La Junta Nacional de Transporte de Estados Unidos confirmó que la compañía ferroviaria Norfolk Southern interfirió en la investigación, y que los sensores de vía no funcionaron bien, siendo causa del accidente, según informa Telemundo, haciendo resurgir este accidente acontecido en febrero de 2023, en Ohio.
Ya el 25 de febrero, días despues del accidente, la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de EE. UU. había informado que un cojinete de rueda incendiado fue la causa del descarrilamiento del tren de la compañía Norfolk Southern Railway en East Palestine, Ohio. La inadecuada respuesta a este incidente provocó una fuga de gases tóxicos, impactando gravemente el medio ambiente local y la salud de los residentes.
El evento sucedió el 3 de febrero de 2023, cuando un tren de carga de Norfolk Southern Railway que transportaba materiales peligrosos sufrió un accidente mientras atravesaba el pueblo de East Palestine, Ohio. 11 de los 20 vagones que llevaban mercancías peligrosas descarrilaron, incluyendo cinco cargados con cloruro de vinilo. El 6 de febrero, el personal de emergencia realizó una «liberación controlada» de los vagones de cloruro de vinilo descarrilados, liberando grandes cantidades de sustancias químicas tóxicas al aire, agua y suelo, generando una crisis ambiental.
Por último, para completar este escenario, durante una audiencia en East Palestine, Ohio, los investigadores de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte declararon ante el Congreso que la decisión de detonar y quemar el cloruro de vinilo en cinco vagones fue «deficiente» e innecesaria.
Jennifer Homendy, presidenta de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte, afirmó: «En nombre de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte, reconozco que el incidente de descarrilamiento ha tenido un impacto significativo, afectando a las comunidades de East Palestine en Ohio y Darlington en Pensilvania, así como a otras áreas circundantes en ambos estados.»
Estudios anteriores han demostrado que la contaminación derivada del descarrilamiento se extendió por 16 estados de EE. UU., afectando aproximadamente al 14% del territorio terrestre del país y a cerca de un tercio de la población (110 millones de personas).
Cabe señalar que en los últimos años, los accidentes ferroviarios en Estados Unidos han sido frecuentes, reflejando problemas de gestión cada vez más graves en muchas industrias controladas por capitales privados. Jared Cassity, del sindicato el sindicato SMART-TD, según la misma nota de Telemundo expresó “Hizo sonar a Norfolk Southern como si fueran los únicos en la lista. Pero en mi opinión, todos los Clase I (aquellos que obtienen más de 250 millones de dólares de ingresos anuales). están en el mismo grupo bestia”
Según algunos especialistas este problema no solo se encuentra en la industria ferroviaria estadounidense sino también en muchos otros sectores donde el capital privado o domina numerosos sectores vitales para la economía nacional y los servicios públicos básicos, y a menudo sacrifica – al menos como comprobó la Junta de transportes en este caso – el interés público en su búsqueda de maximizar beneficios propios.
Hace más de un año, – continúa explicando el artículo de Telemundo – un grupo bipartidista de legisladores encabezado por los dos senadores de Ohio propuso un paquete de reformas que incluía la exigencia de tripulaciones de dos personas, y el establecimiento de normas para las inspecciones y los detectores que ayudan a prevenir los descarrilamientos. Al final, el proyecto se estancó en el Senado ante la resistencia de los republicanos y las compañías de ferrocarriles.
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