El boxeo en la ciudad de Junín tiene un nombre propio que resuena con la fuerza de los impactos sobre el cuadrilátero: Débora Anahí «La Indiecita» López. Quien supiera tocar el cielo con las manos al consagrarse campeona argentina, sudamericana y mundial de la categoría Mosca de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), hoy transita la que considera «la mejor etapa» de su vida. Tras un prolongado e introspectivo parate de dos años alejada de la actividad oficial, la púgil de Junín regresó al ruedo hace apenas un mes con una victoria en una pelea corta a cuatro rounds, el paso previo necesario para la verdadera prueba de fuego que le depara el mes de junio: la disputa del título argentino en su propia tierra, rodeada del calor de su gente.
Pero el regreso de Anahí López no es un retorno más, no se trata simplemente de una boxeadora que sube a buscar un cinturón. «La Indiecita» volvió transformada, rompiendo moldes y asumiendo una doble faceta que la ubica tanto adentro como afuera de las cuerdas. A través de su flamante empresa promotora, Indal Boxing, la boxeadora se cargó al hombro la responsabilidad de organizar los festivales, entrenar a la juventud juninense y devolverle al pugilismo local el brillo y el entusiasmo que, según percibe, se habían apagado en el último tiempo.
En una charla íntima y distendida al finalizar una de sus exigentes jornadas de entrenamiento a doble turno, Anahí se tomó unos minutos para analizar su presente, revelar los detalles técnicos de su preparación bajo las órdenes de una eminencia del boxeo y expresar el profundo orgullo que siente al haberse convertido en un espejo para las nuevas generaciones de mujeres que deciden calzarse los guantes.
Para entender el valor de la pelea que se desarrollará el próximo mes de junio en Junín, es necesario repasar las estrictas reglamentaciones del boxeo profesional. Cuando Anahí López trepó a la cúspide internacional y se transformó en la reina ecuménica de la OMB, sus coronas de menor jerarquía quedaron vacantes de forma inmediata. Con la humildad y la claridad que la caracterizan, la boxeadora explicó las razones que la llevan a disputar nuevamente un cetro que ya supo lucir con orgullo en su cintura.
«El Título Argentino lo pelearía nuevamente porque como yo era campeona del mundo, al ganar el Título Mundial, mis títulos de campeona argentina y sudamericana quedaron automáticamente vacantes. Como es superior el título del mundo, quedan vacantes los otros» comentó la púgil.
Lejos de ver este paso como un retroceso, «La Indiecita» lo vive como un hito histórico para su carrera individual. El desafío que tiene por delante representa la oportunidad de inscribir su nombre con letras de oro en el deporte de la provincia de Buenos Aires. «Al quedar automáticamente el título argentino y sudamericano vacante, ahora volvería a pelear por el título argentino. Sería la tercera vez que pelearía por este título si lo llegase a ganar ahora, que Dios quiera que sí, sería tricampeona argentina», manifestó con una mezcla de ilusión y profunda fe.
Para asegurar que el cinturón celeste y blanco se quede en casa, López y su equipo de trabajo no dejaron ningún detalle librado al azar. Conscientes de que el parate de dos años requiere un acondicionamiento físico, técnico y táctico de excelencia, la boxeadora pateó el tablero y sumó a su esquina a un estratega de vasta trayectoria internacional: el reconocido manoplero «Cirujano» Morales, un hombre que sabe perfectamente lo que significa forjar un campeón del mundo.
«Vengo preparándome re bien, trajimos a nada más y nada menos que al “Cirujano” Morales, que es manoplero y estuvo con un montón de campeones del mundo. Lo traje para acá, para Junín, para que me ayude obviamente a crecer y a volcar en mí toda su experiencia, así aprendemos un poco de él y estamos entrenando a full, para lograr ser campeona nuevamente», detalló Anahí.
