Por: José Luis Amado -Periodista- Exclusivo para GRUPO LA VERDAD
La antigua ciudad de Petra se encuentra en Jordania, un país que limita al este con Israel y Palestina, al oeste con Irak, al sur con Arabia Saudita y al norte con Siria. La capital de Jordania se llama Amman y este país se caracteriza por ser pacífico y acogedor de turistas. El Gobierno jordano es del tipo monarquía constitucional parlamentaria. Su actual Rey (Jefe del Estado) es Abdullah II (64 años), y la reina es Rania de Jordania.
Los lugares turísticos más importantes de Jordania son el desierto de Wadi Rum, escenario en el que se filmaron películas como Transformers, Star Wars y Laurence de Arabia. El famoso Mar Muerto que posee la particularidad de ser el punto más bajo del planeta, las impactantes ruinas romanas de Jerash. El Monte Nebo, lugar dónde Moisés contempló la tierra prometida. Betania, el exacto lugar donde fue bautizado Jesús y la increíble ciudad de Petra, una de las 7 Maravillas del Mundo.
Cuenta la historia que Petra fue fundada por los nabateos y se convirtió en el punto central al que llegaban las caravanas del interior de Arabia, Persia y la India cargadas con productos preciosos de Oriente, y que a partir de aquí se distribuían a Egipto, Palestina, Siria y todos los países del Mediterráneo.
Fueron los nabateos quienes desarrollaron las bellezas naturales del lugar y aumentaron las viviendas, templos y tumbas excavados en la roca hasta alcanzar la extensión casi interminable que tiene hoy en día.
El período de esplendor de los nabateos se extendió desde el 150 a. C. hasta el 106 d. C., cuando los romanos conquistaron el país y la cuidad de Petra.
Lo cierto es que Petra, fue para las civilizaciones que la poblaron, lo que Roma fue para los romanos o lo que Jerusalén para los judíos. Los nabateos se jactaban de poseer esta fortaleza única y la ciudad más notable de la antigüedad.
Pero hubo un momento en que los romanos se hicieron de Petra y cuando el poder de Roma decayó y se abandonaron los campamentos fortificados al borde del desierto, los soldados, por alguna razón desconocida, se retiraron de esta emblemática ciudad.
A partir de ese momento, la historia de Petra se vuelve cada vez más oscura, y durante más de mil años la antigua ciudad quedó completamente olvidada y perdida para el mundo civilizado. Solo sabían de su existencia los beduinos errantes y fue así, hasta su redescubrimiento en 1812, cuando un arqueólogo engañó a unos beduinos que lo llevaron a esta maravillosa ciudad abandonada.
El desfiladero de entrada
La entrada a Petra es la puerta de acceso más impresionante de cualquier ciudad de nuestro planeta. Es una estrecha grieta o desfiladero que divide en dos una montaña multicolor y serpentea a través de la roca. Este desfiladero, tiene casi 1,5 kilómetros de largo. Su contorno general es conmovedor, casi indescriptible y con innumerables curvas cortas y giros bruscos en su recorrido.
El ancho del desfiladero varía entre 3 tres metros en su punto más estrecho y 12 metros en su más ancho. Las paredes altísimas de la montaña, por momentos, oculta la franja azul del cielo y lo hace aún más estrecho. La altura de los acantilados laterales perpendiculares se ha estimado entre 60 y 300 metros de alto.
Esta incomparable entrada a la ciudad oculta, vista por la mañana o al mediodía, es sin duda una de las grandes glorias de la antigua Petra. A lo largo de su fresco y sombrío desfiladero circularon las caravanas de la antigüedad procedentes de Damasco y Oriente, del desierto de Arabia, de Egipto y del corazón de África. Reyes, reinas y conquistadores se han maravillado de su belleza sin igual. Durante siglos, entró y salió de ella una riqueza incalculable, y ahora, se muestra imponente a la vista de los turistas de todo el mundo.
La Puerta de Petra
De repente, el estrecho desfiladero se termina y aparece la magia: los rayos del sol iluminan la Puerta de Petra, una estructura de 40 metros de alto tallada en piedra color rosa. Allí, frente a nosotros, iluminada por el sol de la mañana se encontraba uno de los monumentos más grandes, perfectos y hermosos de la antigüedad.
Casi tan perfecta como el día en que el cincel del escultor terminó su trabajo hace unos 2.000 años y coloreada con los tonos naturales rojos que le añaden un elemento indescriptible, la belleza arquitectónica de esa puerta, muestra todo su esplendor.
El secreto de su magia parece ser la culminación de los mejores esfuerzos del hombre con los poderes y las bellezas de la naturaleza. Ni el lenguaje, ni las medidas, ni las fotos o las filmaciones pueden con esa belleza sin igual. Es impactante y la vez indescriptible.
A la pregunta sobre qué hay detrás de la puerta, hay que decir que nos vamos a encontrar con una sala vacía de 12 m2, y un hueco en el suelo que era utilizado para rituales en honor a los dioses del lugar.
Pero, Petra no es solo una estructura tallada en la piedra, es en realidad un valle que contiene otros edificios, como el Tesoro y el Monasterio esculpidos también en las rocas y la tumba de la urna con pinturas multicolores muy antiguas en su techo.
Petra fue una verdadera ciudad, en la que vivieron miles de personas y, como curiosidad tuvo uno de los sistemas de aprovisionamiento de agua pura más avanzados del mundo. Además, desde el punto de vista religioso se señala a Petra como parte de la ruta que tomó Moisés en su viaje del éxodo.
La época ideal para visitar Jordania y sus maravillas, es el mes de octubre, en donde las temperaturas no son tan altas.







