Soy Carolina Marcela D´Ortona, algunos me conocen por Caro y otros por Marce; cuando me pongo a pensar cuando comencé a ser una persona celiaca se me viene la imagen de mi mamá buscando distintos shampoo para combatir mi pelo seco, ser siempre la primera en la fila de la escuela y ser tan flaquita que los médicos consideraban todo el tiempo que estaba al borde de la desnutrición.
Así pasó el tiempo y con ella mi niñez, acompañada de fuertes dolores de panza y fuertes migrañas. Luego llegó uno de los momentos más felices de mi vida, mi primer embarazo. En el transcurso del mismo además de la piel seca y la caída de pelo, se sumó la anemia. Yo continuaba con mi alimentación a base de cereales, germen de trigo y hasta recuerdo un pan Fargo de centeno que me fascinaba. Pese a todo esto recuerdo un embarazo hermoso, lleno de ilusiones. En la semana 30 me mandan reposo absoluto y en la 34 llega Nikias con un peso de 1,900 kg.
Luego llegó mi segundo embarazo, ahí ya me derivaron a Buenos Aires porque se estimaba que mi bebé iba a ser prematuro y allá contaban con la tecnología necesaria para un correcto cuidado. Y así fue, en la semana 32 llegó Jere con un peso muy bajo; y como no hay dos sin tres, llegó Agus, que si bien nació de 38 semanas su peso era bajo.
Haciendo un pequeño paseo por mi historia no puedo pasar por alto a mi cuarto bebé, que si bien el embarazo no llegó a término, ocupa un lugar en mi corazón. ´

A cumplirse 20 años de mi diagnóstico, recuerdo mi peso de 42 kilos, mi piel seca y malestares. Una vez realizado el estudio el comentario del médico fue “flaca sos re contra celíaca”. Así fue como comencé un cambio en mi alimentación, me costó 3 años de dieta estricta o no porque sin querer tenía momentos de contaminación cruzada cuando iba a un restaurant, en un cumpleaños o en casa, hasta que aprendí a manipular los alimentos y recuperé algo de peso.
Sentía mucho miedo al momento de viajar o ir a algún evento y no encontrar comida, de contaminarme y sobre todo de pasarla mal. Por esta razón comencé a cocinar y con la ayuda de mi mamá Monica, fuimos adaptando distintas recetas.
De a poco fui experimentando con pizzas, empanadas, ñoquis, etc., pasaron negocios y muchas experiencias hasta que en mayo de 2022 se abrieron las puertas de LA CASA DEL CELIACO en Pellegrini 358, donde paso gran parte de mis días.
Conozco el miedo de compartir un momento en donde hay comida de por medio por lo que actualmente no solo cocinamos para celiacos, sino que nos capacitamos y probamos distintas recetas para ayudar a personas con diabetes, SIBO y distintas intolerancias, siempre con la base de insumos sin TACC.
A modo de cierre solo me queda agradecer a aquellos clientes y ya amigos que me acompañan desde el inicio, cuando solo teníamos cosas contadas con la mano para nosotros, y aquellos que se fueron uniendo en este camino de aprendizaje y sabores, infinitas gracias por hacer de La Casa del Celiaco no solo un negocio sino un lugar de escucha, contención, amistad y sobre todo seguro.
Con mucho cariño… CARO.