En la carrera de cualquier deportista de alto rendimiento, un parate puede transformarse en un arma de doble filo o en el fin de una trayectoria. Para Anahí López, quien jamás había interrumpido su rutina de entrenamientos desde que se inició en la actividad siendo apenas una niña, la pausa prolongada fue un proceso necesario de maduración. El tiempo abajo del ring le otorgó una perspectiva diferente sobre el deporte, las presiones de la alta competencia y sus propios deseos personales.
«Estuve parada dos años, nunca en mi vida, en toda mi carrera, había parado. Volví a pelear el mes pasado, hice una pelea de cuatro rounds y bueno, esta que viene sería a diez» puntualizó la boxeadora, reflexionando sobre el impacto psicológico de este bache temporal. Lejos de sentir temor por la inactividad o sufrir la falta de ritmo, Anahí asegura que el descanso actuó como un bálsamo que potenció su psicología de combate.
«Yo creo que el parate me hizo muy bien porque hoy estoy enfocada al cien por ciento y creo que vamos a volver muy diferentes» aseguró con llamativa templanza. El aspecto mental se convirtió en su principal aliado: la boxeadora hambrienta de triunfos del pasado le dio paso a una mujer madura que comprende el boxeo desde un lugar estratégico y analítico, capitalizando la experiencia acumulada en sus batallas internacionales.
Al ser consultada sobre las sensaciones de volver a encabezar una velada en su ciudad natal, Anahí se mostró entusiasmada y con una absoluta paz interior: «La verdad es que estoy muy ansiosa, de todas maneras, estoy acostumbrada, me gusta pelear con mi gente, me gusta que puedan ir a verme y lo tomo muy diferente. No lo tomo ni con presión ni con nada por el estilo».
La boxeadora entiende que este evento es una fiesta popular para Junín y un regalo mutuo entre ella y los aficionados que la vieron crecer desde sus inicios en el plano amateur. «Lo tomo con mucha felicidad y obviamente estoy contenta de poder volver a pelear en mi ciudad y que sea para traer el título argentino acá», remarcó.
Si bien el objetivo inmediato e impostergable es la corona argentina en junio, la ambición de una auténtica campeona del mundo no se detiene allí. Anahí López ya mira el horizonte del segundo semestre del año y confiesa tener en mente un proyecto de dimensiones inéditas para el deporte de la región. Su gran sueño no es solo volver a pelear por un cinturón mundial de las grandes entidades, sino lograr algo que la ciudad de Junín jamás presenció en toda su historia.
«La verdad es que tengo algo grande en mente, le estoy pidiendo a Dios que se de todo para que pueda salir correctamente. Esto de pelear el título argentino es grandísimo, pero lo que yo anhelo realmente es poder pelear el título del mundo, algo que nunca se hizo en Junín. Así que, si todo sale bien y Dios quiere, poder pelear el título del mundo acá en Junín este año «, confesó con mucho entusiasmo.
Uno de los puntos más llamativos de esta nueva etapa en la vida de Anahí López es su debut absoluto debajo del ring como empresaria de boxeo a través de su propia firma promotora. «En el otro evento hice el festival, pelearon todos mis alumnos e hice tres peleas profesionales, en las cuales volví yo y lo hice con mi promotora. Ahora también lo voy a hacer yo y quiero que todo salga bien porque me gusta mucho que la gente se vaya contenta, que se sienta cómoda. Creo que el otro evento les gustó mucho y espero que este también y que la gente nos acompañe», detalló sobre las complejidades de la gestión deportiva.
Anahí trazó un diagnóstico de cómo encontró la actividad en la ciudad antes de su involucramiento directo: «En lo personal me siento muy bien, la gente me lo dice y eso me pone muy contenta a mí, me dicen: ‘Che, Anahí, le devolviste la alegría a los juninenses con el boxeo porque estaba apagado’. Y la verdad es que yo lo veía; veía que no había ganas. Hoy quiero poner un poquito de ganas a eso y creo que lo estamos haciendo con todo el equipo, con toda la gente que me rodea, que me ayuda. Armando un buen equipo y uniéndonos, creo que podemos hacer que resurja el boxeo en Junín», analizó con madurez dirigencial.
