Jorge “Clavito” Castro nación en BAP como jugador, y si bien cuando culminó su carrera como jugador dirigió en diversos clubes, incluso en la zona, hoy se desempeña como técnico en la institución donde todo comenzó.
Lleva más de 39 años formando jugadores, que lo recuerdan de manera muy especial desde lo deportivo y lo humano. Un formador con valores, que busca siempre el bien de cada niño que tiene en su plantel y de los cuales recibe cantidades de muestras de cariño diario.
“Clavito” dialogó con La Deportiva sobre sus inicios en las formativas y sobre su carrera deportiva. “Como técnico no tengo ni la remota idea de porque fue. Terminaba mi carrera deportiva, y me encuentro que los compañeros de ese entonces todos quisieron que sea técnico y nunca pensé que fuera a dedicarme tanto tiempo a esto. Dirigí Primera División, estuve en Colonial de Ferré donde salimos campeones en el año 95 en el Apertura y Clausura. Jugué en Social de Ascensión y siendo técnico salimos subcampeones. Tuve la suerte de dirigir a Defensa y a BAP, pero siempre me gustó trabajar más con los chicos y con todas las categorías menores. Es más lindo y aprendes más, yo aprendí a la par de los chicos. Siempre soy un agradecido de todos ellos por ese motivo. Aprendí el respeto y la responsabilidad a la par de ellos. Eso me llevó a que cada vez más quiera trabajar con los chicos”, comenzó relatando el DT.

En tanto a su profesión, dijo: “Lo más especial es que convivís con todas las religiones, clases sociales, no existen las cosas que pasan con los mayores. Ahí tienen la camiseta y el pantalón tanto los de un poder adquisitivos como del otro, del que va a la iglesia y el que no va, el del pobre y el rico, viven todos en lo mismo y es lo más lindo que hay ser chico y compartir todas esas experiencias. Uno en sus charlas las hace ver y son muy positivas para el crecimiento y formación de cada chico en la etapa de los nueve a 13 o 14 años”.
También, agregó: “Siempre les digo lo mismo, vos tenés tres casa: tu casa, la formación principal, después tenes la escuela, donde aprendes a escribir y leer, y después tenes en el fútbol, el vestuario; el vestuario es la base fundamental en la formación de cualquier tipo de deporte, yo le di mucha importancia a lo largo de toda esta carrera deportiva que llevo. Amo el vestuario porque es mi tercera casa y es donde los chicos aprenden todos juntos, y podes compartir y hacerles ver un montón de cosas que podes realizar, estudiar y jugar al mismo tiempo, siempre y cuando sean responsables: primero está la escuela y después está el fútbol”.

A su vez, y en cuanto a su rol de formador, comentó: “Cambiaron mucho las cosas, antes había palabras que las podías decir y te las decían porque también tuve la suerte de poder jugar al fútbol. Antes había un vocabulario distinto al de hoy, hoy tenes que saberlo manejar porque hay palabras que se interpretan mal y antes no. Hasta los sobrenombres. Tenes que fijarte mucho. Hoy hay que estudiar más, estar preparado para eso. Hay que saber hablar y sobre todo escuchar, ponerle el oído a los chicos porque todo no es como antes, la sociedad no es la misma. Cambiaron mucho las cosas, sobre todo con los teléfonos, la tecnología, en vez de llevarnos a disfrutarla y a vivirla mejor. Siempre digo que el tiempo pasado para mí fue lo mejor que uno ha vivido; el barro, jugar y juntarnos con los amigos a charlar y jugar, pero jugar de verdad. Hoy si no juegan en los clubes es muy raro ver barra de chicos estar jugando al fútbol.
EL CAMPITO Y LA TECNOLOGÍA
“Ahí está el debate y la parte física de cada chico también. Antes nosotros estábamos permanentemente jugando: a la bolita, en el campito, muchas actividades sanas y hoy vos los ves a los chicos y si hay cuatro, tres están con el celular y no tienen la actividad física que realmente tendrían que tener. La única actividad física que tienen es la que le dan en la escuela, y después la que le damos nosotros en el fútbol y a veces a muchos chicos les cuesta. Nosotros toda esa actividad la lográbamos en la escuela jugando, no veíamos la hora de salir al recreo para jugar. Y salir de la escuela y seguir jugando al fútbol: había uno o dos que tenían pelota y cruzarte al campito y jugar. La ciudad creció mucho, y los peligros también. Hay montones de cosas que cambiaron mucho a lo que fue mi época”, explicó el entrenador.

Además, resaltó: “Amo el campito. Ahí aprendías. El chico aprendía del grande y había algo fundamental en los clubes los grandes nos cuidaban mucho a los más chicos. Hoy eso no se ve mucho. Por eso soy un gran agradecido porque tuve grandes compañeros cuando era chico que me ayudaron a llegar a jugar a primera división. Te retaban, pero te cuidaban, y de eso aprendías. Era un reto sano”.
Por otro lado, “Clavito”, expresó que el fútbol, el deporte, te da amigos para toda la vida “yo no lo cambio por nada, quiero volver a nacer y estar en cualquier tipo de deporte sobre todo en el fútbol porque tengo amigos hasta el día de hoy de los distintos clubes donde jugué, donde dirigí y es lo más lindo que hay”.
En febrero del 2025, Jorge cumplirá sus 40 años como entrenador. Toda una vida dedicándose a formar jugadores que hoy en día lo recuerdan con mucho cariño, sabiendo que hizo un excelente trabajo con cada uno de ellos en lo deportivo y dejando una huella en lo humano. Situación que le han reconocido en los clubes que se ha desempeñado.
“La bandera que me regalaron las categorías 2008, 2009, 2010 y 2011 hace dos años cuando jugamos en la cancha de Moreno: me llamaron y salí, y vi una multitud con gente de Moreno y Bap y Hugo Herrera (presidente del Ferroviario) junto con los chicos me hicieron la entrega de una bolsa. Yo no sabía lo que era, y cuando lo vi, ver la imagen de mi cara en la bandera y en todas las canchas en vida no tiene precio. La disfruto un montón todos los partidos. La bandera que me regalaron los chicos de Villa que tengo guardada que dice “Gracias Clavito por todo”.
Los de Origone, Colonial, Social. Eso te da vida. Soy un agradecido a los dirigentes, a quién me regaló mi primer par de botines, a las familias de todos los chicos que están. Son cuatro generaciones de fútbol. El respeto, el cariño, el abrazo que recibo todos los días no tiene precio y es lo más lindo que me ha pasado y me sigue pasando. Hugo (Herrera) sabe perfectamente que BAP es mi club y quiero terminar mi carrera en el club. El día que los chicos no me entiendan más o no sepan lo que les digo dejaré de dirigir. Mientras lo pueda hacer es mi cable a tierra, lo disfruto mucho, lo vivo”, finalizó.







