Como todos los 2 de septiembre, la Unión Industrial Argentina celebró el Día de la Industria Nacional. Esta vez el lugar para la ceremonia fue el Laboratorio Elea, en Los Polvorines, donde el presidente de la UIA, Martín Rappallini, tuvo a su cargo el discurso de rigor, aun un auditorio de 200 empresarios y pocos funcionarios nacionales.
La elección de un laboratorio para el acto -en este caso, propiedad de Hugo Sigman- no es casual. La industria farmacéutica invierte más de US$300 millones anuales, emplea a más de 48.000 personas de manera directa y a 120.000 de forma indirecta, produce medicamentos por unos US$19.000 millones y exporta más de US$1500 millones al año, según aseguró Rappallini.
El triple desafío de la industria
Luego de informar que la industria argentina perdió 90.000 asalariados desde 2022, Rappallini admitió que el sector enfrenta un “triple desafío”: recuperar actividad, adaptarse a una competencia internacional más agresiva y reducir costos. En ese sentido, aseguró que “la industria le está poniendo el hombro en la estabilización”, por eso pidió baja de impuestos, mejora en las tarifas de servicios y créditos accesibles, sin comprometer el orden fiscal.
Si bien Rappallini respaldó el RIGI y el Súper RIGI -“generan condiciones competitivas para que las grandes inversiones puedan desarrollarse”- reclamó que se extienda al resto de la industria para que pueda competir en igualdad de condiciones. Al respecto, pidió que Vaca Muerta funcione también como plataforma para exportar producción industrial y no solo energía, en particular para las pymes.
La industria y el futuro del país
También fueron parte del discurso del presidente de la UIA la morosidad, la infraestructura y la modernización laboral, ítem este último en el que elogió la nueva legislación como “un punto de partida”.
La conclusión de Rappallini fue que “la discusión industrial no es una discusión sectorial. Lo que hoy estamos discutiendo es qué país construiremos para los próximos 30 años”.






