Por Redacción Grupo La Verdad
La comunidad juninense festejará a su Santo Patrono, San Ignacio de Loyola, a través de la tradicional procesión por la plaza 25 de Mayo, la celebración de la Santa Misa
.
A las 19 se oficiará la Misa solemne y posteriormente se realizará una peregrinación de velas junto a la imagen de San Ignacio, para cruzar la Puerta Santa.
El cura párroco de la Iglesia matriz San Ignacio de Loyola, Pablo Vallés, recordó que “hace muchos años Junín prepara estas Fiestas Patronales destinando todo el mes de julio a distintas celebraciones por este Santo”.
“Habrá una procesión con la imagen de San Ignacio de Loyola, alrededor de la plaza 25 de Mayo, pidiendo por todas las necesidades de los juninenses”, contó.
La imagen de San Ignacio presente “está ubicada al fondo, arriba, que es la más antigua que se tiene y se remonta a la fundación de la Parroquia”, explicó, pero en la procesión “se utilizará otra imagen hermosa, que también tiene muchos años pero está preparada para salir en andas, en procesión, que está abajo en la Iglesia, al alcance de la mano”.
Pablo Vallés señaló que «vamos a hacer una procesión alrededor de la Plaza 25 de Mayo y luego vamos a ingresar al Templo Parroquial, cruzando todos juntos la Puerta Santa para ganar las indulgencias de este Año Jubilar, por eso pedimos traer a la Misa de mañana 31 a las 19, una vela con alguna tulipa que se puede hacer con cartón u otro elemento, pero que traigamos nuestras velas para que podamos acompañar a San Ignacio».
QUIEN ERA SAN IGNACIO DE LOYOLA
Ignacio de Loyola (Loyola, c. 23 de octubre de 1491-Roma, 31 de julio de 1556) fue un militar y luego religioso español, surgido como un líder religioso durante la Contrarreforma. Su devoción a la Iglesia católica se caracterizó por la obediencia absoluta al papa. Fundador de la Compañía de Jesús de la que fue el primer general, la misma prosperó al punto que contaba con más de mil miembros en más de cien casas —en su mayoría colegios y casas de formación— repartidas en doce provincias al momento de su muerte.3 Sus Ejercicios espirituales, publicados en 1548, ejercieron una influencia proverbial en la espiritualidad posterior como herramienta de discernimiento. El metodista Jesse Lyman Hurlbut consideró a Ignacio de Loyola como una de las personalidades más notables e influyentes del siglo XVI. La Iglesia católica lo canonizó en 1622, y Pío XI lo declaró patrono de los ejercicios espirituales en 1922.
Íñigo López de Loyola inició su carrera como hombre de armas formando parte de las tropas oñacinas del reino de Castilla. En mayo de 1521, a los treinta años de edad cayó herido en la Batalla de Pamplona cuando defendía la ciudad de las tropas francesas de Enrique II de Navarra. Este hecho sería determinante en su vida, pues la lectura durante su convalecencia de libros religiosos lo llevaría a profundizar en la fe católica y a la imitación de los santos. Propuso entonces peregrinar a Jerusalén, para lo cual necesitaba llegar antes a Roma, pero antes pararía en Montserrat y Manresa, donde comenzó a desarrollar sus Ejercicios espirituales, base de su espiritualidad.
A su vuelta de Tierra Santa, comenzó sus estudios y a dedicarse a la predicación, basándose en el método de sus Ejercicios. Sus actividades le hicieron sospechoso de heterodoxo e incluso llegó a ser procesado en distintas ocasiones. Tras ver cerradas las puertas a la predicación, decidió continuar sus estudios en París, donde cursó filosofía y tuvo por compañeros a Pedro Fabro y Francisco Javier, entre otros.






