Por Redacción Grupo La Verdad
Casi el 30 por ciento de los inquilinos tuvo que mudarse en los últimos tres meses por no poder afrontar el precio del alquiler, según un nuevo informe de la organización Inquilinos Agrupados de la Ciudad de Buenos Aires.
Al igual que en los informes de enero, marzo y junio los resultados de la encuesta última realizada reflejan fuertes aumentos en el valor del alquiler, con plazos más reducidos, con actualizaciones mensuales o trimestrales y mecanismos de ajuste que no contemplan los aumentos de salario.
Esto a su vez lleva a que muchos inquilinos se endeuden para poder hacer frente a los gastos básicos vinculados a la vivienda. En especial, los resultados presentados en este informe muestran una vez más la situación de desmejora y desprotección de los y las inquilinas a partir de noviembre de 2023.
Sólo el 15 por ciento hoy está bajo las condiciones de la ley de alquileres: plazo de 3 años y actualización anual por el Índice de Contratos de Locación. Como contrapartida, creció fuertemente la participación de contratos de alquiler cortos. Aquellos con un período de duración menor o igual a 1 año representan el 17 por ciento de los casos. Y los contratos entre 1 y 2 años son ahora los más frecuentes, en un 60 por ciento de los casos relevados en septiembre.
Sobre el tema, en nuestra ciudad, este medio consultó a los agentes inmobiliarios Hernán Pietrobón y Marcos Lipera, quienes dieron cuenta de la diferencia que existe en este sentido entre lo que sucede en Capital Federal y en Junín.
Hernán Pietrobón
“En nuestro medio nosotros no vemos este fenómeno. Sabemos y somos conscientes del impacto que tiene el factor inflacionario, y del esfuerzo que hacen los inquilinos para soportar los aumentos y las renovaciones. Pero acá todo se resuelve de manera más cercana, las inmobiliarias estamos para unir a las partes”, dijo en principio Pietrobón.
“El desencuentro que puede haber ante el aumento trata de hablarse con tiempo para que la suba no sea tan considerable, para que haya acuerdo entre las partes y para que el contrato continúe. En nuestro medio lo que hay es voluntad de las dos partes, sabemos que lo que sucede en Buenos Aires es diferente a lo que pasa acá, donde el mercado tiene otras características, y donde los aumentos y las renovaciones impactan de otra manera”, refirió el entrevistado.
“En el interior es diferente. Y hay que recordar también que lo que se produjo en la pandemia, la sanción de la ley famosa 27551 con ajustes sobre índices que no se condicen con los niveles de inflación que tenemos nosotros, desmereció las rentas. En el caso de Junín siempre la demanda supera a la oferta de alquileres, esto sucede desde hace varios años. Hay que tener en cuenta que no hubo un fomento ni una política del Estado para la construcción de viviendas, ni para que las personas puedan acceder a una vivienda propia a través del crédito. Son años en los que el deterioro hace que la gente tenga cada vez más necesidad de ir a buscar un techo y pagar valores que todavía quedan fuera de mercado o desequilibrados. Hay un momento en el que el alquiler se puede pagar, hasta que tenés que resignar cubrir necesidades básicas. Cuando ese quiebre se produce se empiezan a buscar propiedades más chicas y/o alejadas”, explicó detalladamente Pietrobón.
Marcos Lipera
“Lo que sucede en las grandes ciudades por ahora acá no lo estamos viendo. Se llega a distintos acuerdos con el locador y con el locatario. Si el inquilino es cumplidor y paga en termino se llega a un acuerdo económico”, señaló por su parte el martillero Marcos Lipera.
“Si hay una buena relación entre las partes, siempre se llega a un acuerdo. En nuestro caso no hemos tenido episodios de inquilinos que se hayan tenido que ir porque no pueden pagar el alquiler”, agregó en el mismo sentido.
“En las grandes ciudades no era muy tentador para el locador alquilar por tres años. Encontraron en el alquiler temporal una solución, ahora hay más ofertas de viviendas para alquiler permanente. Pero eso acá no se dio, en Junín eso no pasó, realmente no se nota una diferencia”, advirtió a su vez Lipera.
Y dijo finalmente respecto de las ventas de propiedades: “Los créditos no son masivos, se notan poco. Hay algunas consultas, pero no es lo más común. Algunas operaciones se hacen”.
Estudiar, trabajar, alquilar
En algunos barrios de la Ciudad de Buenos Aires, los jóvenes destinan el 70 por ciento de sus salarios para el alquiler de monoambientes. En Junín, si bien las proporcione no son tan altas, los costos tampoco son bajos.
“Una tiene que ajustarse”
Marianela, juninense consultada por LT 20 Radio Junín, estudia, retomó sus estudios y alquila un departamento de dos ambientes en barrio Padre Respuela. Paga 230 mil pesos por mes, a los que debe agregarle el costo de los servicios y tasas municipales.
“Me cuesta, tengo un buen trabajo, pero la calidad de vida tiene que ver con el hoy y no pensando a futuro. Una tiene que ajustarse, suprimir algunas salidas, pasar a segundas marcas en el súper”, contó en una entrevista radial.
“La oferta para alquilar ahora es un poco más grande que hace unos meses atrás, pero los valores también aumentan. En mi caso me aumentan cada tres meses el alquiler, con la propietaria llegamos a un acuerdo, pero organizarse económicamente cada tres meses es complicado. No es lo que quiero, pero pienso en la posibilidad de volver a vivir a lo de mis viejos. Es muy difícil de cara al futuro pensar en un techo propio”, aseguró también.
“Cuando me quiero poner a pensar en organizarme para poder tener algo a futuro, no sé realmente qué hacer”, señaló finalmente.
“Es complicado encontrar un lugar”
Nicolás, otro joven que habita en nuestra ciudad, tiene 29 años. Trabaja, estudia y paga su alquiler hace siete años. Alquiler, luz y gas le demandan 250 mil pesos por mes. A lo que se suman gastos de telefonía e internet.
“Encontré un lugar que está, dentro de todo, bien por el precio. Estuvo complicado encontrarlo, pero bueno, lo hice. Yo viví seis años en otro lugar y además tengo dos perros. Los requisitos en general para que te alquilen son que sean personas solas, sin hijos, sin perros. Tuve la suerte de encontrar un dueño directo, con el que puede charlar. Tengo un patio chico para los perros, un dormitorio, living comedor, cocina y baño”, describió el joven.
Acerca de la posibilidad de volver a vivir con sus padres debido a la situación que atraviesa, Nicolás dijo: “Está la posibilidad, uno siempre piensa en que no, pero bueno. Por los objetivos que tengo no quiero que la opción sea esa. Pero por cómo están las cosas lo he pensado. Sé de varios chicos que están pasando por lo mismo. Me gustaría tener un techo propio, pero entiendo que es muy lejano para mí eso. Es difícil, a fin de mes llego ‘a los ponchazos’”.
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