La esfera futbolística de Junín se encuentra inmersa en un período de transición y expectación, con la reciente y significativa asunción de Carlos Tayaldi a la presidencia del Club Ambos Mundos. Este cambio de liderazgo, que se produce después de 21 años al frente del Club Los Miuras, no es meramente administrativo; representa una profunda reconfiguración de roles y afectos para Tayaldi, quien describe la experiencia como un conjunto de «sentimientos encontrados». Su decisión marca el comienzo de una nueva etapa cargada de promesas para él y para ambas instituciones, en un contexto donde el compromiso social del deporte se valora más que nunca. El flamante presidente de Ambos Mundos compartió sus motivaciones más íntimas, los desafíos iniciales que ya afronta y su ambiciosa visión para el futuro del club, siempre con la convicción de que el crecimiento y la integración familiar son los pilares fundamentales.
UN ADIÓS CON SABOR A «HASTA LUEGO»: EL INCALCULABLE
LEGADO DE 21 AÑOS DE PASIÓN Y COMUNIDAD EN LOS MIURAS
La decisión de Carlos Tayaldi de dejar la presidencia de Los Miuras, un rol que ocupó durante más de dos décadas no fue tomada a la ligera. Se trata de un capítulo de su vida que lo marcó profundamente. «Después de 21 años, una vida entera», expresó con una mezcla de nostalgia y gratitud, consciente de la magnitud del tiempo y la dedicación invertida. Sin embargo, su vínculo con la institución que ayudó a moldear permanece inquebrantable. «Yo voy a seguir estando en el club por eso no fue un adiós, sino un hasta luego», aclaró, sugiriendo que su influencia y cariño por Los Miuras trascenderán su rol formal. Esta continuidad, aunque desde una perspectiva diferente, subraya la profunda conexión de Tayaldi con el club que no solo lideró, sino que también contribuyó a edificar.
Al reflexionar sobre su extensa y fructífera trayectoria en Los Miuras, Tayaldi rechaza categóricamente la idea de atribuir un «logro más importante» a su persona de forma individual. Para él, los éxitos alcanzados son, por definición, el resultado de un esfuerzo colectivo. «El logro más importante es de todos, no solo de una persona. Esto es una, como siempre digo, una familia que atrás de uno, hay mucha gente que trabaja, que no se nota, que no se ve, pero el logro, los logros son siempre de todos, o sea, no pongo uno sobre el otro porque fueron muchos, fueron importantes y se hicieron siempre en conjunto, siempre en familia, así que eso es lo que nos queda claro». La esencia del triunfo, según sus palabras, reside en la cohesión, la colaboración y el trabajo en equipo, valores que definieron su gestión. El verdadero legado, el que más valora y lo llena de orgullo, es la transformación del club en un vibrante centro de vida comunitaria: «Lo más importante es tener el club lleno de chicas y chicos y que las familias estén, integradas al club. Ese fue lo más importante». Esta visión de un club como un espacio de encuentro, aprendizaje, formación y contención, donde la familia es el eje central, es un principio rector que, sin lugar a duda, Carlos Tayaldi buscará replicar y potenciar en su nuevo desafío en Ambos Mundos. Su experiencia le enseñó que el verdadero impacto de una institución deportiva se mide en el bienestar y la participación de sus miembros.
EL LLAMADO DE LA HISTORIA: DEVOLVERLE A AMBOS
MUNDOS EL INVALUABLE LEGADO RECIBIDO EN LA NIÑEZ
La oportunidad de asumir la presidencia del “Tricolor”, si bien surgió de una circunstancia particular, se cimentó en un profundo y arraigado sentido de pertenencia y gratitud. «Yo en Ambos Mundos ya venía colaborando un poco desde afuera y bueno, a Gise, la presidenta anterior, se le complicó un poco y ahí me llamaron para ver si me podía hacer cargo yo y ahí empecé», explicó Tayaldi con franqueza, refiriéndose a la situación que llevó a la vacante en la dirigencia. Aunque se tomó su tiempo para reflexionar sobre la propuesta, la balanza se inclinó de manera decisiva por un motivo profundamente personal y emotivo. «Lo pensé un poquito, pero bueno, hay algo que hay que poner en la balanza que lo que a mí el club me dio cuando yo era adolescente, cuando era chico», confesó, revelando la poderosa conexión con sus propias raíces y vivencias en la institución. La gratitud por lo recibido en su juventud fue el factor determinante: «Así que digo bueno, vamos a tratar de devolverle todo ese cariño que me brindó el club en mi infancia y adolescencia».
