Autoridades del Instituto de Subdistribuidoras de Gas de la República Argentina (ISGA) señalaron que se agrava la problemática por la escasez de medidores y las dificultades que tienen las empresas para importar los insumos. También afirman que el precio de estos artefactos aumentó un 50% y que la situación recién se normalizaría en el mes de septiembre.
Se trata de uno de los componentes fundamentales que se requieren para completar la conexión de una vivienda al servicio del gas natural, pero que en la actualidad es cada vez más difícil de conseguir por parte de las empresas distribuidoras y subdistribuidoras de este servicio esencial, a raíz de la falta de divisas que aqueja el desarrollo económico del país. De esta manera, un proceso de instalación que debería durar entre 48 y 72 horas hábiles como máximo, se demora meses enteros y muchas familias quedan a la expectativa mientras arrecian las temperaturas invernales.
En el marco de una entrevista radial con “Amanece que no es poco” por LT20 Radio Junín, José Luis Kelly, presidente del Instituto de Subdistribuidoras del Gas (ISGA), manifestó respecto a esta situación: “Todas las distribuidoras y subdistribuidoras están teniendo problemas bastante serios y cada vez más complicados para obtener medidores, los cuales son totalmente importados hace ya varios años desde Brasil, Francia o Alemania”.
Seguidamente, el empresario complementó el panorama negativo al afirmar que “hace más de un año que una de las distribuidoras de gas de la Argentina, la Elster con planta en Catamarca, dejó de fabricar medidores y luego cortó también las importaciones”. En continuidad, expuso que “ante esta situación, nos quedamos con un solo proveedor de gas domiciliario que es Itron S.A., con planta de producción en la zona de La Tablada, y que posee los mismos problemas que todos los importadores en cuanto a la imposibilidad de conseguir dólares para comprar medidores”.
Asimismo, Kelly también señaló que “las casas matrices dueñas de las empresas y que son internacionales no están pudiendo mandar medidores, porque nosotros no contamos con los dólares suficientes para las transacciones comerciales”, y amplió: “Esto tiene el agravante además de que el precio de los medidores en dólares subió un 50% en relación a los valores históricos, porque se tienen que comprar a dólar limpio y no al oficial”.
En continuidad, comentó: “Se viene paliando esta situación, pero de a muy pocas cantidades y el problema que tiene Junín es el mismo que poseen todas las distribuidoras”. Luego, aseveró que “es un elemento vital en plena época invernal como la que atravesamos y se nos está complicando porque no contamos con los materiales necesarios y eso no nos permite entregar los productos”,
Por otra parte, el titular de ISGA sostuvo que desde dicha institución se hicieron las gestiones pertinentes ante el Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS) con el objetivo de flexibilizar los tiempos establecidos por ley para la conexión al gas natural, una vez que está hecha la instalación con los controles del caso. “Gracias a esto logramos que se vayan flexibilizando un poco esos tiempos, como consecuencia de este problema técnico y físico de que no contamos con medidores”.
Además, dijo que “hace un año más o menos que venimos gestionando con un proveedor de medidores de origen chino, los cuales fueron aprobados por el propio ENARGAS, pero todavía no se pudieron llevar a cabo esas importaciones y me hablan de que recién en septiembre podrían llegar a entrar estos artefactos”. Al mismo tiempo, comentó que “hicimos un pedido como cámara y de forma individual de parte de cada distribuidora para ver si podemos tener una alternativa de estos medidores”.
Kelly profundizó el análisis al ubicar el origen de esta problemática actual en las consecuencias derivadas del Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA), impulsado bajo la gestión del por entonces ministro de Economía, Sergio Massa. “El gobierno anterior estableció un plazo de seis meses para los pagos de importaciones, por lo cual las casas matrices recibían los dólares tras ese período luego de autorizada la importación”, y contempló también lo sucedido con el recambio de autoridades en el Gobierno Nacional: “En su momento el que vendió medidores acá lo hizo a un dólar de $350 y cuando los tuvo que obtener lo hizo con el dólar a $900, lo que constituyó un problema bastante grande, sobre todo porque en muchos casos se trató de bonos en dólares a pagar en dos años”.
“Lamentablemente es una situación que escapa a nuestro control y que incluso está fuera de alcance hasta del gobierno argentino, porque se depende mucho de la voluntad de las casas matrices que exportan esos medidores y todas estas complicaciones no ayudan”, expresó y subrayó: “Esto también grafica un poco el lugar en el que estamos ubicados en el mundo, sin credibilidad y con falta de confianza de parte de los demás países por los permanentes cambios en las reglas de juego”.
En otro tramo de la entrevista radial, el interlocutor informó en potencial que “de acuerdo a algunas informaciones que recibimos, en el curso del mes de agosto la situación empezaría a regularizarse y ya tendería a normalizarse para septiembre/octubre”.
Un problema que se repite
A esta misma altura del año pasado desde la ADIGAS (Asociación de Distribuidores de Gas) ya habían advertido a las autoridades competentes en la materia por faltantes de medidores de gas, como consecuencia de las restricciones para la importación de los artefactos y los insumos necesarios para las instalaciones domiciliarias.
Cabe recordar también que en nuestra ciudad el año pasado también se suscitó un problema de estas características, con demoras en las conexiones de nuevos medidores por faltante de stock y que la situación recién tendió a normalizarse a mediados del mes de septiembre del 2023.
En este 2024, con el objetivo de simplificar trámites burocráticos y acelerar las conexiones domiciliarias el gobierno del presidente Javier Milei, por medio de la Secretaría de Comercio, emitió una resolución para que ENARGAS quede como única autoridad válida para la certificación y aprobación de los medidores. No obstante, desde ISGA afirmaron que el problema persiste y se agrava por la restricción externa y la dependencia única de las casas matrices.
Real, Moya y Jardín
Con la concreción de la cuarta planta reguladora de gas en Junín se logró avanzar en una optimización del funcionamiento de toda red y la extensión de este servicio esencial hacia sectores más alejados del casco urbano, como es el caso por ejemplo de los barrios Real, Moya y Jardín. Desde la sociedad de fomento que comprende a los tres barrios en cuestión afirmaron que son unas 700 familias que se organizaron por consorcios con Grupo Servicios Junín y que están a la espera de poder conectarse a la red.






