En el corazón de la Ciudad Deportiva de Junín, el sonido de los tapones contra el césped y la voz de mando de Mariano Vila marcan el pulso de una ilusión que ya no se conforma con ser protagonista: este año, Sarmiento quiere el trono. En un mano a mano a fondo, el estratega del «Verde» desmenuzó el presente de una institución que decidió profesionalizar cada rincón de su estructura femenina, desde las categorías formativas que brillan en el Torneo Nocturno hasta el plantel superior que se prepara para su séptima batalla en la Primera B de la AFA.
La noche de Junín tiene un color especial cuando el fútbol femenino entra en escena. El Torneo Nocturno de la Liga Deportiva del Oeste es más que una competencia regional; es el termómetro que utiliza Vila para medir el año del club. La reciente victoria ante River Plate por 6 a 0 no fue un resultado aislado, sino la consecuencia de una filosofía de juego que no distingue entre ligas.
«El otro día logramos un triunfo 6-0 sobre River Plate y lo bueno de la jornada fue que pudimos jugar con chicas jóvenes que debutaban, y bueno, haciendo un trabajo en las formativas del club que es lo que buscamos hace un tiempo de que chicas vayan creciendo y se vayan desarrollando en el fútbol femenino», detalló Vila con la calma de quien ve los frutos de un proceso a largo plazo.
Para Sarmiento, el fútbol local no es una carga, sino un semillero vital. Mientras otros equipos luchan por completar sus plantillas, el Verde se da el lujo de rotar jugadoras y foguear a las más pequeñas en escenarios de alta presión. Esta estructura le permite al club mantener un flujo constante de talento, asegurando que el salto hacia el equipo de AFA no sea un abismo, sino un paso natural en la evolución de la jugadora.
Uno de los puntos más destacados de la charla fue la proyección nacional que alcanzó la institución. En un país donde el fútbol femenino suele estar centralizado en Buenos Aires, Sarmiento logró romper esa inercia. Las pruebas de jugadoras realizadas en diciembre marcaron un hito por la procedencia de las aspirantes.
«Nos llamó la atención en diciembre cuando hicimos la prueba que jugadoras de Santiago del Estero, de San Juan, de Tucumán, de Córdoba, se anotaron para venir», confesó Vila, evidenciando que el proyecto trascendió las fronteras de la provincia de Buenos Aires. Esta convocatoria masiva obligó al cuerpo técnico a ser extremadamente selectivo, buscando no solo talento, sino jugadoras que ya comprendan la exigencia de la Asociación del Fútbol Argentino.
Vila es consciente de que el prestigio del masculino en la Liga Profesional de AFA funciona como una carta de presentación invaluable: «Tenemos que entender que Sarmiento está en una primera división en el masculino y es un club importante del país, entonces parece que no, pero bueno, siempre se busca, siempre llama la atención y muchas jugadoras quieren venir a probarse y tener suerte por estos lugares».
La eliminación en los playoffs de la temporada pasada ante San Miguel dejó una herida, pero también una enseñanza: la ventaja se saca en el tiempo de preparación. Mientras el mercado de pases del fútbol femenino suele ser caótico y tardío, en Sarmiento el trabajo comenzó casi sin respiro.
«La idea es que no se haga tan largo entre el último partido oficial y el comienzo de año, entonces lo que tratamos fue de con intervalos seguir entrenando y seguir teniendo a las jugadoras en un alto nivel físico y técnico», explicó el DT sobre la planificación que incluyó una mini-pretemporada en diciembre y un inicio de trabajos intensivos en la segunda semana de enero.
Con un plantel actual de 25 jugadoras, el objetivo es llegar a marzo —fecha prevista para el inicio del torneo de la B— con el equipo totalmente ensamblado. «La idea ya es para fines de febrero tener el plantel cerrado para poder afrontar el último mes de marzo y ya poder encarar el año de la mejor manera», sentenció Vila, dejando claro que este año la improvisación no tiene lugar en su diccionario.
El mercado de pases de Sarmiento para esta temporada es una mezcla de nostalgia y jerarquía. Los regresos de Catalina Vila (desde Estudiantes de La Plata) y Florencia Tapia (ex Independiente de Bellavista) no son casualidad; son futbolistas que entienden lo que significa vestir la camiseta del “Verde” y que eligen volver por la seriedad del proyecto.
Sin embargo, hay un nombre que genera una expectativa superior: Constanza Díaz. Tras perderse la temporada pasada por una rotura de ligamentos justo antes del debut, su regreso al césped es visto como el gran salto de calidad para el mediocampo. «Para nosotros es importante que ya pueda estar en competencia y pueda ser parte del plantel, es una jugadora distinta que le dio mucho a Sarmiento», afirmó Vila, quien también destacó la importancia de haber retenido a la capitana Milagros Mina, el alma del equipo.
A ellas se suman incorporaciones estratégicas como Camila Torres y Loana Herrera (provenientes de UNNOBA), quienes aportan frescura y conocimiento de la idiosincrasia institucional, facilitando una adaptación inmediata al grupo.
El torneo de ascenso de este año será, quizás, el más difícil de la década. El descenso de instituciones de peso histórico y presupuestario como Rosario Central, Vélez Sarsfield y Platense eleva la vara de la competencia a niveles de Primera División.
Vila analizó este nuevo escenario con respeto pero con determinación: «Esos tres equipos van a agregar una disputa importante al torneo que lo van a hacer más competitivo de lo que viene siendo, así que bueno, hay que prepararse de la mejor manera para poder estar en competencia y pelear lo más arriba posible».
Para contrarrestar la jerarquía de los rivales, Sarmiento diseñó una agenda de amistosos de primer nivel. Tras enfrentar al Frontón de San Andrés de Giles, el equipo viajará a Venado Tuerto para medirse con la reserva de River Plate y busca cerrar un duelo clave contra Racing Club en Buenos Aires. Cada partido es una pieza más en el rompecabezas táctico de Vila.
El cierre de la entrevista dejó una frase que resume la mentalidad de este Sarmiento 2026. A pesar del profesionalismo, la tecnología aplicada y la planificación milimétrica, el fútbol conserva su cuota de azar, y Vila lo sabe.
«Ojalá, trabajamos para eso, después la redonda es la que decide, pero tratamos de trabajar para lograr el objetivo». Con estas palabras, el técnico despidió una charla que deja a la hinchada de Junín con la certeza de que el equipo está en buenas manos. La séptima temporada en AFA no será una más; es el año donde Sarmiento busca que el dominio demostrado en el ámbito local se traduzca, finalmente, en el ansiado ascenso a la Primera División.






