«La verdad es que me siento feliz y viviendo el día a día». Lionel Messi sonríe y asiente con la cabeza. Su partida al fútbol estadounidense fue un acierto, o por lo menos así lo ve él a más de un año y medio de su arribo a Inter Miami.
«Siempre tuve en mi cabeza jugar en la MLS. Más de una vez lo dije, era algo que me llamaba la atención. Venir fue una oportunidad, por cómo se dio todo, por los últimos años en Europa», explica el capitán de la Selección Argentina en diálogo con Apple TV.
Pero, ¿cómo fue ese cierre de ciclo en el Viejo Continente? «Me tuve que ir de Barcelona y fueron dos años en París que no los disfruté. No estuve feliz en el día a día, en los entrenamientos ni en los partidos», se sincera La Pulga sobre su paso por PSG.
Hoy en las Garzas, el rosarino apunta «a ayudar a Inter a seguir creciendo» y marca el Mundial de Clubes y la Copa del Mundo 2026 como eventos clave: «El fútbol es diferente a todos los deportes a los que están acostumbrados en Estados Unidos, es el momento y hay que cambiar el chip».
Al realizar un balance de su carrera, el 10 muestra su rostro más humano. El del pibe con hambre de gloria que alcanzó la cima del mundo, pero a pesar de eso no se marea.
«Nunca imaginé vivir todo lo que viví. Nunca lo pensé ni lo imaginé, mi único objetivo era jugar al fútbol. Tuve la suerte de conseguir todo en el fútbol. Ni yo hubiese pedido tanto, la vida me regaló todo y simplemente soy un agradecido», sostiene con cierto pudor.
Aunque deja algo bien en claro: «Cuando entro a casa con mi familia soy un papá y un marido normal, como cualquier persona».
SU PRIMER GOL EN LA SELECCIÓN MAYOR
Lionel Messi es el máximo anotador en la historia de la Selección Argentina y si bien tiene más de un centenar de goles, el primero siempre es especial.
El 1° de marzo de 2006, Argentina perdió ante Croacia por 3-2 en un amistoso disputado en Basilea. El partido, uno más en la previa al Mundial de Alemania de ese año, recobró un valor extra con el paso de los años porque fue un antes y un después para el seleccionado argentino.
Ese día, Messi marcó el primero de los 112 tantos que lo consolidan como el máximo goleador histórico del conjunto albiceleste.
El equipo dirigido por José Pekerman perdía 1-0, Tevez lo igualó y la Pulga anotó un golazo para darlo vuelta. Pero Srna marcó el empate y Simic puso el 3-2 para los croatas en el ocaso del encuentro.
Argentina formó con Roberto Abbondanzieri; Fabricio Coloccini, Nicolás Burdisso, Walter Samuel; Leonardo Ponzio, Martín Demichelis, Esteban Cambiasso; Juan Román Riquelme, Messi; Carlos Tevez y Hernán Crespo. En el segundo tiempo ingresaron Lucho González, Pablo Aimar y Diego Milito. El entrenador campeón del mundo Lionel Scaloni estuvo en el banco, pero no tuvo minutos de juego.
Con 18 años y apenas 6 partidos en la Selección, Messi lució la camiseta número 19, mismo dorsal que usaría después en el Mundial de Alemania.
Ese día no sólo fue especial para el argentino, sino también para otra leyenda del fútbol internacional. El croata Luka Modric hizo su estreno con la Selección de Croacia en ese amistoso. Su debut llegó con 20 años, cuando comenzaba a brillar en Dinamo Zagreb, antes de recalar en Tottenham y luego consagrarse en Real Madrid.






