Por Florencia Rosas
El 7 de septiembre vivimos en Junín una elección que no puede pasar desapercibida. Se impuso una fuerza que nunca antes había alcanzado el primer puesto. La lista oficial plebiscitó su gestión y perdió más de 12.000 votos. La tercera lista, levantando la bandera violeta de la “libertad” y la imagen del Presidente, logró arrastrar el caudal necesario para ingresar con tres concejales.
Quien escribe, junto a otros vecinos, emprendedores y ciudadanos de a pie, integró la lista de concejales por la agrupación Potencia, que también presentó candidatos a Senadores en la cuarta sección electoral. Esta vez no alcanzamos el objetivo y quedamos lejos de una banca en el HCD.
La lectura que hacemos es la siguiente: la campaña fue breve y vertiginosa. A mayor aparato y recursos, mayor arrastre de votos. No existieron espacios públicos de verdadero debate de ideas. Los medios tradicionales abrieron micrófonos, pero el tiempo resultó insuficiente para llegar al corazón de los problemas de la gente. Una excepción valiosa fue la Sociedad Comercio e Industria, que organizó una mesa redonda de tres horas, donde se hicieron preguntas concretas y se expusieron líneas de acción.
Sin embargo, las grandes deudas que pesan sobre la Provincia de Buenos Aires y el Municipio de Junín quedaron disimuladas en la campaña, o directamente tapadas por el ruido.
La Provincia: deudas estructurales y corrupción inveterada ¿Escuchamos a los candidatos a Senadores hablar de temas vitales como la autonomía municipal, el drama hídrico, el sistema educativo, las cajas ilícitas —como el escándalo Rigau—, la sobredimensión de la Legislatura, la debilidad del Poder Judicial, la parálisis del Consejo de la Magistratura, el desfinanciamiento del IOMA, la crisis de los hospitales provinciales, los bajos sueldos de médicos y enfermeros, o el negocio del juego que corroe a muchas ciudades?
La lista es larga y preocupante.
A juzgar por el triunfo de Fuerza Patria, el partido que apoya al gobernador Kicillof, pareciera que Buenos Aires fuese Ginebra o Zúrich. Increíble pensar en semejante resultado en una provincia con tantas deudas sociales, atrasos estructurales y corrupción enquistada. A veces pareciera que la gente confunde los roles de Nación, Provincia y Municipio. Y esa confusión no es casual: la ignorancia, muchas veces voluntaria y otras tantas promovida desde el poder, termina favoreciendo el statu quo.
Junín: una gestión larga, sin plan sostenible
En nuestra ciudad, una gestión que ya lleva once años todavía no cumplió promesas hechas en 2014, como la terminal de ómnibus o el aeródromo. No supo defendernos de la paralización de obras clave como el viaducto y la autopista de la Ruta 7. Negó beneficios impositivos a comerciantes afectados por el cierre del paso Rivadavia. Y nunca presentó un plan serio de desarrollo sostenible.
Se exhibe como logro la convocatoria a 38 instituciones para diseñar la “Agenda Junín 200 años”, pero eso comenzó recién en el último año del segundo mandato. El tiempo es un recurso no renovable. De aquel prediagnóstico de más de 90 páginas publicado en la web, losciudadanos no encontramos más que expresiones de deseo, lejos de una estrategia de desarrollo a largo plazo. Un debate serio y oportuno habría podido darnos hoy un perfil de ciudad más productiva, más eficiente en gestión y más igualitaria en derechos.
En definitiva, la planificación parece estar orientada más a la permanencia en el poder que al futuro de Junín. Se construyó un esquema de candidaturas enroque, saltando de un cargo a otro, sin resultados concretos para la ciudad ni para la provincia.
Legisladores que pasaron sin dejar huella
Los nombres de nuestros representantes en las cámaras bonaerenses son conocidos: Ricchini, Fiorini, Alonso, Arata, Giacone, entre otros. Pasaron por bancas de Senadores y Diputados, pero no dejaron propuestas serias que desafíen la estructura estatista, centralista, burocrática y antiproductiva que asfixia a Buenos Aires desde hace décadas. Si se ven sus nombres propiosauspiciando eventos deportivos y culturales, pero no presentando proyectos de fondo. Hoy, la nueva —o mejor dicho, reciclada— camada de legisladores enfrenta el mismo desafío. ¿Estarán dispuestos a defender las reformas que hacen falta? Los juninenses debemos estar atentos y exigirles rendición de cuentas por cada proyecto que impulsen en nombre de nuestros votos.
Las elecciones dejan un sabor amargo, pero también una responsabilidad: no conformarnos con promesas, no olvidar las deudas y no callar frente a la falta de rumbo. Como ciudadanos tenemos la obligación de exigir más: más transparencia, más proyectos serios y más compromiso con el futuro.
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