Con el Mundial 2026 que finalizó este domingo, el Gobierno vuelve a concentrar toda su atención en la agenda económica. Durante las últimas semanas, el protagonismo de la Selección argentina desplazó del centro de la escena buena parte de los debates sobre inflación, actividad, consumo y empleo, mientras la Casa Rosada aprovechó ese contexto para avanzar en distintas iniciativas y preparar el terreno para una nueva etapa política.
El cierre de la Copa del Mundo coincide con un escenario económico algo más favorable que el de los primeros meses del año. La inflación perforó el 2% mensual antes de lo previsto, comenzaron a observarse mejoras en algunos indicadores de confianza y las primeras negociaciones paritarias empezaron a reflejar cierta recuperación del salario real.
Sin embargo, el Gobierno reconoce que esos avances todavía no lograron trasladarse plenamente a la economía cotidiana. El consumo continúa mostrando señales de debilidad, la morosidad en el sistema financiero aumentó durante los últimos meses y la recuperación del empleo aún aparece como una de las principales asignaturas pendientes.
En ese contexto, la estrategia oficial apunta a recuperar la iniciativa política y avanzar con una serie de proyectos que considera centrales para consolidar el programa económico.
Uno de los primeros objetivos será la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, un proyecto que el Ejecutivo considera prioritario para reforzar el esquema monetario vigente y limitar definitivamente el financiamiento del déficit fiscal mediante emisión.
Otro de los focos estará puesto sobre la evolución del riesgo país, que permanece apenas por encima de los 400 puntos básicos. En el mercado sostienen que una nueva reducción del indicador permitiría acercar nuevamente a la Argentina al mercado internacional de crédito, disminuir el costo de financiamiento y atraer un perfil de inversor más orientado al mediano y largo plazo.






