Pasaron los días, pero el idilio en las calles de Baigorrita parece no tener fin. Deportivo Baigorrita se consagró campeón del Torneo Apertura de la Liga Deportiva del Oeste tras vencer en una final electrizante a Rivadavia de Junín. El título no es uno más: lleva el nombre de “Germán Gaspar” en el marco de la Copa Centenario del club Defensa Argentina, y significa la primera estrella oficial en la historia de la institución. En el epicentro de esa gesta estuvo su centrodelantero y goleador del campeonato, Juan Petraglia, el encargado de hacer el «trabajo sucio» arriba y de aparecer con los gritos sagrados cuando el equipo más lo necesitaba.
A mitad de semana, con la adrenalina todavía a flor de piel, el artillero dialogó mano a mano para desmenuzar las claves de un campeonato inolvidable que quedará grabado para siempre en la memoria de la región.
Para un pueblo que esperó toda su vida este momento, las 24 horas del domingo resultaron escasas. Al ser consultado sobre si ya habían logrado dimensionar el logro, el delantero confiesa entre risas que la celebración sigue sumando capítulos: “Sí, estamos la verdad que todavía en medio de los festejos ya estamos a mitad de semana y seguimos con las comidas, las juntadas, mensajes, todo, así que sí a mil”.
Esa efervescencia no es casualidad; se fue gestando en los días previos, donde la localidad se transformó por completo acompañando al plantel. “La previa a la final, y a la semifinal también, fue algo sorprendente porque veíamos a la gente del pueblo ya palpitando su partido, viviéndolo como si fueran todos finales”, recuerda Juan.
Manejar las pulsaciones en ese ecosistema fue el gran desafío del grupo: “Nosotros desde la parte futbolística tenemos que mantener una tranquilidad, pero bueno, yo creo que también el mismo contexto te lleva a tener un mínimo nerviosismo o a imaginarte ya el partido desde antes. Pero bueno, esta final nada, la tomamos con el mayor profesionalismo posible y yo creo que después se vio reflejado en el partido”.
Para Baigorrita, el camino a la gloria tuvo una estación intermedia que templó el carácter del equipo: la agónica semifinal ante Rivadavia de Lincoln, donde el «Depo» rescató un empate en el último minuto para luego sellar el pase por penales. “En ese partido sufrimos bastante, pero siempre mantuvimos una tranquilidad de que íbamos a tener nuestra oportunidad”, analiza Petraglia. “Nos dieron el primer gol después de un error nuestro, después no habían llegado con tanta presión sino que fue un partido bastante trabado; pero bueno, la tranquilidad que nos llevó para empatar el partido y poder ganarlo en los penales nada, nos subió arriba de una pirámide donde era muy difícil bajarnos de esa confianza”.
Fue justamente durante la semana posterior a ese partido cuando Juan sintió que el título no se les podía escapar, al ver el compromiso absoluto de sus compañeros y el respaldo institucional frente a las adversidades físicas. “Durante la semana previa a la final, que veníamos varios jugadores tocados desde lo físico, yo me di cuenta que todos queríamos estar ahí, empezaron a ir los dirigentes, que nos apoyaban en todo”.
El delantero destaca el valor de este grupo al sacarse una espina del pasado reciente: “Cuando termina ni bien el partido contra Rivadavia fue una felicidad enorme. Venían de perder una final hace un año y pico y bueno, nada, lo tomaban como algo muy cercano, el club no está acostumbrado ni está preparado todos los años para vivir esta clase de partidos, así que fue lindo, estuvo muy bueno que los chicos del pueblo aporten toda su confianza en nosotros. Una felicidad, la verdad, enorme por poder lograrlo”.
Haber coronado el torneo siendo el máximo artillero de la Liga Deportiva del Oeste le da un sabor especial a su presente personal, revalidando su estatus en el área chica. “En lo personal, justamente por el puesto en donde juego que es centrodelantero, es algo la verdad muy muy lindo para mí. La portada de los goles, además del juego, me genera mucha felicidad, ya que el equipo necesita de un delantero que además que haga el trabajo que me tocó hacer a mí—que fue bastante sucio—también aporte desde los goles”, explica con el manual del ‘9’ bajo el brazo.
