Christian Rémoli, una cara conocida en Junín de la mano de su más grande descubrimiento: el tesoro documental dejado por el fotoperiodista Alberto Hayllí. Pero además, el periodista y cineasta tiene muchas otros proyectos y opiniones sobre cómo se está desarrollando hoy el mundo de la cultura.
En diálogo con este medio, contó que “por ahora estoy escribiendo algunas cosas, trabajo de dirección y comunicación, esperando por un documental que vamos a hacer a mitad de año sobre la intervención de Boca”.
“El otro día saqué la cuenta de mis años de aportes, son 30 así que ya me puedo jubilar salvo por la edad. Vi que tenía el 90% en el campo privado, laburé mucho en canales en la producción y hemos trabajado también para el campo estatal. En muchos casos, como el Proyecto Haylli, han convivido el mundo estatal y el privado”, explicó.
Sobre este gran logro que orgullece a los juninenses, Rémoli dijo que “nos costó mucho que alguien apostara por este proyecto, porque teníamos muchas latas de fotografías documentales pero no se sabía qué había dentro. La primera persona que nos dio una mano fue la entonces diputada provincial Rocío Giaccone, con fondos de la Cámara de Diputados bonaerense. Esto abrió las puertas, sobre todo para recibir el apoyo privado”.
GRAN EXPERIENCIA
“A partir del 2011 el Estado empezó a invertir en series que iban a plataformas. Nosotros hicimos alguna, ganamos algunos fomentos… dudé mucho antes de presentarme en el INCAA, porque decían que debía tener un contacto, pero sin ser así ganamos e hicimos tres series”, dijo Rémoli.
Según recordó, “en paralelo en ese momento estaba la famosa serie de Andrea del Boca por la que recibió 36 millones de pesos, que nunca se hizo. Eso fue en el 2014, y por esta cuestión cuando asume el gobierno de Macri, se decide judicializar todas las series, o sea se investiga. En la nuestra nos quedaba cobrar la última cuota, que era el pago para toda la gente que había trabajado”.
“Nuestra serie estuvo judicializada dos años, y ese dinero importante quedó metido adentro por esta situación”, apuntó.
“Con esto quiero decir que es un mundo muy complejo, que hay que entender desde adentro. En estos días escucho mucho sobre el INCAA pero creo que hay muchos grises y hay que explicar. No se autofinancia, la ley establece que el fondo de cine está compuesto por el exalquiler de películas, la recaudación del ENACON y de las entradas”, detalló.
Y añadió: “Para autofinanciarse, hoy una producción nacional debería vender alrededor de 500 mil entradas. Y el año pasado solo hubo tres casos: las tres películas del Mundial y una de Francella, así que no hay un círculo vicioso”.
EL CONTENIDO
Por otra parte, Christian Rémoli observó que “las películas y los contenidos que se generaron no crearon su propio público, porque fueron dirigidos a un sector pero no es todo el público. Si queremos ser un país desarrollado, en todos lados se financia el cine y los medios públicos, pero me parece que culturalmente debemos buscar otras opciones y el Estado debe ordenar lo que invierte en cultura y medios”.
“Los canales del Estado, del Ministerio de Educación como Canal Encuentro, tienen estándares muy altos de dirección, fotografía, chequeo de sonido. Pero digo lo que pasa: en la serie de Haylli tuvimos que batallar mucho para poner en el capítulo 2, a Moisés Lebensohn, no por una cuestión política sino porque estaban enfocados en otra cosa. Por eso creo que Canal Encuentro no puede tener 200 series sobre el peronismo y ninguna sobre Hipólito Yrigoyen, Illia o Frondizi”, apuntó.
En este marco, rescató “la decisión de los gobiernos de invertir en cultura, algo que me parece muy necesario, pero son fondos públicos y las decisiones deben ser otras, con pluralismo”.
“Nosotros habíamos hecho una serie sobre Alfonsín con Canal 9 y aportes del INCAA, la llevamos para darle pantalla en Canal Encuentro pero nos dijeron que no era momento y había que esperar una fecha. Ahí me preguntaron el proyecto de Haylli, y me propusieron ellos hacer la serie, algo que se difundió en todo el país y él pasó a ser una persona pública”, dijo.
Y concluyó, contundente: “Cuando se habla de la pobreza, las personas que no tienen acceso a una comida o vivienda digna, tampoco tienen derecho a acceder a la cultura. ¿Quién le dará la posibilidad de hacer música o pintura? Claramente no será el mercado, sino el Estado”.