Habiendo alcanzado el escalón más alto al que puede aspirar un boxeador profesional, la corona mundial, Anahí López se destaca por sostener un lazo inquebrantable con sus raíces y sus allegados. «Yo llevó una vida totalmente normal, me encanta estar con mi familia, me encantan mis amigos. El acompañamiento de todos ellos es lo que me llevó a regresar» relató con emoción.
A ese empuje anímico de su entorno se le sumó una preocupación genuina por el bache generacional que observaba en los gimnasios de la zona: «También influyó el hecho de que había tantos talentos acá en Junín que se estaban echando a perder, quise volver para tratar de meter un poquito de mi semillita de lo que yo aprendí y sigo aprendiendo, y tratar de poner un poquito de ganas a eso».
Esa siembra ya comenzó a dar sus frutos más reconfortantes. En un pasaje sumamente emotivo del diálogo, la campeona relató una anécdota reciente que sirve para dimensionar el impacto social de su figura, especialmente en el boxeo femenino local. «Arrancó una chica acá a entrenar conmigo que tiene una pelea y me dice: ‘Te digo la verdad, se me habían ido las ganas de boxear, tengo una sola pelea amateur, pero como vi que vos, siendo mujer, estás logrando que resurja el boxeo acá, yo dije: la única manera que puedo arrancar es con ella’. A mí me llena de orgullo eso, ver que una chica de veinte años me venga a decir eso, que lo está viendo ella, me da muchas más ganas de continuar y de que esto crezca» confesó conmovida.
La efervescencia que rodea a Anahí López no se limita de manera exclusiva a la preparación de su combate o a la organización logística de las veladas de Indal Boxing. Recientemente, la boxeadora sumó otro hito trascendental a su biografía con el estreno oficial de su propio documental titulado «INDIA», una producción audiovisual que retrata de manera fidedigna su sacrificado ascenso desde las calles de Junín hasta la consagración internacional, visibilizando las dificultades económicas de sus inicios amateurs y el apoyo incondicional de sus padres.
«También estrenamos el documental, estamos con todo» admitió sonriente ante la consulta sobre su ajustada agenda. «Pero hay gente que te impulsa a hacerlo, gente buena que quiere verte bien, que te quiere ver crecer. Siento mucha alegría de ver mi vida reflejada en la pantalla, veo cómo la gente también se entusiasma con esto, con todo, y está buenísimo, me dan muchas ganas de seguir adelante».
Al mirar hacia atrás en el espejo del tiempo y recordar a aquella joven e invicta boxeadora que en noviembre de 2016 conquistaba su primer título argentino en el ring del Club Ciclista Juninense, Anahí reconoce una transformación rotunda en su identidad como atleta y como mujer. «Yo creo que crecí, con el tiempo uno aprende. Y este parate me dio mucho tiempo para pensar, para analizar, para todo, yo creo que esta es la mejor etapa para mí en la que estoy viviendo, porque si alguna vez soñé con esto, hoy lo estoy viviendo», reflexionó a modo de balance sobre su evolución madurativa.
Para finalizar la entrevista, «La Indiecita» le envió un mensaje directo a los juninenses, invitándolos a formar parte de un proyecto colectivo: «Le digo a toda la comunidad de Junín que nos apoya que no se lo pierdan, que esto no es solo por mí, es también por ellos. Que le metan ganas, que nos apoyen, porque no va a ser solo Anahí la que va a pelear por un título argentino, sino que hay un montón de chicos atrás que vienen empujando y que quieren cumplir su sueño también, los esperamos» concluyó con la firmeza de una campeona que sabe que su victoria más importante se pelea abajo del cuadrilátero, abriendo caminos para los que vienen atrás.






