Por Claudia Birello
Para Grupo La Verdad
El entonces presidente del Club Atlético Sarmiento, Miguel Massi, mientras se celebraba una transformación en las actividades de la entidad deportiva y ante un numeroso público que se hizo presente para participar de la inauguración, realizó una reseña de los primeros 22 años de historia.
Dada la importante cobertura periodística que La Verdad volcó en sus páginas y con la intención de no sintetizar el recorrido de las poco más de dos décadas, el domingo próximo recordaremos aquel acto en el que estuvieron presentes no sólo integrantes de la Comisión Directiva sino además destacadas figuras de la política local.
UNA HISTORIA
PARA RECORDAR
La Verdad, 2 de Abril de 1933 – En un brillante y conceptuoso discurso, el presidente, señor Miguel Masi, historió, con amplitud de detalles, la vida del club, desde su fundación hasta el presente.
Celebramos hoy una fecha histórica, magna, que ha de ser recordada como verdadera efeméride en los anales del Club Sarmiento y es muy justo que lo hagamos pomposamente, con el júbilo que depara el término de una gran empresa y con el regocijo que brinda la certeza de haber salvado la ruta que nos habíamos trazado para cristalizar anhelos comunes, consolidar prestigios y hacer honor a la tradición gloriosa de aquella vieja y simbólica bandera que así, desplegada a los cuatro vientos, parece contagiarse con nuestra alegría y transmitir a través del espacio, la emoción que nos embarga en este momento para que llegue hasta quienes no han podido satisfacer el deseo de asistir a este acto solemne.
Señores, el modesto club de 1911 ha pasado a ser una potencialidad en su doble aspecto, económico y deportivo. Eramos entonces una simple célula y somos hoy un organismo completo y agigantado en su desarrollo de prosperidad progresiva. El pasado ha desaparecido como un sueño. Nos queda el presente, que vislumbra un porvenir de más grandes conquistas. El terreno es de propiedad absoluta del Club Sarmiento, como así también las obras que en él se levantan y que hoy se libran al servicio público. Por eso decía que celebramos en este día una fecha histórica, magna, una fecha que resume actividades ininterrumpidas y generosas colaboraciones: una fecha que nos da la sensación de que estamos colocando la piedra fundamental de la grandeza futura de nuestra querida institución.

Señores, el club Sarmiento inaugura hoy su nuevo estadio, este gran estadio que lleva impreso el sello del esfuerzo común y que marca un progreso tangible, reclamado por nuestra ciudad, en mérito a la importancia que ha experimentado en todos los órdenes y en todas sus manifestaciones. El gran estadio que hoy libramos al servicio público y que coloca a nuestro club en una posición destacada es el concierto de las instituciones deportivas de nuestro medio, es la visión a través de las cuales los pioners de 1911 vislumbraron esta magna obra, que cimentada por ellos y seguidas por quienes han venido alternándose en largos años de lucha, ha sido completada, en parte, por los que hoy compartimos la responsabilidad de dirigir los destinos del Club y gracias a las cooperaciones entusiastas de socios y simpatizantes.
De manera que la obra que hoy inauguramos, es la obra de todos, de la acción conjunta de dirigentes y asociados, ya que todos, sin excepción, hemos aportado un granito de arena para levantar este gran edificio que fuera el sueño de aquellos varones que, reunidos en una tarde de abril de 1911 y al calor de un entusiasmo que no conoció limitaciones y que ha venido transmitiéndose de unos a otros dieron vida al Club Sarmiento y no creyeron, posiblemente, que a la vuelta de los años, debían encontrarlo transformado en una entidad deportiva de primer orden, grande y respetada.
El Club Sarmiento surgió a la vida en 1911, El acta de fundación que guarda como una reliquia en los anales del viejo capeón, consigna para la posteridad los nombres de José Bono, Horacio Metetieri, Orlando Amello, Ángel Pérez, Juan Behety, Sebastián Pincetti, Vicente Stamboni y Luis Negretti, la figura simbólica de nuestra ciudad, quienes, reunidos para dar forma a una idea común cuya materialización significaba satisfacer una necesidad impostergable, fundaron al sarmiento Foot Ball Club, que en virtud de haber ampliado recientemente sus actividades, llámase hoy Club Atlético Sarmiento.
