Por Redacción Grupo La Verdad
La semaglutida, conocida por Ozempic, es un medicamento que se desarrolló para tratar la diabetes, ya que ayuda a mejorar el control de la glucosa en sangre, y terminó usándose masivamente para combatir la obesidad debido a que genera pérdida de peso. El fármaco replica la acción de una hormona humana implicada en el control del apetito y la saciedad.
Se aplica principalmente a través de inyecciones, pero ya tiene su versión oral en píldoras. Esto se produce en un momento de expansión del mercado de tratamientos para bajar de peso. Este incremento en su uso trajo la necesidad de conocer los posibles efectos adversos que puede provocar en el organismo.
Grupo La Verdad habló con el médico diabetólogo Claudio Dituro, quien diferenció la pérdida de peso con la pérdida de grasa y destacó la importancia de un buen diagnóstico antes de la utilización de esta droga.
En primer lugar, el doctor señaló que “estos fármacos son revolucionarios porque se meten en modificar el curso natural de una enfermedad, como la adiposidad. Producen un beneficio, que a nivel clínico hablamos de superioridad, en la enfermedad cardiovascular. Estas moléculas han venido a cambiar la historia. Bien utilizada, con un buen diagnóstico, con seguimiento, asesoramiento y precauciones, su impacto es muy bueno”.
“Pero también hay otra cuestión. Son drogas que se indican en dosis de manera progresiva, según el objetivo médico. Hubo fórmulas que no estaban disponibles y la demanda superó a la oferta”, indicó.
Y remarcó que “es irresponsabilidad de mucha gente por aplicarse medicamentos que no saben los efectos que generan. Está en la responsabilidad de cada médico cómo sumar esta droga al tratamiento”.
“Desde la perspectiva de mi consultorio y mi experiencia, hay gente que usa algo que no sabe para qué es. O pacientes que se pusieron cuatro veces más que la dosis que debían. Si no saben lo que tienen o lo que buscan, no sirve hacer un tratamiento porque sí. Es muy importante la educación. Pero no solo es la información, sino también entendiendo en conjunto entre el médico y el paciente cuál es el propósito. Es importante esa sinergia y la capacidad de comprensión”, expresó Dituro.
“En Argentina, hay un 60 o 70% de sobrepeso y obesidad, y no hacemos tratamientos como un buen plan nutricional, buen sueño, actividad física o evitar situaciones de estrés. Nuestro propósito como profesionales es ir en busca de los subdiagnósticos que hay detrás de estas enfermedades prevalentes. Hace 10 años atrás no teníamos estas herramientas que hoy tenemos. Pero tenemos que saber utilizarlas y medidas”, dijo el entrevistado.
Además, explicó: “La grasa es necesaria para el organismo, pero tiene que estar en el tejido celular subcutáneo, que es justamente donde se aplican estos fármacos. Pero cuando hay adiposidad, que es exceso de grasa y no obesidad que es exceso de peso, se acumula grasa ectópica, por fuera de donde tiene que estar. Ahí se forman las enfermedades. Aplicar fármacos que bajan grasa, pueden también bajar músculos y por ende peso, entonces hay que tener mucho cuidado”.
Como conclusión, comentó que “un fármaco es un gran complemento para un tratamiento, siempre y cuando se agregue al resto de las cosas de ese tratamiento, teniendo un objetivo claro a partir de los diagnósticos y subdiagnósticos. Hay que hacer una buena interpretación y hablar con los pacientes antes de indicar un fármaco”.
Por último, manifestó que “hoy por hoy, por las barreras que a veces ocasiona el sistema de obras sociales en cuanto a la autorización de determinados fármacos, la industria ha hecho un juego muy importante. Directamente con las farmacias hacen descuentos a las personas, lo que ha facilitado la accesibilidad. Hay dos laboratorios que manejan este fármaco, uno de industria nacional que ha contribuido a la accesibilidad. Antes era muy selecto el grupo de personas que podían utilizarlo”.






