Desde la medianoche, el funcionamiento del transporte público se encuentra interrumpido, luego de que el líder de la UTA, Roberto Fernández, y el titular de La Fraternidad, Omar Maturano, ratificaron la decisión de avanzar con el paro nacional. La medida, que afectará a trenes y colectivos en todo el país -entre otros servicios y transportes públicos-, se produce en respuesta a la reforma laboral propuesta por el Gobierno y en sintonía con la convocatoria de la Confederación General del Trabajo (CGT). La determinación gremial se sostiene incluso tras la advertencia oficial que buscó frenar la huelga mediante la amenaza de retirar la personería jurídica a ambos sindicatos.
La tarde de ayer estuvo marcada por la escalada de tensión entre el Poder Ejecutivo y los principales gremios del transporte. Desde Casa Rosada se emitió una intimación formal dirigida tanto a la Unión Tranviarios Automotor (UTA) como a La Fraternidad, en la que se instó a “abstenerse de realizar cualquier medida de fuerza que implique la suspensión del servicio”.
Fernández, al frente de la UTA, y Maturano (La Fraternidad), confirmaron que la decisión de sumarse al paro se mantiene firme. “Este es un paro decretado por la CGT y estamos protegidos legalmente”, aseguraron. En ambos casos, coincidieron en que los conflictos salariales que dieron origen a la conciliación obligatoria no tienen nada que ver con una medida dispuesta por la CGT, que se realizará en rechazo de la reforma labora.






