El pago del medio aguinaldo dejó al descubierto la delicada situación financiera que atraviesan numerosos municipios bonaerenses y encendió una nueva alarma: cómo afrontar el próximo pago de salarios.
La caída de la coparticipación, la menor recaudación propia y el impacto del ajuste nacional sobre las cuentas provinciales conforman un escenario que obliga a varios intendentes a hacer malabares para reunir los fondos o los obliga a tener que buscar asistencia extraordinaria para afrontar los compromisos salariales.
Aunque muchos distritos lograron cumplir con el Sueldo Anual Complementario, en muchos casos lo hizo recurriendo a reservas, postergando otros compromisos o gestionando respaldo financiero. Ese esfuerzo permitió superar el vencimiento de junio, pero dejó a varias administraciones con escaso margen para afrontar las obligaciones que se avecinan.
En las comunas coinciden en que el deterioro de las cuentas responde a una combinación de factores. La desaceleración de la actividad económica redujo los recursos que llegan por coparticipación y afectó la recaudación propia. A eso se suma el impacto que tienen sobre la Provincia los recortes y las deudas que mantiene el Gobierno nacional, una situación que también repercute en la asistencia y las transferencias hacia los municipios.
Otro elemento que complica el panorama es la caída en la cobrabilidad de las tasas municipales. La pérdida del poder adquisitivo, el endeudamiento de los hogares y las dificultades económicas de las familias llevaron a muchos contribuyentes a priorizar otros gastos, lo que redujo una de las principales fuentes de ingresos de las administraciones locales.