Esta poderosa motivación, que trasciende los meros aspectos administrativos y deportivos, es lo que verdaderamente lo impulsó a aceptar y abrazar el proyecto con entusiasmo renovado. «En realidad esto lo tomo como un desafío y como un acto de agradecimiento cuando yo fui chico viví muchos años dentro del club y es como devolverle todo eso que en esa época me dio el club a mí, así que siempre siento que estoy en deuda con esas cosas», detalló Tayaldi, desnudando el fuerte vínculo emocional que lo une a Ambos Mundos desde los cimientos de su infancia y adolescencia. Sus palabras reflejan un compromiso que va más allá de lo dirigencial, convirtiéndose en una misión personal de retribución. «Fueron muy importantes en mi vida, así que bueno, conocí mucha gente del club, mis amigos, mis amigos del barrio, así que era lindo tomar este desafío y tratar de hacer una buena gestión», agregó, subrayando el valor de las relaciones humanas y la amistad forjada en los pasillos y canchas del club. Es esta deuda de gratitud, la oportunidad de retribuir lo recibido y el deseo de dejar una huella positiva, lo que impulsa su compromiso inquebrantable en esta flamante etapa, prometiendo una gestión marcada por el corazón y la dedicación.
PRIMERAS IMPRESIONES Y OBJETIVOS CLAROS: UN CLUB SIN DEUDAS, REBOSANTE DE ENERGÍA Y CON UN PLAN DE ACCIÓN DEFINIDO
Las primeras semanas de Carlos Tayaldi al frente de Ambos Mundos fueron sumamente prometedoras y lo llenaron de optimismo. «El club está bien gracias a Dios estamos sin deudas de a poquito haciendo cosas, va a llevar su tiempo, pero lo que tiene que hay mucha gente que colabora, mucha gente que se suma al proyecto, mucha gente que tiene ganas de trabajar. Así que ojalá, ojalá nos vaya muy bien», compartió con una satisfacción palpable. La ausencia de deudas se erige como un punto de partida fundamental y una base sólida, brindando la libertad y la confianza necesarias para encarar futuros proyectos de infraestructura y crecimiento sin ataduras financieras. Esta estabilidad económica inicial es un activo invaluable en la gestión de una institución deportiva.
Un aspecto que gratamente sorprendió y cautivó a Tayaldi fue la excepcional calidad humana y profesional del equipo de trabajo ya existente en el club. «Algo que me encantó que es para destacar, es el grupo de profesores que tiene el club, que estuve hablando con ellos y bueno, están muy metidos con la institución, con mucho sentido de pertenencia, los entrenadores y los de los grupos femeninos también», subrayó, reconociendo el compromiso y la pasión que caracterizan a los educadores y formadores de la institución. Además, valoró profundamente el apoyo incondicional y la dedicación de quienes lo acompañan en el día a día, aquellos que, con su esfuerzo silencioso, hacen posible el funcionamiento del club. «Sobre todo la gente que me va a acompañar que está en el día a día dentro del club, que eso también es muy importante y que tienen unas ganas bárbaras, uno se da cuenta que están para grandes cosas», añadió, transmitiendo la confianza en el potencial de su equipo de colaboradores.
Con una visión pragmática y los pies en la tierra, Tayaldi ya delineó con claridad los primeros objetivos de su gestión, priorizando las mejoras tangibles que impacten directamente en la experiencia de la comunidad. «Los primeros objetivos, primer objetivo digamos es ir de a poquito mejorando un poquito las instalaciones del club para darle un mejor lugar a las familias, que se sientan cómodas, así que de a poquito vamos a ir haciendo esas cosas para mejorar la cancha», explicó con precisión. Una vez lograda esta primera fase de acondicionamiento de la cancha principal, la mirada se posará en el predio anexo. «Una vez que terminaríamos eso, seguiríamos con el con el predio, también para mejorarlo. Y bueno, así de a poquito con pequeñas cosas ir mejorando todo lo que es infraestructura dentro del club», detalló, marcando un camino de progreso gradual pero constante, donde cada pequeña mejora suma al bienestar general.
A mediano y largo plazo, la visión de Tayaldi se expande hacia proyectos más ambiciosos y de mayor envergadura, que buscan modernizar y embellecer las instalaciones del club, adaptándolas a las necesidades actuales. «Y a mediano plazo ya tenemos el tema de la luz. Queremos ver si antes de antes de que termine le año ya las podemos inaugurar, las luces nuevas, cambiar las luces que están por luminarias nuevas, así que bueno, también queremos tratar de acomodar un poco más la sede de Primera Junta para montar el espacio, a ver si lo podemos embellecer también un poquito eso. Así que bueno, vamos de a poco, ojalá se den todos los objetivos con el tiempo», proyectó, demostrando una planificación estratégica que busca no solo la funcionalidad, sino también la estética y la comodidad para todos los que forman parte de Ambos Mundos. La instalación de nueva luminaria y el acondicionamiento de la sede son ejemplos claros de esta apuesta por un club que busca mejorar.
