La discusión por el valor de la Tasa Vial volvió a instalarse en Colón, uno de los distritos de la zona núcleo bonaerense, donde productores rurales plantean la necesidad de revisar el esquema vigente mientras desde otros sectores defienden su carácter progresivo. En el centro de la controversia aparece una cuestión que excede al municipio: cómo distribuir entre los propietarios rurales el costo de mantener una extensa red de caminos que resulta clave para la producción y la circulación.
El esquema aplicado actualmente en Colón establece distintos valores de acuerdo con la superficie de los establecimientos. Son siete tramos progresivos: a medida que aumenta la cantidad de hectáreas, también se incrementa el monto por hectárea que debe abonarse.
Según los datos difundidos en defensa del sistema, el 85% de los propietarios rurales del distrito posee campos de hasta 100 hectáreas. Bajo esa lógica, la estructura busca que los establecimientos de menor superficie afronten una carga inferior y que el aporte aumente en los campos de mayor extensión.
El argumento oficial para sostener este modelo es que la tasa debe contemplar no solamente la prestación del servicio, sino también una diferencia en la capacidad contributiva de los propietarios. La discusión, en ese sentido, no pasa únicamente por cuánto recauda el municipio, sino por cómo se reparte ese costo entre quienes utilizan y necesitan la infraestructura vial rural.
Uno de los elementos utilizados para defender el esquema es la comparación con otros distritos de la región. De acuerdo con los valores difundidos, en los establecimientos de hasta 400 hectáreas la tasa por hectárea de Colón resulta inferior a la aplicada en municipios vecinos como Salto, Pergamino, Arrecifes y Rojas.
El ejemplo utilizado para graficar la diferencia es el de un establecimiento de 30 hectáreas. En Colón, el valor informado es de $1.664,20 por hectárea, mientras que, según esa comparación, la diferencia puede llegar hasta el 66% respecto de Rojas y ronda el 3,8% frente a Salto.
Más allá de los valores puntuales, que pueden variar según las actualizaciones y las características de cada esquema municipal, la comparación pone sobre la mesa dos modelos diferentes de tributación rural: uno que busca mantener una estructura progresiva según la superficie y otros sistemas con tarifas planas o con una progresividad menor.






