Javier Milei volvió a apostar a la calle como escenario de campaña. El Presidente encabezó este jueves una caravana por el centro de Mendoza, en busca de una foto de respaldo popular luego de una seguidilla de actos con incidentes en otras provincias. “No se dejen ganar por el pesimismo de los que quieren que nada cambie”, pidió a los gritos desde un megáfono, mientras agitaba banderas violetas junto a su hermana Karina y al ministro de Defensa, Luis Petri.
El mandatario arribó a la capital mendocina después de participar en un encuentro en la Cámara de Comercio de San Rafael. En el hotel Sheraton lo esperaban el gobernador Alfredo Cornejo y su comitiva. El plan original era recorrer a pie la Peatonal Sarmiento, pero el operativo de seguridad debió modificarse sobre la marcha: la concentración de seguidores y los cruces con manifestantes opositores obligaron a Casa Militar a improvisar una caravana a bordo de una camioneta negra.
Milei repitió consignas de campaña
Desde allí, Milei saludó a la multitud que se había agolpado en el kilómetro 0, epicentro de la convocatoria libertaria. “Estamos en un momento bisagra de la historia argentina. Es el momento de decidir si queremos seguir por el camino de la baja de la inflación, de la caída de la pobreza y la indigencia, o volver al modelo comunista que nos fundió”, exclamó el Presidente, en un discurso breve pero cargado de consignas de campaña.
El mandatario volvió a repetir uno de sus ejes: “La Libertad Avanza o la Argentina retrocede”. También insistió en que “esta vez el esfuerzo valdrá la pena” y que su gestión está “a mitad de camino”. Su discurso fue recibido con ovaciones, cánticos y el ya clásico “¡Viva la libertad, carajo!”, pero a pocas cuadras, el clima era otro.
Sobre la esquina de San Martín y Garibaldi, grupos de jubilados y militantes de izquierda montaron una contramanifestación. “Milei, basura, vos sos la dictadura”, le respondieron a las canciones de “Milei querido, el pueblo está contigo”. Por momentos, la escena tuvo tono de cancha: dos hinchadas separadas por un cordón policial que solo por poco evitó un enfrentamiento.






