Por Redacción Grupo La Verdad
La comunidad juninense está cerrando el mes de las Fiestas Patronales, con los últimos eventos previstos, que culminarán hoy con la celebración de la Santa Misa en la Iglesia matriz de la ciudad, en la que se honrará al Santo Patrono de Junín, San Ignacio de Loyola.
Ayer por la tarde tuvo lugar la tradicional procesión alrededor de la plaza 25 de Mayo, que contó con la presencia del Arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Jorge Eduardo Scheining, y quien estará hoy presidiendo la celebración en la Parroquia, junto a sacerdotes de toda la ciudad y el cura párroco de San Ignacio de Loyola, Pbro. Pablo Vallés.
Tras la procesión, la imagen del Santo Patrono permaneció en la vereda de la Iglesia, donde los fieles pudieron brindar sus oraciones y pedidos.
A la vez, la comunidad religiosa compartió un hermoso festival folklórico, familiar y gratuito para todos, que fue pensado también para los niños, ya que se contó con juegos inflables, metegoles, payasos, y se repartió chocolate con tortas a los presentes.
Las actividades por las Fiestas Patronales contemplaron distintas actividades durante todo el mes de julio, como es habitual, y tendrán continuidad en la semana dado que el Obispo Jorge Eduardo permanecerá en la ciudad, para reunirse y escuchar a todos los grupos parroquiales de la ciudad, tras concelebrar la misa que tendrá lugar hoy a las 19.
INFORMACIÓN IMPORTANTE
Con motivo de celebrarse éste lunes 31 de julio el día del patrono de nuestra ciudad, San Ignacio, desde el Municipio se informa a los vecinos que todas las dependencias administrativas permanecerán cerradas, no obstante, los servicios que se prestan a diario, ya sea recolección de residuos, montículos y barrido, funcionarán con normalidad. En el caso de los cementerios, estarán abiertos en el horario de 8 a 17 horas, pero en este caso, sí estarán cerradas las oficinas administrativas.
QUIEN ERA SAN IGNACIO DE LOYOLA
Ignacio de Loyola (Loyola, c. 23 de octubre de 1491-Roma, 31 de julio de 1556) fue un militar y luego religioso español, surgido como un líder religioso durante la Contrarreforma. Su devoción a la Iglesia católica se caracterizó por la obediencia absoluta al papa. Fundador de la Compañía de Jesús de la que fue el primer general, la misma prosperó al punto que contaba con más de mil miembros en más de cien casas —en su mayoría colegios y casas de formación— repartidas en doce provincias al momento de su muerte.3 Sus Ejercicios espirituales, publicados en 1548, ejercieron una influencia proverbial en la espiritualidad posterior como herramienta de discernimiento. El metodista Jesse Lyman Hurlbut consideró a Ignacio de Loyola como una de las personalidades más notables e influyentes del siglo XVI. La Iglesia católica lo canonizó en 1622, y Pío XI lo declaró patrono de los ejercicios espirituales en 1922.
Íñigo López de Loyola inició su carrera como hombre de armas formando parte de las tropas oñacinas del reino de Castilla. En mayo de 1521, a los treinta años de edad cayó herido en la Batalla de Pamplona cuando defendía la ciudad de las tropas francesas de Enrique II de Navarra. Este hecho sería determinante en su vida, pues la lectura durante su convalecencia de libros religiosos lo llevaría a profundizar en la fe católica y a la imitación de los santos. Propuso entonces peregrinar a Jerusalén, para lo cual necesitaba llegar antes a Roma, pero antes pararía en Montserrat y Manresa, donde comenzó a desarrollar sus Ejercicios espirituales, base de su espiritualidad.
A su vuelta de Tierra Santa, comenzó sus estudios y a dedicarse a la predicación, basándose en el método de sus Ejercicios. Sus actividades le hicieron sospechoso de heterodoxo e incluso llegó a ser procesado en distintas ocasiones. Tras ver cerradas las puertas a la predicación, decidió continuar sus estudios en París, donde cursó filosofía y tuvo por compañeros a Pedro Fabro y Francisco Javier, entre otros.

Ignacio y sus compañeros acabaron pronunciando un voto de pobreza, iniciaron la Compañía de Jesús y decidieron peregrinar a Jerusalén, pero esta empresa resultó imposible y finalmente optaron por ponerse a disposición del papa. Ignacio partió a Roma junto con Pedro Fabro y Diego Laínez, experimentando durante todo el viaje multitud de sentimientos espirituales y una especial confianza en que Dios les sería favorable en esa ciudad.
Allí se dedicó a impartir sus Ejercicios, pero pronto sufrió las críticas de personalidades influyentes que difundieron rumores en su contra, acusándolo de ser un fugitivo de la Inquisición. Para impedir que las acusaciones prosperasen y acabasen impidiendo su actividad, Ignacio quiso que se abriese un proceso formal para así ser declarado públicamente inocente.
Después de esto se procedió a designar al primer general de la Compañía de Jesús, resultando Ignacio elegido unánimemente por sus compañeros. Sin embargo, rechazó la designación y pidió que la votación se repitiese tras madurarlo más profundamente. Volvió a ser elegido en segunda votación y, tras reflexionar y confesar sus pecados, finalmente aceptó.
Estuvo quince años al frente de la Compañía de Jesús como General, permaneciendo en Roma. Murió el 31 de julio de 1556 y su cuerpo, que fue inicialmente sepultado en la iglesia de Santa Maria della Strada, fue trasladado a la iglesia del Gesù, sede de la Compañía. El papa Gregorio XV lo canonizó el 12 d marzo de 1622 junto con Francisco Javier, Felipe Neri, Teresa de Jesús e Isidro Labrador.7

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