Por Redacción Grupo La Verdad
El empresario y consignatario Gonzalo Insaurralde declaró a Grupo La Verdad que “luego de una suba importante que hubo en su momento, el precio de la carne vacuna se viene manteniendo estable desde hace aproximadamente dos meses, más allá de algunos pequeños picos en el mercado por cuestiones estacionales y lluvias”, y prosiguió: “El vacío en Junín llegó a estar $30.000 y hoy debe estar en $25.000, y se está viendo mucha oferta de costilla en las carnicerías, que responde un poco también a cambios en los hábitos de consumo desde mi punto de vista”.
Seguidamente, Insaurralde explicó que “generalmente la suba estacional de precios se da en los meses de marzo y abril cuando se reactiva todo, los ciclos productivos entran en etapa invernal con terneros flacos y se produce estacionalmente un pico de consumo con una menor oferta, por lo cual se da lugar a la suba de precios”, aunque añadió que “el año pasado se desarrolló de manera totalmente anormal con una suba de precios que arrancó en octubre con un 50 o 60% hasta marzo de este año que se frenó y a partir de ahí viene bastante estabilizado”.
Además, el consignatario señaló que “si bien los datos marcan que hubo una caída de un 20% en las faenas, en los frigoríficos consumeros la caída fue de un 40%, mientras que los exportadores se quedaron con algo de esa faena y también está entrando mucha carne de afuera y en ese equilibrio de valores se explica un poco la estabilización en el precio”, y completó: “El bolsillo del consumidor marcó el techo y puso un límite a los aumentos promovidos por el sector exportador”.
“Mucha de la carne que es importada proviene de Brasil, sobre todo en lo que respecta al cerdo, pero ahora también está empezando a ingresar carne vacuna por el precio que tiene”, mencionó el entrevistado y continuó: “Debido a las mejoras que hay en la producción en cuanto a la genética y alimentación, hoy en Brasil hay lugares en donde se produce carne que es muy parecida a la de Argentina”.
Caída de la demanda
El consumo de carne vacuna en Argentina cayó a 47,5 kilos por habitante al año, el registro más bajo de los últimos 20 años, en un contexto marcado por la pérdida de poder adquisitivo de los hogares y un fuerte encarecimiento relativo de los cortes bovinos frente a otras proteínas.
Mientras tanto, el pollo y el cerdo siguen ganando espacio en la mesa de los argentinos, el consumo per cápita de carne vacuna registró una baja de 6,1% interanual y una retracción de 3,1 kilos por habitante respecto al mismo período de 2025.
Los datos surgen de un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), que también mostró una retracción del mercado interno durante los primeros cinco meses de 2026. Entre enero y mayo, el consumo aparente de carne vacuna alcanzó 855.750 toneladas res con hueso, lo que representó una caída interanual de 11,1%. En términos absolutos, el mercado absorbió unas 106.700 toneladas menos que en igual período del año pasado.
De acuerdo a la Ciccra, la disminución del consumo está vinculada a la caída del poder de compra de las familias, afectadas por la suba significativa en el precio relativo de la carne vacuna.
La caída del consumo se da en un contexto de estabilidad de precios. De hecho, el kilo de asado registró la mayor baja mensual con una caída de 1,6% y un valor promedio de $17.237,3. Le siguieron el cuadril, que descendió 0,8% hasta $21.163,9, la nalga con una baja de 0,6% y un precio de $21.810,5, la carne picada común que retrocedió 0,4% a $10.402,2 y la paleta con una disminución de 0,1% y un valor de $17.110,4. En contraste, la caja de hamburguesas congeladas aumentó 2,5% mensual y se ubicó en $7.759,4.
La reducción del consumo se produjo en paralelo con una caída de la producción. Durante los primeros cinco meses del año se produjeron 1,168 millones de toneladas res con hueso, un volumen 7,3% inferior al registrado en el mismo período de 2025. Este retroceso se dio en un contexto de menor disponibilidad de hacienda para faena.






