Mi papa nació en Buonalbergo (Provincia de Benevento), Italia el 1 de junio de 1923.Su fe de bautismo dice que se llamó Antonio Mario Ernesto, sus distintos documentos hicieron que su cumpleaños se celebrara el 1,2 y 6 de junio. Se sumaba a esos festejos el día de su onomástico el 13 de junio evocación de San Antonio y por supuesto en este mes el festejo del día del padre, por lo tanto, era la celebración de la vida, con la familia, que siempre reunió en torno a la mesa.
En su pueblo natal concurrió a la escuela Salesiana, establecimiento del que siempre destaco los principios de su educación. Trabajó en la empresa del carbón de su padre Rocco y cuando tenía 18 años llegó la segunda guerra mundial y debió cumplir con la patria, delirios del Duce y enfrentar la miseria y destrucción material y humana de los bombardeos. Fue soldado, prisionero, administrativo y su carácter se fortaleció en el dolor e incomprensión de esos tiempos.
Con la Italia destruida, decidió emigrar a América, escapando del horror.
En Junín, estaban sus tíos, e inició sus primeras actividades en carpintería, luego fue empleado en el molino Tassara, etapa que siempre recordó con alegría, trabajar y producir era su propósito.
Su primera casa fue en Villa Belgrano al lado del club San Martin, con Carmela Pelleriti contrae matrimonio en 1955, unión de la cual nacen sus dos hijos, Roque y yo Ana, la mayor.
En 1960, vuelve a Italia, en barco, tentado por las cartas de su papá que le contaba de la reconstrucción de su tierra, todo era floreciente allá, su país lo llamaba fervientemente, pero él ya era un emigrante. Aquí en Argentina tenía su propia familia y amaba este terruño tan lleno de oportunidades.
A su regreso comienza su actividad comercial en un puesto de almacén en el mercado municipal (actualmente MUMA).Luego tiene su propia rotisería en calle Benito de Miguel. Fueron épocas de mucha prosperidad, no medía sacrificios, incansable. Se relaciona con la Cámara de Almaceneros, Sociedad Comercio e Industria donde participa de sus comisiones, gana innumerables amigos. La actividad comercial la desarrolla hasta su jubilación, siempre en el rubro alimenticio, buscando la excelencia en la calidad de los productos, pastas caseras, vinos, quesos, fiambres, todo de primera, para el paladar más exigente. Disfrutaba satisfacer al cliente, siempre tenía el quesito o la aceituna para convidar, las masitas para los niños (las galletitas estaban en latas en esa época).Su placer era el trabajo y siempre fue muy generoso con todos.
Fue miembro del Rotary Club, colaborador y socio de la Sociedad Italiana y la Dante Alighieri. Integrante de las Colectividades, representando a La Campania, su región italiana. Su último desvelo fue la reconstrucción del Teatro Italiano, la comunidad y profesionales de la ciudad lo ayudaron mucho con esa obra, pero la burocracia de estos tiempos impidió que se concretara.
Siempre respetó a las instituciones, a las autoridades, la paz del mundo era su pregón. La responsabilidad, la prudencia, escuchar la conciencia para hacer siempre el bien, el trabajo como medio de progreso, fueron valores indiscutibles que siempre trasmitió, también el estudio, la cultura, disfrutaba la buena música. Hizo de la amistad un culto con tantas personas que como él, vivieron sabiendo que al planeta hay que cuidarlo, que es la casa de todos, que nadie se salva solo, la importancia de la ecología, saber acariciar la tierra.
Papá, hoy hubieras cumplido 100 años, y festejaremos tu vida, tus enseñanzas, tus mejores recuerdos, tu sabiduría esta en nuestros corazones.
El Nápoles ya te hizo el regalo, ganando el campeonato.
Y este escrito que es nuestro homenaje, lo termino con la última palabra que me dijiste antes de comenzar el descanso eterno, GRACIAS!
Tu hija Ana María
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