La atleta juninense, Laura Andrada, demostró su fortaleza en la exigente Mendoza Trail Run, una carrera de montaña que transcurre por senderos con ascensos y descensos que ponen a prueba la resistencia de los corredores. La ruta la llevó a través del majestuoso Parque Nacional Aconcagua, donde las condiciones climáticas extremas y la altitud añadieron un nivel de dificultad significativo. Laura superó los desafíos del terreno y el clima, dejando una marca destacada en esta competencia de alto nivel.
La Mendoza Trail Run presentó un desafío de doble filo para los corredores, por la distancia a recorrer y por la altitud de 4150 metros en Plaza Francia, donde el «apunamiento» era un gran riesgo. Con distancias que variaban desde recorridos cortos hasta ultramaratones de 50, 70 y 90 kilómetros, el evento atrajo a una amplia gama de atletas. Laura Andrada, compitiendo en la distancia de 50 kilómetros junto a 113 participantes, incluyendo 44 mujeres, logró un desempeño sobresaliente, alcanzando el cuarto puesto en la clasificación general y el primero en su categoría.
Laura es una médica que vive hace varios años en Córdoba, equilibra su exigente profesión con una rigurosa rutina de entrenamiento, necesaria para afrontar estas carreras. Su dedicación al deporte se intensificó en los últimos dos años, durante los cuales participó en diversos eventos, preparándose gradualmente para distancias cada vez mayores. Consciente de la exigencia de las ultramaratones, Laura enfatiza la importancia de la progresión: «uno rara vez se anota en una distancia de ultramaratón como primera vez, generalmente empezás con distancias más cortas y te vas acondicionando de manera progresiva a las distancias más largas». Esta filosofía refleja su compromiso con un entrenamiento metódico y responsable.

Laura, tras su victoria en la ultramaratón, compartió los secretos de su entrenamiento. Cuenta con un entrenador personal que diseña sus planes de entrenamiento, adaptándolos a sus necesidades individuales. Su rutina semanal incluye de cinco a seis días de entrenamiento, con tres o cuatro dedicados específicamente a la carrera. Para simular las condiciones de la competencia, Laura se asegura de cubrir semanalmente la distancia total de la carrera, distribuyendo los kilómetros en sesiones los lunes, jueves y sábados. Los sábados, además, realiza entrenamientos largos y técnicos en las sierras cercanas, un componente fundamental de su preparación.
Pero no enfrenta estos desafíos sola, ya que está acompañada por su pareja, quien participa en distancias más exigentes, como los 90 km del evento del Aconcagua. Laura enfatiza que, incluso en las secciones de caminata, el espíritu competitivo permanece, ya que cada participante busca superar sus propios límites y alcanzar su mejor desempeño. La carrera se convierte en una prueba personal, donde el esfuerzo del entrenamiento se traduce en la búsqueda de la mejor marca posible.
El objetivo principal para Laura es cruzar la línea de meta, pero hacerlo de forma segura, evitando lesiones graves como fracturas o esguinces. Más allá del resultado, ella busca que su desempeño refleje el esfuerzo y la dedicación invertidos en el entrenamiento. Para ella, el éxito no se mide necesariamente en el podio, sino en la satisfacción de haber dado lo mejor de sí misma. Reconoce que las circunstancias pueden variar, y que incluso un atleta bien preparado puede enfrentar dificultades. Lo importante, en su perspectiva, es la congruencia entre el entrenamiento y el rendimiento, independientemente de la posición final.
A pesar del frío intenso, con temperaturas que llegaron a los 4 grados en el Parque Nacional Aconcagua, Laura disfrutó de un clima despejado durante la carrera. Destaca que la preparación para este tipo de eventos no se limita al entrenamiento físico, sino que también implica cumplir con estrictos requisitos de equipamiento. Los organizadores realizan controles exhaustivos de las mochilas de los participantes, asegurándose de que lleven consigo los elementos esenciales para enfrentar las condiciones climáticas adversas. En este caso, era obligatorio llevar prendas térmicas como calzas y micropolar, así como una campera impermeable, entre otros elementos. Aunque algunos de estos artículos puedan no ser utilizados durante la carrera, su presencia es fundamental para garantizar la seguridad de los corredores en caso de necesidad.
La atleta subraya la importancia de acatar las normas de los organizadores, quienes poseen un conocimiento profundo del terreno. El respeto por estas reglas es fundamental, ya que el incumplimiento puede resultar en la exclusión de la carrera. El evento en su totalidad contó con alrededor de 500 personas, distribuidas en diversas categorías según la distancia y la edad. Laura, con 43 años, compitió en la categoría de 40 a 49 años.

A pesar de la numerosa participación, logró un desempeño sobresaliente, alcanzando el cuarto puesto en la clasificación general y el primero en su categoría “no lo podía creer, estabas super sorprendida, además hasta que no llegas no sabes cómo saliste”. La incertidumbre sobre la posición de los demás corredores añade un elemento de desafío y emoción a la competencia, donde cada paso puede marcar la diferencia.
Laura conserva un fuerte vínculo con su ciudad natal, Junín, donde transcurrió su infancia y adolescencia. A pesar de haberse mudado a Buenos Aires para estudiar y posteriormente a Río Cuarto con su pareja, visita Junín con frecuencia para reencontrarse con su familia y amigos. Laura atribuye su pasión por el deporte a su arraigada cultura deportiva juninense, donde desde temprana edad participó en diversas disciplinas como hockey, aeróbicos y natación.
El entusiasmo por las ultramaratones llevó a Laura y su pareja a inscribirse en dos nuevas carreras. La experiencia enriquecedora y el contacto con la naturaleza que brindan estos eventos los impulsan a seguir explorando nuevos desafíos. Su próxima meta es la carrera Torrenciales en Chile, un evento conocido por sus condiciones climáticas adversas, especialmente la lluvia, que se suma a la exigencia del terreno. Para fin de año, tienen previsto participar en otra carrera en El Chaltén, un destino icónico para los amantes del trail running.
En cuanto al entrenamiento, Laura explica que este se adapta a las particularidades de cada carrera. La distancia, el terreno y las condiciones climáticas son factores determinantes en la planificación de su preparación. Cada evento presenta desafíos únicos que requieren un enfoque específico, lo que garantiza que su entrenamiento sea siempre variado y desafiante.






