Rodolfo Castellazzi, más conocido como “Bocha”, ha transitado en forma ininterrumpida casi siete de esas décadas. Su apellido se ha convertido en sinónimo de automovilismo en Junín y la región. Tanto en lo comercial como en lo deportivo.
Aquellos legendarios Ford T se podían comprar cero kilómetro en Castellazzi.
Una concesionaria que tuvo su origen con Rodolfo Castellazzi, padre de Bocha, quien en 1923 entra a trabajar en Emilio J. Roy, la concesionaria Ford que funcionaba en la esquina de Rivadavia y Gandini.
Luego de un año de trabajo, Emilio Roy le hace un ofrecimiento: que le compre la agencia.
Rodolfo invita a sus hermanos para adquirir la misma.
Cuatro Castellazzi dejaron el campo que la familia alquilaba en Bermúdez y se unieron a él para generar una historia que acaba de cumplir 100 años.
La concesionaria ocupaba un cuarto de manzana. Los talleres funcionaban a media cuadra, en calle Francia 30.

– “Mi viejo inició el camino entusiasmando a varios de sus hermanos. Mis abuelos habían tenido 18 hijos.
Casi 20 años después, papá se retira de la agencia junto a Ernesto y Héctor. Siguen en el negocio Juan y Carlos sumando a Leopoldo y Raúl, todos hermanos” explica Bocha.
– “Además de cientos de Ford T y después Ford A, se vendían cocinas Volcán, heladeras, muebles y hasta operaban como concesionarios oficiales de PanAm, la línea área americana. Los aviones que iban de Buenos Aires a Mendoza o Chile debían reaprovisionar combustible aterrizando cerca del Capincho para poder seguir viaje. Esa recarga también era tarea de la agencia, que además vendía pasajes. Claro, todo es anecdótico. El fuerte era Ford y sus autos” rememora Bocha.
– “Mis primos mayores se fueron incorporando y una segunda generación de Castellazzi se metió de cabeza en el negocio, acompañando a los viejos.
En 1954 dejaron la antigua esquina para inaugurar la concesionaria en Bartolomé Mitre y 12 de Octubre. Un local modelo, con gran salón de ventas, talleres, repuestos, depósito y una estación de servicio Shell incorporada.
Personalmente ingresé finalizando los años 50. Iba mediodía después del colegio y debí empezar bien de abajo, en la sala de herramientas con tareas menores. Había que aprender“. Continúa en su relato.
UN 0km POR DÍA DE PROMEDIO
– “Mis primos mayores Leonel, ‘Pichón’, Luis Alberto y ‘Cacho’ fueron los más conocidos. Mi función fue siempre en el área de ventas y llegué a promediar mil kilómetros diarios recorriendo toda la región. Se vendían 360 vehículos al año y fuimos terceros en ventas de Ford a nivel nacional.”
Cabe citar que en el año 1959 Ford lanzó la pick-up F100 y tres años después apareció el Falcon generando un boom de ventas impresionante en el país. La agencia de Junín lo supo capitalizar con una gran organización.

CASTELLAZZI DE JUNÍN
– “Se contaba con más de 100 empleados. La denominación Castellazzi de Junín se popularizó en Argentina por su participación en el automovilismo deportivo, especialmente en el Turismo de Carretera con las legendarias transmisiones de Carburando. ¿Quién no las escuchaba?
Mi primo ‘Pichón’ era el presidente de la Comisión Deportiva de Concesionarios Ford de Argentina y varios pilotos de punta llevaban la publicidad de Castellazzi en sus autos. Creo que, en aquel momento, no hubo en todo el interior del país otra concesionaria Ford con tanta popularidad. Decir Castellazzi de Junín era decir Ford” señala Bocha rememorando aquella década de oro para el automovilismo.
A mediados de los años 70 se avizoraba un nuevo mercado para el rubro automotriz.
Las nuevas políticas de las terminales apuntaban a la futura desaparición de las tradicionales concesionarias locales de cada pueblo, de cada ciudad… todas tenían bases familiares y un gran arraigo en cada vecino de toda su región.
VISIÓN DE FUTURO
– “Se veía venir el cambio” asevera Rodolfo Bocha Castellazzi.
Se imponía pensar en adaptarse a los nuevos formatos de comercialización para poder convivir con las grandes cadenas de concesionarios que se estaban armando. Y que, posteriormente, se comprobaría claramente con la globalización de los mercados.
Había llegado la hora del desarrollo de las agencias multimarcas y el apellido Castellazzi se anotó entre las primeras.
– “Junto a mi hermano nos iniciamos en el 76 instalando Rodolfo y Jorge Castellazzi, vendiendo distintas marcas de 0 km, especialmente la línea Ford, como así también usados que consolidaban la idea de multimarca.