En esa época, el mantenimiento de un club de football era un problema sin solución posible. Debía desarrollar su acción en un radio muy reducido; en un medio completamente apático en que el público no creía en las bondades del viril deporte y no le prestaba atención de ninguna especie. Pero ello no era un obstáculo invencible para los pioners de 1911 y para los quqe han venido sucediéndose desde aquella época lejana. Contaban para la realización de sus ideales, con un patrimonio inalienable, constituido por una voluntad férrea por una disposición al sacrificio, grande y por un caudal de inimaginable entusiasmo.
En el campo deportivo lleva cumplidas campañas meritorias. En 1911, es decir, el mismo año de su fundación, ganó la Copa “Monterrey”, que disputó con el club representativo del Club Inglés. En 1913 intervino juntamente con otros clubes locales, en la disputa de la Copa “Bromuro”, la que se adjudicó definitivamente por haberla ganado durante dos temporadas seguidas.

Ese mismo año se disputaron en nuestra ciudad las primeras medallas instituidas como premio en un mach de foot ball, siendo nuestro primer equipo el ganador del importante trofeo. Posteriormente, la Sociedad de Foguistas y Maquinistas “La Fraternidad” organizó un campeonato en el que participamos y también esta vez nuestros bravos muchachos hicieron suyo el premio, consistente en once artísticas medallas. Dos años más tarde participó en el campeonato que patrocinó la Liga de Fomento Pro Sports, adjudicándose nuestro equipo, la posesión de la copa Gloria que la citada entidad había instituido como premio al vencedor.
En 1916 y con motivo del centenario de la jura de nuestra Independencia, la Municipalidad incluyó un partido de football en el programa oficial de festejos a realizarse en ocasión de la celebración de la magna fecha histórica.
El encuentro, que estuvo a cargo de nuestro primer cuadro y el de igual categoría que el “Junín”, se realizó el día 8 de Julio del citado año, correspondiéndonos la victoria por dos tantos a cero, lo que valió a nuestro team, la adjudicación de once medallas.
En 1917 concertamos un partido amistoso con el primer cuadro de “Estudiantes” de la Capital. Dicho encuentro se realizó el día 10 de junio de ese año, enfrentando al equipo visitante, un combinado constituido por jugadores de “Junín” y “Sarmiento”. Este partido finalizó con un empate de dos tanto a favor de cada bando.
En 1919, y estando ya constituida la Liga Deportiva del Oeste, participamos en la disputa de la Copa “Roma” cuyo trofeo nos adjudicamos temporariamente por haberlo ganado durante tres años alternados. En 1921 y una vez finalizado el campeonato por la disputa de la Copa “Roma”, la entidad madre del deporte local organizó la realización de un campeonato inter local, por eliminación, participando en el mismo los primeros equipos de Sarmiento, B.A.P., y Newbery de ésta, “Douglas Haig” de Pergamino; “Porteño” de Chacabuco y “Laboulaye”, de la ciudad del mismo nombre.
Nuestro cuadro se clasificó para la semifinal, correspondiéndole medirse con Douglas Haig, al que venció en excelente forma. Tocóle después dirimir supremacías con Laboulaye, resultando los nuestros vencedores por 5 tantos contra 3, luego de jugarse tiempo suplementario. La realización del Gran Campeonato, como muy acertadamente se le denominó, significó para nuestro equipo representativo, la conquista de once medallas de oro.

A partir de 1922 y hasta 1924 inclusive, ocupamos el segundo lugar en la tabla de posiciones de los campeonatos oficiales. En 1925 y 1926 compartimos con otros el tercer puesto, clasificándonos cuartos en 1927.
El siguiente año fue el de mayor esplendor y gloria para nuestro club pues conquistamos la mayor parte de los campeonatos que se disputaron bajo los auspicios de la Liga.
En 1928 y 29 ocupamos otra vez el puesto de preferencia. En 1930 nos correspondió el segundo puesto y en 1931 y en 1932 nos clasificamos otra vez campeones.
