Por Redacción Grupo La Verdad
Julieta Boedo, delegada de ATE y trabajadora del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), habló con Grupo La Verdad ante el cierre de más agencias de extensión rural y manifestó su preocupación por el achique en el organismo.
El plan de ajuste en el INTA sumó un nuevo capítulo con la reciente aprobación del cierre de 14 agencias de extensión rural en la provincia de Buenos Aires y en Córdoba. La decisión, adoptada por el Consejo Directivo de la entidad, marca un avance significativo en la hoja de ruta diseñada por la conducción actual y lleva el recorte a cerca del 50% de su objetivo total.
La medida fue votada en el último encuentro del cuerpo de gobernanza, que reúne a representantes de entidades del agro, universidades y el Gobierno nacional. Allí se resolvió suprimir de la estructura organizativa distintas Agencias de Extensión Rural (AER) pertenecientes a los centros regionales Buenos Aires Norte, Buenos Aires Sur y Córdoba, tal como estaba previsto en el plan de reestructuración
“Estamos atravesando otro achique brutal y viviendo un vaciamiento. Desde que entró esta gestión de gobierno no paran de ajustar al INTA. Las últimas 38 agencias se suman a otras que ya estaban cerradas, quedando 48 agencias de extensión rural cerradas. En total tenemos 300 en todo el territorio argentino, que es muy amplio”, expresó Boedo.
“El sentido que tienen las agencias de extensión es el contacto con el territorio y que el Estado esté en cada rincón del país, asistiendo a los productores para favorecer al desarrollo local”, dijo.
Y señaló: “Pareciera que están probando cómo funciona el INTA con lo mínimo, con la dotación más reducida que puedan sostener. Este achique impacta en el trabajador, en el territorio, en los productores y finalmente en las mesas de nuestras familias. Esto es una tragedia, un desastre”.
“Estamos en permanente amenaza. Hay una discusión que no se termina de cerrar entre el INTA y el Ministerio de Economía en algunos puntos que faltan definir sobre un segundo retiro voluntario, que es otra forma de vaciar; el retiro voluntario no es otra cosa que despidos encubiertos. En octubre de 2024 se fueron 300 trabajadores. En la actualidad somos 5700 trabajadores y siempre quisieron un INTA con 4000. Con los retiros, esperan que se adhieran más de mil personas”, agregó.
“Pedían porcentajes de despidos, de reducción de plantas. Eso se llevó a cabo con el primer retiro voluntario, con las jubilaciones, con las renuncias y con los ceses. Todo eso da 878 trabajadores que se han retirado de la institución”, comentó la entrevistada.
A su vez, aseguró: “El interrogante es hasta cuándo. Siguen con esta amenaza que si no es el retiro, es un pase a disponibilidad, con una lista que enviamos el año pasado y la hemos rebatido; lo llevamos a la Justicia y no tuvieron efecto. Y en cuanto a los decretos que querían venir a desarmar los organismos, entre ellos el nuestro, también ganamos esa pelea el año pasado en diputados y senadores”.
“Vamos a seguir resistiendo como lo hicimos fuertemente durante todo el año pasado contra este gobierno. Estamos a la altura y listos para cualquier ataque. Mostramos unidad con el resto de los organismos mostrando fortaleza y resistencia”, afirmó.
Entre las agencias afectadas, en el caso de Buenos Aires Norte, dejarán de funcionar las ubicadas en Vedia y Rojas. En la región Sur, el ajuste impactará sobre nueve dependencias: Laprida, General La Madrid, Benito Juárez, Lobería, Otamendi, Necochea, Balcarce, Mayor Buratovich y Saladillo. En Córdoba, en tanto, se avanzará con el cierre de las sedes de Oncativo, La Carlota y Ucacha.
Boedo se refirió a los casos de las agencias en Vedia y Rojas: “Es una zona importante de desarrollo agrícola; lo que se puede llegar a perder son los trabajos de ensayos sobre los cultivos y las estrategias que desarrollan los investigadores y profesionales ante situaciones de inundación y de sequía. Hay estudios en la cuenca del río Rojas. El cierre de las agencias atenta directamente contra las investigaciones que se vienen haciendo, que se quedan truncas. Del mismo modo, cuando un profesional se va, esa investigación queda paralizada. Estamos hablando de una planta que no se renueva, ya sea si se van por jubilación, por renuncia o por retiro voluntario”.
El recorte forma parte de la denominada “propuesta integral de Adecuación y Fortalecimiento de los Recursos Humanos en INTA”, el documento que traza el camino de la reestructuración. Según ese plan, el objetivo final es reducir de 299 a 252 las agencias de extensión rural en todo el país, lo que implica la eliminación de 48 sedes.






