Bernardo es juninense y vive en Rosario desde hace quince años. En el marco de la ciudad sin actividad, sitiada, envuelta en crímenes y una guerra sorda del narcotráfico, contó cómo se atraviesa este difícil momento.
“Estamos con mucho miedo, impotencia, y el lunes, el primer día de la semana, parecía que habíamos vuelto a la pandemia porque no había nadie en las calles. La gente no sale de su casa, las escuelas públicas están cerradas, los clubes sin actividades, no hay transporte público ni taxis, los locales de gastronomía cierran a las 20, las estaciones de servicio hacen guardias como si fueran farmacias, se suspendió la recolección de residuos… estamos totalmente paralizados como ciudad”, enumeró a Grupo La Verdad.
Bernardo opinó que “nunca vi a Rosario como ahora, fue una situación que se fue dando de manera gradual en todos estos años. Ya en 2023 vivimos casos de motocicletas que pasaban y disparaban contra locales, no para robar sino para dejar un mensaje de miedo, y ahora se brotó todo otra vez con la intervención a las cárceles”.
Según señaló, “al principio estaban afectados barrios más alejados de Rosario, en la periferia, con casos aislados, y ahora es en pleno centro, un super, una estación de servicio, una escuela… no hay distinción de zonas”.
“Esto produjo una merma de turistas y también de estudiantes. La ciudad se caracteriza por recibir cada fin de semana muchísima gente, muchos estudiantes durante la semana, y estos últimos años se empezó a notar una baja. Hay menos gastronomía y por ejemplo en el río, que siempre estaba lleno de gente, ahora hay muy pocos”, agregó.
El juninense apuntó que “ya no se sale a pasear, solamente se concurre al trabajo, se llevan los chicos a la escuela, y todo con miedo. Ya muchos no paran en los semáforos, no se alejan mucho de sus casas y se organizan para movilizarse en conjunto”.
Sobre la posibilidad de cambiar esta situación, Bernardo dijo que “estamos un tanto desesperanzados, nos han prometido mucho en los últimos años y se ha hecho muy poco. No vemos una salida al menos en el corto plazo”.
Acerca de la presencia policial en las calles, indicó que “hasta el lunes solo se veía algún policía en el centro, peatonales o avenidas importantes, pero nada en los barrios. Ahora se incorporaron 450 efectivos, se sumó Gendarmería y se ve más movimiento, pero uno no se cruza seguido a un policía”.
“En mi caso, me dieron la oportunidad de comenzar a trabajar desde mi casa, lo cual brinda un poco de tranquilidad, pero para el resto de las actividades se debe salir igual, ir al supermercado, a pagar facturas… hay que pisar la calle en algún momento y todos salimos con miedo, preocupación y mucho cuidado, y siempre de día”, remarcó.






