Por Redacción Grupo La Verdad
El hecho que causó indignación por la muerte del agente municipal Carlos Ottaviani tiene varios capítulos más para seguir escribiendo. Después de atropellar al empleado de Control Ciudadano, guiando su moto y en una desesperada intención de huir, el joven motociclista afronta una causa por Homicidio y esperaba los pasos de la justicia, detenido en un Instituto de San Martín.
En ese lugar se vinculó rápidamente con otros jóvenes de quienes aprendió aceleradamente los códigos internos y empezó a entender que podía seguir por el camino peligroso de vivir en la línea delgada de la libertad o el encierro. De esa manera, aprovechó el plan que tenían quienes lo rodeaban en estas semanas y logró huir sin destino fijo.
Por estas horas las autoridades policiales intensificaron la búsqueda y reforzaron todas las salidas de San Martín con la colaboración de otros distritos de la zona; la búsqueda se amplió a varios barrios considerados “peligrosos”.
Si bien el hecho ocurrió el día miércoles se supo el viernes que entre 3 y 4 jóvenes se fugaron del Instituto San Martín y según las fuentes consultadas utilizaron distintos elementos para limar barrotes y escaparse del régimen cerrado, donde estaba alojado.
Entre los fugados se encuentra el menor que con su moto había embestido a Carlos Ottaviani en un control de tránsito.
Por 185 días, el inspector peleó por su vida en una larga agonía, que arrancó esa noche cuando fue brutalmente embestido por una moto en Rivadavia y Belgrano, cuando formaba parte de un habitual operativo de control de tránsito.
En el mes de noviembre, el trabajador municipal había sido atropellado por una moto que intentaba esquivar los controles, cerca de la medianoche, por parte de un menor de 17 años que la conducía.
En este marco, en abril se conoció que por resolución del juez de Garantías Marcos Cornaglia se elevó a juicio la causa caratulada “Tentativa de homicidio. El fiscal del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil, Matías Noberasco, imputó al adolescente como autor del ataque, y el joven permanecía detenido desde el momento del hecho.
A raíz de las lesiones que sufrió, el trabajador permaneció todo el tiempo en estado crítico. El caso de Ottaviani fue el del tercer agente de seguridad vial que, en el marco de procedimientos en la calle, resultó con lesiones durante 2024, y el de mayor gravedad, dado que finalmente no pudo sobreponerse a las consecuencias neurológicas que sufrió.






