Redacción Grupo La Verdad
El domingo 17 tuvo lugar en el atrio de la Parroquia San Ignacio de Loyola un pesebre diferente, desarrollado por la escuela de Patín Antonella Salamone, el Coro Panambí y el grupo de jóvenes de la Parroquia.
Bajo el lema «No puede haber lugar para la tristeza cuando acaba de nacer la vida» se vivió una noche de alta emoción, no solo por este tiempo de Navidad sino también por la convocatoria de una gran cantidad de público que presenció un pesebre distinto y en la que muchas personas de una u otra manera colaboraron para poder vivir este hermoso momento .
También se hizo presente la Liga de Madres de Familia de la Parroquia con la exhibición de las muestras de pintura que realizaron a lo largo del año.
La noche se cerró con el sorteo de una mesa servida, cuya recaudación es destinada sostenimiento de las obras que se vienen realizando en la Parroquia.










