienestar de las personas. En otras palabras, “completar al sujeto”, haciendo del malestar inherente al ser humano, algo que se puede desvanecer en su totalidad, por lo tanto, quedamos inmersos en la ecuación “nada es imposible”. Sin embargo, es el límite con lo real que nos muestra esa imposibilidad en tanto hacemos del síntoma, nuestro modo de andar por la vida.
En este marco epocal, ¿es posible una conversación entre la educación y el psicoanálisis?
Considero que si es posible teniendo en cuenta la nuevas modalidades de comunicación y de vínculos. ¿Cómo educar en el presente plagado de hashtags (etiquetas)?
En este sentido, el psicoanálisis propone pensar la educación en tanto proceso donde puedan devenir sujetos a ser educados en la diferencia, es decir, el psicoanálisis apuesta a una educación que nos permita sostener la diferencia en el lazo social.
Sosteniendo la premisa universal “Educación para todos”, ideal que tenemos que sostener como sociedad, el psicoanálisis desde su ética no da recetas de como educar, no señala como se debe educar, sino que da lugar al surgimiento de lo más propio y singular de cada uno en ese proceso de aprendizaje.
Será desde estas coordenadas que seguiremos indagando las conversaciones posibles entre el psicoanálisis y la educación, teniendo en cuenta que más allá de la especificidad disciplinar que se intente transmitir, desde el psicoanálisis podremos generar precisiones en las intervenciones singulares en el campo educativo.
(*) Egresado de la UNLP. Prof. y Lic. en Psicología.
++++++++++++++++++++++++
También puede interesarte:
• Todo el Deporte en: La Deportiva
• Escuchar las notas más importantes en: LT20 Radio Junin
• Escuchar LT20 Radio Junín en VIVO: Escuchar ahora






