Está científicamente demostrado que al menos 50 de las sustancias que componen el humo del tabaco son cancerígenas, es decir, provocan cáncer principalmente de pulmón, laringe, mucosa oral, vejiga y riñón.
Por: Dr. Jorge Palavecino – MP61100
El humo de los cigarrillos es una mezcla compleja de más de 4.000 sustancias conocidas. Está científicamente demostrado que al menos 50 de las sustancias que componen el humo del tabaco son cancerígenas, es decir, provocan cáncer principalmente de pulmón, laringe, mucosa oral, vejiga y riñón. La nicotina, una molécula psicoactiva, tiene un efecto estimulante y posee todas las características de una droga. Las propiedades físicas del filtro del cigarrillo solo consiguen atenuar mínimamente la absorción de estas sustancias nocivas.
Tabaquismo y enfermedades periodontales y/o periimplantarias
Las enfermedades periodontales (como expliqué en publicaciones anteriores), son procesos inflamatorios crónicos multifactoriales que provocan una destrucción de los tejidos de inserción, soporte y protección dentarios (tejidos periodontales). Si no son tratadas oportunamente, llevan a la larga a la pérdida de piezas dentarias. Las causas principales son la infección por bacterias del biofilm adherido a la superficie dentaria; así como numerosos factores de riesgos no modificables y factores de riesgo modificables, como la carga hereditaria o el tabaquismo.
El enemigo silencioso de las encías y los implantes. Más allá del cáncer, el tabaco modifica el ecosistema de la boca. Favorece la proliferación de bacterias anaerobias agresivas y debilita la respuesta inmunitaria del cuerpo, acelerando la pérdida del hueso que sostiene a los dientes (periodontitis).
El tabaco reduce los vasos sanguíneos de la encía, lo que disminuye el sangrado. Al no sangrar, el paciente asume erróneamente que su boca está sana, “enmascarando” una infección grave que avanza destructivamente en silencio.
Los fumadores activos presentan un riesgo 4,91 veces mayor de sufrir periodontitis que los no fumadores. Los fumadores pasivos tienen un riesgo 2,87 veces mayor de desarrollar enfermedad periodontal, en comparación con personas que viven o trabajan en ambientes completamente libres de humo.
Periimplantitis en fumadores
El tabaquismo es uno de los factores de riesgo más críticos para el desarrollo de las mucositis (equivalente a la gingivitis en dientes naturales) y de la periimplantitis (equivalente a la periodontitis en dientes naturales).
En pacientes fumadores: el índice de fracaso de los implantes (pérdida), alcanza el 11,3 %.
En pacientes no fumadores: la tasa de fracaso es de solo el 4,8 %.
Los pacientes fumadores pierden, en promedio, hasta 1 mm más de hueso alveolar alrededor de la corona del implante a lo largo del tiempo, en comparación con los no fumadores. La gravedad de la pérdida de hueso alveolar se correlaciona también, con la cantidad de cigarrillos fumados al día.
Efectos de algunos componentes químicos del cigarrillo en los tejidos bucales
Nicotina (El estrangulador de vasos sanguíneos): No es la sustancia más tóxica, pero es adictiva. Es un potente vasoconstrictor periférico (actúa en la superficie de los tejidos bucales). Esto significa que reduce el diámetro de los vasos sanguíneos, disminuyendo el flujo de sangre, oxígeno y nutrientes. Al no haber buen riego sanguíneo, las encías no sangran, aunque estén enfermas. Esto “enmascara” la periodontitis (infección de las encías), haciendo que el daño avance en silencio hasta que los dientes se aflojan. Además, retrasa drásticamente la cicatrización tras una extracción o cirugía bucal.
Alquitrán (El tinte pegajoso): Contiene la mayoría de los agentes cancerígenos. Es una sustancia densa y resinosa que se adhiere con fuerza a las superficies de la boca y los dientes. Hace que el biofilm se adhiera con mayor fuerza a los dientes, dificultando su remoción con el cepillo y el hilo dental. Tiñe los dientes, las restauraciones de resina y las prótesis de un color amarillo o marrón muy difícil de quitar. Además, se deposita sobre las papilas gustativas de la lengua, atrofiándolas y reduciendo drásticamente el sentido del gusto y del olfato.
Monóxido de carbono (Asfixia celular): Es un gas tóxico e invisible que se produce con la combustión. Desplaza al oxígeno en la sangre, lo que obliga al corazón a trabajar mucho más rápido para oxigenar el cuerpo. Sustituye al oxígeno en los tejidos. Las células de la mucosa bucal y de las encías no pueden respirar ni regenerarse correctamente, lo que debilita las defensas locales contra las bacterias del biofilm.
Amoníaco y formaldehído (Quemadura química sutil): Son gases altamente irritantes y cáusticos. Alteran la composición y disminuyen la producción de saliva, provocando xerostomía (boca seca). Al no haber suficiente saliva, que es el protector natural de la boca, las bacterias se multiplican, aumentando el riesgo de caries agresivas en las raíces de los dientes y provocando halitosis severa y crónica.
Cianuro de hidrógeno (Parálisis de la limpieza): Es un gas citotóxico (mata o daña las células). Destruye los mecanismos locales de limpieza de la mucosa, permitiendo que otros químicos dañinos penetren más profundamente en los tejidos blandos de la boca.
Benceno, arsénico, cadmio y polonio-210 (Mutación celular): Son carcinógenos directos. Estos elementos penetran en el ADN de las células de la mucosa oral. El contacto repetido con estos químicos altera los genes que controlan el crecimiento celular, lo que puede provocar leucoplasias (manchas blancas que no se quitan y son precancerosas) y, en el peor de los casos, cáncer de boca, lengua o labios. Un tejido expuesto a estos componentes muta y puede desarrollar tumores malignos muy agresivos.
En estudios en animales de experimentación se pudieron demostrar diversos efectos de la nicotina sobre el metabolismo óseo.
En los fumadores se observó una menor mineralización ósea en comparación con los no fumadores y también se midieron niveles más altos de calcio en la saliva. Se observó así mismo una menor absorción intestinal de calcio.
Resultados terapéuticos en pacientes fumadores con periodontitis
Los resultados terapéuticos del tratamiento periodontal conservador, del tratamiento quirúrgico o de la cirugía periodontal regenerativa y también de la cirugía plástica periodontal, son peores en los fumadores. En comparación con los no fumadores, los fumadores experimentan una menor recuperación de los tejidos y consiguen una menor ganancia de inserción clínica en los tratamientos. También, la cicatrización después de una intervención de cirugía periodontal o extracción dentaria suele ser más lenta.
Conclusión
Se considera que el tabaquismo es la causa principal de muerte evitable en todo el mundo, dado que ejerce diversos efectos patológicos sobre la salud en general. Cuanto mayor es el consumo de tabaco mayor es el riesgo de padecer en el futuro una enfermedad oral o sistémica relacionada con el tabaco.
Desde el punto de vista odontológico, el carcinoma de células escamosas oral es el efecto secundario más devastador del tabaquismo.
Las revisiones periódicas de la mucosa oral como parte de un cribado oportunista son útiles para la detección precoz y mejoran las opciones de tratamiento de esta enfermedad cancerosa. Además, el tabaco desempeña un papel esencial en la etiología de las enfermedades periodontales y de las enfermedades periimplantarias. Las posibilidades de realizar tratamientos periodontales convencionales, intervenciones periodontales quirúrgicas o plásticas y también la rehabilitación con implantes, son limitadas en los fumadores.
El hecho de no fumar o dejar de hacerlo, previene o evita muchas complicaciones, patologías orales y sistémicas.







