Oscar Bringeri es un comerciante de nuestra ciudad, nacido en Junín hace 75 años. Fundador de Bringeri, una conocida casa de electrodomésticos y otros artículos para el hogar, supo expandirse también hacia otras ciudades de la región y provincias vecinas.
Contó a Grupo La Verdad que “mi padre era ferroviario y mi madre ama de casa. Hice el secundario en el Colegio Nacional y un hermano médico. No sabía muy bien qué estudiar y me tomé un año para pensar. Tenía 20 años e hice un curso de reparación de radio y televisión con el profesor Comuni y justo se desocupa un lugar que pertenecía a mi abuelo materno. Es ahí que pongo mi primer negocio de artículos eléctricos, donde vendía cables, enchufes, fichas y hacía reparaciones. En ese momento, también ayudaba con el taller de Casa Guirao. Ese fue el comienzo y nos hicimos fuertes en la parte de repuestos de radio y televisión porque, en aquella época, se armaban y arreglaban”.
“Mi padre me ayudó a atender y, en 1972, nos mudamos a la esquina y comenzamos con la venta de artículos del hogar. El local era mucho más chico, no lo que es ahora, tenía una sola vidriera sobre calle Rivadavia. Con los años llegó la familia, me casé en 1976 y tuvimos cuatro hijos, dos mujeres y dos varones, y todos trabajamos en el negocio”, relató Oscar Bringeri.
Crecimiento
Con el correr del tiempo, el negocio fue creciendo y Oscar fue dejando la reparación de radios y televisores para abocarse a otras tareas, porque lo cotidiano así se lo exigía.
“Fuimos creciendo con el tiempo y comenzamos agrandando con el rubro de mueblería. Si no me equivoco, fuimos la primera empresa de este tipo en anexar muebles, porque era algo que no se estilaba. Cuando mis hijos comenzaron a trabajar surge la inquietud de poder expandirnos a otras ciudades y, en 1999, cierra Casa Guirao, que tenía sucursales en Vedia, Los Toldos y Chacabuco, y nos hicimos cargo de los empleados y la mercadería. Luego se fueron anexando Chivilcoy, Mercedes y Luján, y otras más. El mes pasado inauguramos una nueva sucursal en Bragado y estamos presentes en 30 ciudades”, contó a La Verdad.
Luego, Bringeri manifestó que “todo esto nos implicó tener una buena organización, además de la logística. Al ser un negocio familiar, tratamos de no hablar de negocios mientras no se está trabajando. Mi hija Mariel está en la parte de administración, Guillermo en lo comercial, Rafael en logística y muebles y Celeste en lo que tiene que ver con lo tecnológico. La apuesta de Bringeri Max es muy grande y el vendedor tiene que saber mucho, porque van los chicos a comprar y saben mucho”.
Los vaivenes
Oscar Bringeri recordó todo lo vivido en el negocio, las crisis, el Rodrigazo, el 2001 y “las fuimos sorteando como pudimos, pero la que más nos afectó fue la de 2001. Entre enero y octubre se perdió mucha plata y costó mucho la reactivación. Hoy también estamos atravesando una crisis, que comenzó en agosto del año pasado, y parecía que hubo un repunte que se vino abajo luego de las PASO y la devaluación. Siempre hemos sido cuidadosos y no tuvimos que despedir personal, tratamos de ser muy cautos en lo administrativo”.
“Mis hijos conocen bien el negocio y me han superado a mí, yo acompaño y aconsejo. Todavía hago algunas compras en lo que tiene que ver con la línea blanca. Hice todo lo que quise hacer, lo que sí hablamos con mis hijos es si seguimos apostando a lo mismo o se puede diversificar el negocio, porque con la compra por Internet no sé qué lo va a pasar dentro de unos años. Ya estamos haciendo venta on line, pero para eso se necesita menos personal y es todo un tema. Hoy tenemos 320 empleados trabajando con nosotros”, contó.
Para finalizar, Oscar Bringeri dijo que “para llegar adonde hoy estamos se necesita constancia y un poco de suerte. Hubo momentos buenos y otros no tanto, pero siempre estuvieron las ganas de trabajar”.