Como se ve, Sarmiento ha cumplido, deportivamente, campañas de gloria y ha escrito páginas estupendas, consagratorias de resonantes victorias. En sus 22 años de vida ha hecho obra verdaderamente deportiva porque contó siempre con el concurso del público, con el entusiasmo sin limitación de sus asociados y con los sacrificios sin reservas continuos y perseverantes de los que debieron regir sus destinos, que cumplieron cruzadas por el engrandecimiento de su Club y en mayor grado, por los jugadores que militaron en sus filas, que fueron estrellas de nuestro deporte, cuya historia irradiaron con destellos de inextinguible gloria. Juan Behety, Pedro de Benedetto, Juan Martínez, Sebastián Pincetti, Domingo Gerosa, Simón Behety, J.J. Martinelli, Hilario Magallanes, Miguel Bannon, Alberto Rivaro y muchos otros que sería largo de mencionar.
Son todos beneméritos que viven y vivirán, inolvidables, en la memoria de los miles de espectadores que aplaudieron sus proezas en los campos de deportes. Nombres cuyo recuerdo está grabado con caracteres indelebles en los corazones de los simpatizantes de la clásica y siempre popular casaca verde.
Su progreso en el orden económico corrió durante los primeros años, paralelo con las grandes conquistas obtenidas en los campos de sport.
La indiferencia popular por la práctica del football, hizo que en la época inicial de nuestro club el estado de sus finanzas fuera sumamente precario, debiendo desenvolverse a costa de grandes sacrificios por parte de los dirigentes, muchos de los cuales eran a la vez jugadores.
Sus ingresos hasta 1911 no excedieron nunca de 10 pesos mensuales, término medio. A partir de dicho año comenzó a aumentar paulatinamente el número de asociados, aumentando progresivamente los recursos de la institución.
En 1918 nuestro Club alquiló a la Liga de Fomento Pro Deportes, sus instalaciones, contando entonces con una cancha con cerco exterior de alambre.
Los escasos recursos de que disponía nuestro Club hacía difícil la realización de esa empresa, siendo salvadas las dificultades por el Señor Alfredo Lavoral, Domingo de Benedetto y otros, mediante una operación hecha en el Banco de la Nación.
A partir de 1918 hubo mayores ingresos, aumentando año tras año el número de asociados, hasta 1927, época que llegamos a contar con cerca de 400 cotizantes entre activos y cadetes.
El florecimiento económico de nuestra institución hizo concebir a sus dirigentes la posibilidad de comprar un terreno, propósito que quedó cristalizado ese mismo año.

A la primera compra de tierra efectuada en 1927, siguió otra en 1929. Ambas fracciones forman una superficie de 21.000 metros cuadrados, en las que han levantado las instalaciones que hoy libramos al servicio público.
No voy a entrar en mayores detalles y citas de cifras con respecto a la situación financiera del club, por cuanto ello llevaría mucho tiempo.
Bastará consignar, como dato ilustrativo, que en la actualidad nuestro capital es de 53.000 pesos moneda nacional, representado por el terreno y las obras que en él se han construido, acumulando, como ya se ha dicho, mediante la acción conjunta y constante de dirigentes asociados.
Al terminar, señores, y al agradecer la presencia en este acto histórico, de las autoridades Municipales, representada por el Dr. Benito de Miguel y señores Juan Borchex y Bartolomé Brignardello, de la Liga Deportiva del Oeste, la madre del foot ball oficial de Junín; de los centros deportivos de nuestra ciudad, , rivales en los campos de Sports pero amigos en todas las manifestaciones de esta índole; al periodismo que nos ha estimulado con su prédica para no desmayar en la obra, y, en fin, al pueblo de Junín, que ha querido magnificar este acontecimiento.
Al terminar, decía, no puedo ni debo emitir mencionar un nombre popular dentro del deporte y estimado dentro de nuestra corporación.
Me refiero a nuestro presidente de las doce temporadas, Juan José Martinelli, el hombre que lo ha hecho todo y lo ha dado todo por el engrandecimiento del Club.
El dirigente que ha sido y sigue siendo para el Club, el brazo, el nervio, el alma y por qué no decirlo también, si está en la mente de todos ustedes, el gestor de estas obras monumentales que dejo inauguradas en nombre del Club Sarmiento.
Amigos socios, amigos no socios, esta casa es vuestra.
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