El ministro de Infraestructura y Servicios Públicos bonaerense, Gabriel Katopodis, cuestionó al Gobierno nacional por el estado de las rutas nacionales y por el destino de los recursos recaudados a través del impuesto a los combustibles y que deberían volcarse al mantenimiento de la calzada.
Según datos sobre la ejecución del Sistema Vial Integrado (SisVial), desde el inicio de la gestión de Javier Milei se recaudaron $1.503.252 millones para financiar obras viales, pero solo se ejecutaron $394.406 millones, mientras que más de $1 billón permanecía sin aplicarse a trabajos sobre las rutas.
“El Gobierno de Milei cobró el impuesto y en las rutas hay abandono y desidia”, afirmó Katopodis en declaraciones a FM Provincia. Y sostuvo que el Ejecutivo nacional retuvo recursos que, por su destino legal, deberían utilizarse para la construcción, mantenimiento y rehabilitación de la red vial.
“Milei se quedó con 1 billón y medio de pesos del impuesto a los combustibles que debía destinarse a la red vial. Eso alcanzaría para poner en condiciones más de 20.000 kilómetros de rutas nacionales o hacer dos veces la ruta completa de La Quiaca a Ushuaia”, señaló el ministro bonaerense.
Los datos de ejecución del SisVial muestran que durante 2024 se recaudaron $360.238 millones y se aplicaron $40.668 millones, equivalente al 11,3% de los recursos ingresados. En 2025, la recaudación ascendió a $692.514 millones y la ejecución alcanzó los $270.592 millones, el 39%.
El SisVial es un fideicomiso creado para financiar la construcción, conservación y rehabilitación de la red vial. Su principal fuente de recursos es una porción del impuesto a los combustibles líquidos. El Ministerio de Economía es su autoridad de aplicación, mientras que el Banco Nación actúa como fiduciario y administra la cuenta especial del fondo.
De acuerdo con los datos disponibles, al cierre de mayo de 2026 el fideicomiso mantenía $1.038.779 millones que no habían sido destinados a obras viales. De ese total, más de $1 billón se encontraba colocado en instrumentos financieros, entre ellos plazos fijos y títulos públicos, mientras que otros $37.761 millones permanecían inmovilizados en una cuenta corriente.
El contraste entre los recursos recaudados y el nivel de ejecución constituye uno de los principales puntos de la crítica de Katopodis. “Se están timbeando la plata que debería ir a las obras públicas. Está en juego la vida de la gente, de las familias que viajan en nuestras rutas”, sostuvo.






