Por Redacción Grupo La Verdad
Recientemente, el riesgo país de Argentina cayó por debajo de los 500 puntos y se ubicó en 493, por primera vez en casi 8 años. La baja se dio en medio de una mejora en la cotización de los bonos de la deuda. El indicador elaborado por el J.P. Morgan retrocedió 13,1% en lo que va de enero y llegó al valor más bajo desde el 11 de junio de 2018, cuando cerró en 487 puntos básicos.
El riesgo país acumula una caída de 78 puntos (-13,7%), luego de que la autoridad monetaria sumara US$1.017 millones para sus arcas desde el 5 de enero. Así, el país queda cada vez con más chances de regresar a los mercados internacionales de deuda. De hecho, en el mercado confían en que el Gobierno tendrá una mayor capacidad de pago.
Mientras tanto, las empresas siguen aprovechando el bajo interés y tomando deuda, que a su vez permite al Banco Central absorber más divisas.
Ante este escenario, Grupo La Verdad se comunicó con el economista Carlos Salguero para entender mejor qué es, qué implica y cómo repercute el riesgo país en la economía local, tanto en los ciudadanos como en las empresas.
“El riesgo país mide la posibilidad de que un país incumpla los compromisos de deuda con quien la ha financiado. Es la confianza que tiene el inversor en el país que está tomando la deuda. Es un indicador que determina el banco J.P. Morgan, que lleva estadísticas de los países y mide sus grados de riesgo. Si el país es confiable, la tasa tenderá a bajar porque los puntos de riesgo país también”, explicó.
“Cada país tiene un riesgo soberano propio. Hay una referencia de orden global, que es lo que habitualmente se denomina como la tasa libre de riesgo, que refiere a los bonos del tesoro americano de 10 años, que se presume que nunca va a entrar en default. De allí, los demás países que no están sujetos a este privilegio de ser libre de riesgo, tienen esta sobre tasa con la cual se endeudan en los mercados internacionales. Cada país, según sus características, determina el grado de riesgo por sobre la tasa libre de riesgo”, continuó el economista.
“Una manera fácil de plantearlo es que, por ejemplo, si la tasa libre de riesgo está en el orden de un 4%, los bonos de los distintos países que sí tienen riesgo de default dependerán de cuál será el grado de riesgo que tengan para que el mercado pueda conseguir financiamiento con una sobre tasa, es decir una tasa adicional a la tasa libre de riesgo”, agregó.
Respecto a la situación de Argentina con los nuevos indicadores, manifestó: “En estos días, Argentina perforó los 500 puntos básicos. ¿Qué relación hay entre la unidad de medida que usa J.P. Morgan y la tasa de interés? 100 puntos básicos equivalen a un punto en la tasa de interés. Por lo tanto, rondar los 500 puntos básicos por sobre la tasa libre de riesgo, implica que el gobierno podría tener acceso a los mercados internacionales de crédito con una tasa cercana al 9%, si validamos que la tasa libre de riesgo es del 4%”.
Cómo impacta el riesgo país en el ciudadano común y las empresas
La gente se beneficia ante la baja del riesgo país, ya que “el país puede refinanciar la deuda a tasas más bajas y eso implica, a futuro, menos impuestos y más inversiones. Cuando alguien va al banco y toma un préstamo, cuanto más baja es la tasa de interés, somos más proclives a endeudarnos con los bancos para comprar bienes y capital. Esto tiene relación con el mercado internacional y repercute directamente en el mercado doméstico, por ejemplo en el acceso al crédito”, dijo el entrevistado.
El país puede conseguir créditos internacionales a tasas de interés más bajas si el riesgo país está en baja. Pero, según Salguero, esto también aplica para las empresas: “Hay empresas que gozan de una mejor reputación que el país y pueden conseguir financiamientos más bajos”, indicó.
Y señaló: “Además de J.P. Morgan, hay otras calificadoras de riesgo tanto para países como para empresas. Califican con letras, como por ejemplo AAA, que es la más alta e indica la certeza del cumplimiento con los compromisos. Y de ahí empiezan a bajar: AA, A, y así sucesivamente. Esto se utiliza más que nada en el sector privado. Se considera grado de inversión, o sea empresas confiables, aquellas que tienen una calificación BBB o más. Menos que eso, cae el grado de inversión porque la confianza de esa empresa en el mercado no es suficiente para conseguir endeudarse a tasas más bajas”.
“Cuando la tasa a la que vas a endeudarte es mayor, más se requiere inversión. Y para que los proyectos sean rentables, se necesita mayor ganancia. Pero, cuando el financiamiento baja, son posibles proyectos de inversión que no serían económicamente viables con una tasa de interés más alta. Si se accede al mercado internación de préstamos con tasas muy altas, se requiere que quienes vayan a invertir tengan rendimientos extraordinarios para poder comprometerse tomando esa deuda. Pero si la deuda baja, la economía crece porque hay más posibilidad de que nuevos actores puedan participar”, sostuvo.







