Aun en medio de la abrupta baja de hoy del crudo Brent a US$ 88, que lo dejó 21% encima de finales de febrero, cuando empezó el conflicto de EEUU con Irán, el Gobierno de Javier Milei evalúa la ecuación tipo de cambio, carga impositiva, valor local del barril y las decisiones comerciales de YPF antes de decidir un ajuste, una vez expirado el congelamiento dispuesto para evitar su efecto inflacionario en el índice de abril.
Lo que fuentes del sector descartan, según averiguó la Agencia Noticias Argentinas, es que sean modificados a la baja los precios en los surtidores siguiendo la curva del Brent.
Estiman que solo podría haber sucedido si el valor internacional descendiera de manera marcada (32%), aproximadamente hasta los 60 dólares por barril, situación que consideran poco probable que ocurra en el corto plazo, debido a los daños en la infraestructura de Medio Oriente y la dificultad para recuperar la producción.
Al mismo tiempo, los precios locales todavía continúan alineados a un barril cercano a los 90 dólares y las petroleras buscan recuperar parte del atraso acumulado de los últimos meses.
Las refinadoras consideran inclusive aplicar herramientas de cobertura como el “hedge” o seguro, que les permitan compensar las pérdidas cuando los precios internacionales bajen.
Pendientes del surtidor hay poderes jurisdiccionales que perciben una parte de los valores que marcan.
De acuerdo con un cuadro elaborado por Focus Market, el 46,6% del precio que paga el consumidor son impuestos: 41,5% van a la Nación, 3% a las provincias y 2,1% a los municipios.
En esa estructura de receptores del reparto estaría gran parte de la respuesta de por qué es tan automático trasladar un alza del insumo y no lo es corregir en menos.
La política de precios implementada por la petrolera estatal, sumada a la decisión del Gobierno de suspender la suba programada en el impuesto a los combustibles y la autorización de un mayor corte con bioetanol en la refinación, amortiguó, en parte, la repercusión de las consecuencias en los precios locales.
El titular de IARAF, Nadin Argañaraz, había estimado que un traslado del impuesto suspendido al surtidor hubiera redundado en que el litro de nafta súper se fuera a 2.250 pesos en la Ciudad de Buenos Aires.