LA FORTALEZA DEL SOCIO Y EL VALOR DEL TRABAJO:
CONTAGIANDO EL ENTUSIASMO Y SUMANDO VOLUNTADES
La relación con los socios y la comunidad en general es un pilar fundamental en la filosofía de gestión de Carlos Tayaldi. Él comprende que la vitalidad de un club reside en la participación activa y el sentido de pertenencia de sus miembros. «A los socios los veo con muchas ganas, hay mucha gente que trabaja muchísimo por el club, que lo hace lo hacen ad honorem, lo hacen con el corazón», destacó, reconociendo y valorando profundamente el compromiso desinteresado de los voluntarios, quienes con su esfuerzo silencioso son el motor del club. Su objetivo primordial es amplificar ese entusiasmo y sumar cada vez más voluntades a la causa. «Ojalá contagiemos a más gente y desde ya como siempre digo, esto es para que se sume mucha más gente, para traer a las familias, para que se sientan cómodos dentro del club y yo creo que lo vamos a lograr porque hay un buen grupo humano con mucho entusiasmo, muchas ganas, mucha gente, así que a eso apostamos», afirmó con una convicción inquebrantable, dejando en claro que la participación activa y el compromiso de la comunidad son ingredientes esenciales para el crecimiento y el éxito sostenido de Ambos Mundos. La apuesta es por un club abierto, inclusivo y participativo, donde cada miembro se sienta parte fundamental.
UN DESAFÍO PERSONAL, UN LEGADO A
HONRAR Y UN MENSAJE DE ESPERANZA
Esta nueva etapa al frente de Ambos Mundos no representa únicamente un reto en el ámbito dirigencial; es, para Carlos Tayaldi, un significativo y profundo desafío personal que asume con humildad y una inmensa responsabilidad. «En lo personal es un desafío, es un desafío importante. Ojalá Dios me ilumine para estar a la altura de semejante honor», expresó con una sinceridad que refleja el peso del compromiso asumido. En este camino que recién comienza, Tayaldi quiso hacer un reconocimiento muy especial y emotivo a una figura clave en su propia vida y, a su vez, en la historia del club que ahora preside. «Hay una persona que quiero nombrar, sí hay mucha gente de Ambos Mundos que me ha ayudado, pero una persona que quiero nombrar que es Edgar Aramburu, que fue un maestro de la vida», manifestó, honrando la memoria de quien dejó una huella imborrable. El homenaje a Aramburu va más allá de las palabras y se materializará en una iniciativa concreta que perdurará en el tiempo: «Así que ojalá esté a la altura para que en el nombre del estadio sea honrado como Aramburu. Así que ojalá que la cancha la podamos iluminar, la podamos mejorar como se merece por tener un hombre de ese honor como Aramburu». Esta iniciativa no solo busca perpetuar la memoria de quienes contribuyeron a forjar la identidad del club, sino también inspirar a las futuras generaciones a seguir su legado de dedicación y pasión por la institución.
Para concluir esta profunda conversación, Carlos Tayaldi dirigió un mensaje claro, directo y cargado de optimismo a los socios y simpatizantes de Ambos Mundos, invitándolos a ser partícipes activos de esta nueva etapa. «A los socios y simpatizantes les pedimos que nos tengan paciencia que tenemos unas ganas bárbaras de crecer, de mejorar el club y que nos acompañen, como nos siguen acompañando y veremos al club crecer, que yo creo que vamos a lograr algo importante. Vamos a tratar de poner al Club Ambos Mundo en lo más alto de Junín», concluyó con una convicción inquebrantable, trazando un horizonte de grandes aspiraciones. La presidencia de Carlos Tayaldi en Ambos Mundos se perfila, así, como un período de transformaciones significativas, impulsado por una pasión genuina por el deporte, el respeto por la historia del club y un compromiso inquebrantable de devolverle a la institución todo lo que le brindó, prometiendo una gestión marcada por el corazón, la dedicación y el deseo de llevar a Ambos Mundos a lo más alto en el panorama futbolístico de Junín. Su trayectoria previa es la garantía de que este compromiso se traducirá en acciones concretas y beneficios palpables para toda la comunidad del club.






