Por Redacción Grupo La Verdad
Un proyecto de ley presentado en la Legislatura bonaerense por la diputada del kirchnerismo Lucía Lorena Klug (Unión por la Patria), cercana a Juan Grabois, generó un escándalo en el sector agropecuario al proponer cobrar «impuestos» al gas metano que emiten las vacas durante su proceso digestivo.
La iniciativa busca crear la Tasa Ambiental sobre el Metano en Buenos Aires (TAMBA), que obligaría a los productores ganaderos a pagar en función de los kilogramos de dióxido de carbono equivalente (COe) emitidos, calculados en relación a la cantidad de cabezas de ganado.
El proyecto, presentado como un esquema de «Responsabilidad Extendida del Productor» para mitigar las emisiones, generó una condena inmediata del sector rural. En ese sentido, la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) fue tajante. Su presidente, Ignacio Kovarsky, sentenció: «Cobrar por respirar a las vacas no reduce emisiones, reduce producción», rechazando una nueva carga impositiva sobre la ganadería bonaerense.
Por su parte, el diputado provincial Luciano Bugallo (Coalición Cívica) calificó la iniciativa como un «impuesto a los pedos de las vacas» y denunció que el proyecto es impracticable porque no existe tecnología accesible y verificable para medir las emisiones de metano individualmente en cada establecimiento ganadero.
Klug argumentó que la ganadería representa el 19% del metano provincial. Sin embargo, fuentes legislativas aseguran que el proyecto no tiene apoyo de otros bloques y que su futuro parlamentario es «casi nulo» debido a la falta de consenso y las objeciones técnicas.
Al respecto Grupo La Verdad dialogó con el vicepresidente de la Sociedad Rural de Junín, Gustavo Frederking, quien se mostró en sintonía con la entidad ruralista Carbap y expresó que «es un disparate total de una diputada que la semana que viene termina su mandato».
«Genera revuelo porque es justamente un disparate. No quisiéramos darle más relevancia porque entendemos que no va a pasar más allá de un proyecto que cualquier legislador puede presentar y para que llegue a ser ley faltan años luz y además no cuenta con el apoyo de otros legisladores», advirtió luego.
En tanto, Frederking, manifestó que «es imposible no tomarlo a la risa, pero nosotros en el campo somos los más ambientalistas de todos porque amamos el campo, vivimos en el campo, entendemos que si hacemos las cosas mal los que primero sufriríamos el impacto ambiental seríamos nosotros».
«La vaca come plantas como pastos y granos, fermenta lo que come produciendo ácidos grasos y gases. La legisladora busca poner un impuesto sobre eso y algo raro porque Argentina es uno de los países más neutrales en la emisión de carbono porque en las pasturas tenemos la posibilidad de almacenarlos sin generar contaminantes», completó.
«No corrige nada, penaliza al que produce. Habría que hablar desde el conocimiento y la ciencia y no desde una charla de café, no se puede regular la ganadería desde una ocurrencia», finalizó el dirigente agrario juninense.