La concesionaria familiar había entrado en un proceso que terminaría con su venta.
En los 80 incorporamos importados. Los Rover y las legendarias camionetas Isuzu…
Estuvimos varios años en calle Rivadavia para después instalarnos en la Ruta 7, donde también anexamos venta de camiones”.
CASTELLAZZI MULTIMARCAS
-“La tercera generación Castellazzi llegó con la incorporación de mi hijo Gustavo, con quien seguimos en la actualidad. Tras el retiro de Jorge creamos Castellazzi Multimarcas, con un local más que significativo para mí.
Regresamos a uno de los edificios donde había funcionado aquella Ford Castellazi, sobre calle 12 de Octubre. Hará ya unos quince o dieciocho años.
Precisamente nuestro salón de ventas está hoy donde funcionaba el taller de la Ford. Son otros tiempos, otros formatos y otros vehículos, por supuesto. Pero siempre entre los autos”.
EL DIRIGENTE
El automovilismo deportivo siempre estuvo ligado al apellido pero, por sobre todo, a Bocha Castellazzi. Además de aquella relación con la época gloriosa del Turismo de Carretera, Bocha es uno de los fundadores del Autódromo de Junín que se inauguró en el 2011.
“Trabajamos muchísimo. Fueron casi diez años de viajes, reuniones y cientos de contactos para lograr que el automovilismo nacional vuelva a Junín. Con mi hijo Gustavo y un grupo muy pequeño estuvimos codo a codo con el Presidente del Auto Moto, Dardo de Benedetto, y logramos una obra soñada por miles de juninenses.
José, mi otro hijo que es contador, también nos dio una gran mano.
Lamentablemente, por razones técnicas ajenas al club, la pista mostró deficiencias que no permitieron la continuidad de las grandes categorías. Pero la obra está, con instalaciones que pocos autódromos tienen. Nuevas generaciones de dirigentes y tuercas juninenses están trabajando para recuperar lo que tanto habíamos conseguido. Y estamos junto a ellos en lo que podemos ayudar o aconsejar”.
Casi siete décadas de esos 100 años de Castellazzi lo tienen a Bocha como protagonista y fiel testigo de todos los procesos de cambios tecnológicos y comerciales que fueron y siguen sucediendo.

HISTORIAS AL POR MAYOR
La extensa charlas con Bocha Castellazzi generó cientos de recuerdos y un anecdotario que daría para un libro. Resumimos algo de ello:
FORD CASTELLAZZI Y EL TC
Los 50 y 60 integran la época de oro del Turismo de Carretera.
Tiempos históricos, pilotos inolvidables, héroes máximos del automovilismo argentino…
Pero también aquellos años tuvieron marcas y apellidos que forjaron la categoría, que acompañaron cada competencia con su inscripción en los autos, con su apoyo, publicitario. Lo que hoy llamamos sponsors…
Ellos también entraron en la historia grande del TC…
Atma, Suixtil, Cosechadoras Gemma, Radio Serra… Radiadores Arévalo, Annam de Pergamino, Castellazzi de Junín y tantos otros que aún perduran en el recuerdo de quienes vivieron esos días gloriosos…
En los 60 Castellazzi apoyaba a los grandes de Ford: Ángel Rienzi, Rodolfo de Alzaga, Eduardo Casá, Johnny Perkins…
– “Cada carrera de TC en Junín era una fiesta” recuerda Bocha. “En la concesionaria se instalaban y guardaban los principales Ford que correrían el domingo. Y los juninenses se agolpaban para ver a sus ídolos y las máquinas.
Era más que emocionante.
Además, Carburando transmitía en directo desde la agencia para Radio Rivadavia, que era la más escuchada del país. Y un Falcon era cedido a Carburando para que funcione como móvil de transmisión en los grandes premios y todas las carreras del país”
EL MOTOR DE RIENZI
Promediando los 60 el Turismo de Carretera se revolucionó con nuevos motores. Los Ford colocaban F100 y Chevrolet 7 bancadas. Angel Rienzi fue el primero en correr con un motor F100 causando sensación en la categoría. Tras ello, todos empezaron a actualizarse para equiparar velocidades.
Ese primer motor se preparó en Junín, en los talleres de Castellazzi.
Algo sabían, parece!
AUXILIOS DEL TC
Bocha nos cuenta: – “Transitamos por el país miles de kilómetros haciendo de auxilio para los pilotos que nos representaban en el TC. Una vez en el Triángulo del Oeste, cerca de Bragado, un auto particular se detiene en nuestro puesto y nos pide nafta.
Era nada menos que Juan Manuel Fangio. Se la regalamos y me dijo: -Si me la hubieras querido cobrar, tu viejo te mata”
OSCAR GÁLVEZ, EL FALCON Y UNA YEGUA
También cuenta que desde la agencia organizaron una picada desafío que conmocionó a Junín. El Falcon de su primo Leonel correría contra la yegua de un tal Molinari. Invitaron a Oscar Gálvez para pilotear el auto con todo lo que ello significaba.
Ante el asombro de una multitud que colmó la Sociedad Rural, la yegua picó en punta aunque al final prevaleció el auto con el gran Oscar.
¿Cuantas apuestas habría en esos tiempos?
EL AVIÓN DE MAR CHIQUITA
En las épocas que también eran concesionarios de PanAm, un avión de esa línea americana cayó en la laguna Mar Chiquita y su rescate quedó en la historia juninense. Participaron los viejos Castellazzi remando en bote a través de una inmensa niebla. Tras encontrar al avión tenían que ir y venir rescatando heridos, pero como no se veía nada dejaron un perro sobre una de las alas. Sus ladridos les permitía a los botes ubicar rápidamente el lugar del siniestro.
EL INICIO DE UN SUEÑO
– “Querer hacer el actual autódromo fue una locura. Una linda locura. ¡Y sin recursos!. Todo por conseguir.
En mi mente es imborrable la foto q nos sacaron en el terreno donde iría el circuito. De Benedetto y yo junto a un caño de desagüe a medio colocar. Era lo único que había” otro recuerdo de Bocha.
VENTAS POR FOTO
– “Los tiempos cambiaron desde aquellos casos de los 60 o 70 cuando alguien cobraba la cosecha, venía a Junín y se llevaba una F100 o el Falcon 0Km. Al otro día llegaba el hermano o el vecino que lo había visto y se llevaba otro igual. Pero sorpresas nunca faltaron” cuenta Castellazzi. “Cuando empezamos a mostrar con mi hijo los autos por internet yo no podía imaginar que un señor de 9 de Julio o Bragado iba a mirar en su computadora la foto de un usado y se vendría con la plata directamente a llevárselo”.
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