Las victorias traen tranquilidad. Suman en confianza y te dejan mirar el futuro con otro optimismo. Y eso es justo lo que le pasó a Sarmiento. El triunfo en Tucumán ante Atlético no fue un dato más. Fue un golpe en el momento justo. Porque llegó para reafirmar la levantada que ya había empezado una semana antes ante Independiente Rivadavia de Mendoza. Dos victorias seguidas que acomodan, que sacan del pozo y que empiezan a dibujar otra tabla.
¿Fue casualidad? No. Fue decisión. Facundo Sava metió mano y no le tembló el pulso. Era lo que había que hacer. Aquel “once” de la pretemporada, el que perdió con Argentinos Juniors y con Banfield, ya había mostrado que no funcionaba. Sostenerlo era empujar contra la pared. El cambio más notorio, fue en el arco. Se pasó de un inseguro Arboleda a un seguro Ayala. Y ahí empezó a reconstruirse todo. El arquero surgido de las inferiores del “Verde” ya había avisado en la pretemporada. Tenía crédito. El cuerpo técnico se había inclinado por la experiencia del colombiano, pero el resultado está a la vista: Ayala fue figura en Tucumán y se ganó la titularidad sin discusión. En un puesto tan ingrato como el arco, donde al primer error la vas a buscar adentro, había que confiar.
De atrás para adelante el equipo mejoró. La defensa todavía tiene dudas, es cierto, pero creció en seguridad. El mediocampo encontró circuito. “Caramelo” Martínez está en un nivel creciente: golazo ante la Lepra y gran partido en tierras tucumanas. Junto a él, Zabala le da tenencia y despliegue. Equilibrio. Y si hay que hablar de aciertos, hay que nombrar a Julián Mavilla. Hasta ahora, el mejor refuerzo. El ex Belgrano fue decisivo para hilvanar las dos victorias. Interesantísima su presentación. Le dio fútbol, pausa y gol al “Verde”. Arriba despertó Marabel. Y está el “Sultán” Herrera, que sin brillar va a todas y deja la última gota de sudor. Eso también suma. Además Sava encuentra variantes desde el banco: Gastón González y otros que pueden aportar cuando el partido lo pide.
Sarmiento tocó fondo en las primeras dos fechas. Pero entendió que para salir había que cambiar. Cambió el arquero, cambió el ánimo y cambió el resultado. Ahora el desafío es sostenerlo. Las victorias no te regalan nada, pero te dan lo más importante: tiempo para trabajar tranquilo. Y con este equipo, con estas caras nuevas y con la confianza arriba, el “Verde” puede empezar a pensar en otra cosa. El futuro, por fin, se mira con optimismo.
HURACÁN, LO PRÓXIMO
El plantel de Sarmiento empieza a pensar en lo que será un nuevo desafío: llega Huracán a Junín. El “Globo” arriba a nuestra ciudad con el ánimo por las nubes, ya que viene de ganar el clásico ante San Lorenzo, como visitante, luego de 25 años. Con la figura top de Jordi Caicedo –dos goles en el Bajo Flores y festejo de `Topo Gigio´, los de Martínez llegan en alza ante un Sarmiento también en levantada. Promesa de partidazo en Junín.