Al repasar el fixture en busca de aquella conquista que encendió la mecha de la ilusión, Juan elige el debut del torneo frente a River Plate: “Para mí todos los goles son importantes, pero me gustó mucho el primer gol que hago de cabeza contra la Loba en el primer partido. No se podía abrir ese partido, arrancamos perdiendo y bueno, lo empatamos ahí de un córner, una pelota parada. Fue el puntapié inicial de este equipo que después supo llevar adelante los otros partidos”.
El cruce definitivo ante Rivadavia de Junín se vivió con las pulsaciones al límite tanto afuera como adentro de los límites del campo de juego. “La final la verdad que fue muy pasional”, describe Juan. “Hubo mucho contagio de energías, creo que la semana previa uno conoció parte de la personalidad de la gente de Baigorrita, del técnico, porque te lleva a lograr algo que nunca se había logrado en la historia del club. Después adentro de la cancha uno no dimensiona lo que se está jugando por el club, pero yo creo que la semana previa fue esencial para eso”.
Ese sentido de pertenencia y las ganas de hacer historia quedaron demostrados cuando su físico le dio una señal de alerta a poco del pitazo final, algo que no lo hizo claudicar: “Justamente a mí me pasó que tuve una molestia faltando 10 minutos y la verdad que no podía correr, pero bueno, miré al técnico, me preguntó cómo estaba y yo dije que estaba bien, pero porque sentía que tenía que estar adentro de la cancha”.
La historia de cómo Juan desembarcó en Deportivo Baigorrita denota la ambición con la que el club diagramó este año tan especial. Tras consagrarse campeón en la Liga de Vedia con Sarmiento de esa localidad, su teléfono empezó a sonar con fuerza. “Me llamó Pilo (el técnico) y me llamó Diego (el presidente). Pilo sabía que yo estaba negociando con varios clubes porque me había ido bien el año pasado, me comentó que iban a armar un plantel para pelear el campeonato y que ese era el principal objetivo”, devela.
Sin embargo, la frase que terminó por sellar su llegada fue la del mandatario de la institución, ligada a la mística de los 100 años del club: “Después hablé con Diego y me lo dijo en palabras sencillas: ‘Queremos salir campeones, cumplimos 100 años’. Eso al jugador la verdad que lo convence, lo tienta en el sentido más que nada del orgullo, capaz que hay clubes que te ofrecen más dinero, uno lo toma como un trabajo también, pero bueno, yo creo que la gloria es innegociable”.
El resultado de esa decisión no pudo ser mejor: “Me sentí muy bien con el plantel y en el club; la verdad que muy bien, toda muy buena gente la de Baigorrita. Los refuerzos nos hicieron sentir siempre muy cómodos y, en lo personal, yo hoy me siento uno más del pueblo”.
A la hora de mirar hacia atrás y evaluar su presente futbolístico, hilvanando vueltas olímpicas consecutivas, Juan destaca el valor de la resiliencia en el fútbol del interior: “La verdad que soy un jugador y una persona que trabaja mucho para hacer las cosas bien, me gusta hacer las cosas bien, y yo creo que se ve reflejado eso. El año anterior a que salí campeón en la Liga de Vedia había perdido una final, y eso también me jugó mucho. Uno viaja, deja su trabajo de lado, la familia de lado y uno se va haciendo durante las experiencias, pero yo creo que lograr los títulos es coronar todo el trabajo que se hace día a día”.
Con el trofeo en las vitrinas de Baigorrita, los llamados de otras instituciones para contar con sus servicios volvieron a reactivarse de inmediato, aunque el ‘9’ prefiere poner el freno de mano por unos días. “Ahora me voy a tomar hasta la semana que viene descanso, estuve con mensajes de varios clubes ya, pero por ahora les comenté que me iba a tomar un receso de una semana, una semana y media, para descansar. También te juega mucho lo mental esta clase de partidos, así que bueno, uno tiene que tomar un descanso de esa parte para tomar las mejores decisiones”.
Para cerrar, el goleador de la Liga del Oeste no escatimó en elogios y muestras de afecto para la parcialidad del «Depo» que copó la cancha y continúa de caravana: “La verdad que el mensaje es 100% de agradecimiento, a cada hincha, a cada persona de Baigorrita que me venía a saludar, yo la verdad que después de todo lo que me han dado, era un saludo para ellos también, felicitarlos y decirles que era para ellos esto. Nunca lo habían logrado en la historia y darle el primer título para un jugador, poniéndose de su lado, la verdad que es muy gratificante, se siente mucho orgullo”, concluyó visiblemente conmovido, sellando con palabras un hito que ya es eterno.






