Junín despidió a uno de sus vecinos más queridos y emprendedores. A los 86 años falleció José “Pipo” Genovese, creador de la emblemática pileta que marcó a generaciones de juninenses.
Nacido en Oliveri, un pequeño pueblo de la provincia de Messina, en Sicilia, Pipo fue el menor de dos hermanos de una familia de trabajadores. Cursó sus estudios primarios en su tierra natal y en 1952, cuando tenía apenas 12 años, emigró junto a su familia a la Argentina.
El primer destino fue San Rafael, Mendoza, donde trabajaron en la cosecha de la vid. Allí transcurrió su adolescencia entre distintos oficios. A los 27 años, esta familia decidió probar suerte en Junín. En 1967 se hicieron cargo de una despensa ubicada en la esquina de Suiza y Robbio. Fue un emprendimiento familiar que Pipo sostuvo con esfuerzo durante tiempo.
Su historia dio un giro cuando un cliente habitual de la despensa le ofreció un terreno que tenía una quinta con frutales, en la esquina de Alvear y Azcuénaga. Pipo aceptó. En ese lote levantó, sin saber nadar, lo que se convertiría en un clásico de la ciudad: la Pileta de Pipo. Un espacio abierto a toda la comunidad, donde el eje fue la enseñanza de la natación y la recreación. Por allí pasaron cientos de chicos y familias que encontraron no solo un lugar para refrescarse, sino la calidez y la generosidad de su dueño.
El reconocimiento a su trayectoria llegó en 2024, cuando el Concejo Deliberante de Junín lo declaró por unanimidad como Personalidad Destacada de la ciudad, a instancias de la Sociedad de Fomento del barrio Capilla de Loreto. Se fue un laburante, un inmigrante que hizo de Junín su casa y dejó una huella imborrable en la memoria colectiva. Sus restos fueron inhumados ayer en el Cementerio del Oeste.






