Por Redacción Grupo La Verdad
Además, el especialista expresó que a nivel climático la región y toda la Argentina se encuentra en un período histórico en el que predominan los años secos por sobre los lluviosos, y alertó sobre los daños que genera la actual ola polar en cuanto a las pasturas para ganado y en los suministros de agua en los campos.
Al momento de hacer un análisis sobre la progresión de la actual campaña, Gustavo Franco, de la Asociación de Ingenieros Agrónomos, declaró ante Grupo La Verdad: “Junín tuvo un desarrollo de cultivo bueno, solamente pasó una situación de estrés por falta de agua y elevadas temperaturas entre el 15 de enero y 12 de febrero, pero las precipitaciones que hubo en febrero fueron positivas y alcanzaron para que haya un rendimiento de bueno a muy bueno, según la producción”.
“La soja de primera alcanzó un promedio de 3.500 Kg. Por hectárea, mientras que la de segunda hizo lo propio con uno de 2.200 Kg. cuando la anterior campaña fue realmente desastrosa”, afirmó el productor y complementó: “Es la campaña más alta de las últimas tres, luego de las anteriores que sufrieron dos Niñas y fueron malas, en especial la del 22/23 que fue malísima”.
Además, Franco subrayó que “una gran parte de los rendimientos se debe a las precipitaciones, por lo cual varía mucho si son años de Niños o Niñas”, y recalcó que “parte de lo que aprendimos en las últimas Niñas vamos a tener que aplicarlo si nos enfrentamos a un escenario de estas características nuevamente”. En continuidad, subrayó que “estamos en un período histórico que tiene mayor proporción de años secos, que de abundantes lluvias”.
“Hasta el momento las probabilidades indican que en un 60% estamos más cerca de un escenario de Niña y todo esta ola de frío polar que estamos viviendo nos va dando una pauta en este sentido”, expuso el ingeniero agrónomo y añadió: “Vamos a tener que pensar mucho en las estrategias aplicadas en años anteriores, para ver qué hay que modificar y cambiar”. También observó que “hay muchos desafíos por delante para el sector agropecuario, como sucede con la famosa ‘chicharrita’ en los maíces”.
Asimismo, Gustavo Franco hizo referencia al impacto que tienen las heladas en los campos: “En cuanto al desarrollo de los cultivos no hay un daño relevante, porque el trigo es un cultivo propio de esta época del año en la que el frío y un clima relativamente seco son beneficios, pero sí para las pasturas de las que se nutre el ganado y en un sector como Junín con más de 90.000 cabezas de ganado”. En este sentido, señaló que “el pasto por debajo de los 7°C no crece y eso se está evidenciando en estos fines de junio y julio”.
Además, el asesor puso el ojo también en “la ruptura de los molinos porque se congelan los cilindros y eso hace que no saquen agua, lo que pone en riesgo el suministro en general de este recurso”, y recordó que “en estas zonas hasta hace cuatro o cinco años había lagunas naturales, las cuales se fueron secando y las napas fueron bajando cada vez más, por lo que la complejidad en estos contextos es mucho mayor”.






