Para sembrar, el primer paso será valorar las condiciones del jardín. Si el terreno está orientado a pleno sol, no deben comprarse plantas de sombra o semisombra, a no ser que haya árboles frondosos que suavicen las temperaturas. Si en invierno hace mucho frío, compra especies que resistan las heladas. Si no tienes riego automático y no quieres instalarlo, no plantes especies que requieran demasiada agua o estarás cada día con la manguera regando.
No sólo debe tenerse en cuenta la estética a la hora de escoger las nuevas plantas, es igualmente importante que valores su idoneidad respecto al lugar que las albergará.
¿Cuándo plantar?
La mejor época para plantar es en primavera o en otoño, cuando no hay riesgo de heladas y la temperatura no es sofocante.
En estas fechas las plantas se estresan menos por las temperaturas extremas. La evapotranspiración de las plantas no es excesiva y están en pleno desarrollo, por lo que sus raíces agarrarán más fácilmente. Pero aunque ésta sea la situación ideal, no quiere decir que en plantas con cepellón (que no vienen con la raíz desnuda) no se pueda intentar durante todo el año.
¿Qué necesitamos?
No hace falta nada del otro mundo para trasplantar una planta de pequeño o mediano tamaño al suelo de un jardín: unas cuantas herramientas, unos sacos de tierra y quizás algo de ayuda si tenemos que mover el peso de algún árbol joven.
Herramientas
Dependiendo del tamaño del agujero que tengas que hacer necesitarás unas herramientas u otras. No son muchas pero sí muy necesarias:
Para plantas de maceta de 1 a 5 litros te apañarás bien con una azada pequeña y una paleta de mano. Para agujeros mayores, la azada debería ser más ancha y quizás necesites ya una pala redonda para recoger volúmenes importantes de tierra. Si el suelo está muy duro a la hora de cavar, utilizar un pico; te ayudará a romper el terreno compactado.
Escoger el sustrato
En el mercado existen multitud de sustratos preparados: dependiendo de lo que vayas a plantar, puedes escoger el sustrato más específico para tu planta. Aquí te enumero algunos de los más frecuentes que puedes encontrar.
-Sustrato universal: es el preparado estándar, indicado para la mayoría de plantas. Si tu planta no tiene ninguna necesidad especial y no sabes qué usar, éste te irá bien.
-Tierra de brezo o castaño: adecuada para plantas que necesitan suelos ácidos, como hortensias, azaleas, camelias, brezos o rododendros.
-Tierra para cactus: este sustrato tiene una mayor proporción de arena para facilitar la aireación de las raíces y el drenaje del agua. Es muy recomendable para todo tipo de plantas suculentas. También es perfecto para plantar algunas aromáticas y otras plantas a las que no gusta la humedad en el suelo.
-Sustrato para plantas de flor: esta mezcla dispone de mayor cantidad de fósforo y potasio para facilitar la floración de las plantas y favorece las cosechas de frutales.
¿Cómo plantar?
Para poner manos a la obra, en primer lugar debe hacerse un agujero generoso. No caves el espacio justo para que quepa la planta, eso no le gustaría: debe ser más amplio para que las raíces puedan desarrollarse.
-Cuando tengas el espacio suficiente añade en el fondo, para facilitar el drenaje del agua, trozos de una maceta o de un ladrillo roto.
-Añade algo de sustrato y ve compactando un poco con las manos o la azada.
-Saca la planta con cuidado de la maceta. Aprieta un poco el plástico con los dedos para soltar el pan de tierra, antes de tirar de la planta.
-Presenta la planta para valorar la altura a la que quedará. Piensa que el cepellón debe quedar totalmente cubierto de tierra pero sin tapar demasiado el cuello de la planta.
-Sigue añadiendo el nuevo sustrato por los lados, con la planta bien centrada, y continúa compactando la tierra hasta terminar de cubrir el cepellón.
-Luego, haz una pequeña “poceta” alrededor de la planta para retener el agua y riega abundantemente.






