Por Redacción Grupo La Verdad
Recientemente, el Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) declararon un “riesgo extremo de incendios” para 16 provincias argentinas, en medio de las llamas que arrasan en Chubut y la Patagonia. Entre ellas, Buenos Aires está en ese nivel máximo de alerta, ya que tiene unas 20 mil hectáreas afectadas en todo el territorio.
Dentro de la provincia bonaerense, hay zonas que están más observadas, debido a que terminaron el año con varios focos de fuego y arrancaron igual el 2026. Entre las zonas críticas, está parte de la cuenca del Salado.
Para conocer la posición de Junín respecto a esta situación, Grupo La Verdad se comunicó con Eduardo Naya, ex integrante del cuerpo de bomberos de la ciudad, quien dijo que “el riesgo, en esta época del año y con los calores que hubo, estuvo. Ahora que llovió, ya bajó. Pero sí tenemos un cierto riesgo”.
Sin embargo, manifestó que ese peligro “no es tan alto como puede ser en la zona sur de la provincia de Buenos Aires, que todos los años entra en riesgo, mucho más en un año como ese que venía muy seco, con vientos y altas temperaturas”.
Como ventaja, “Junín tiene una diferencia con toda la zona sur de la provincia, fundamentalmente la zona cerrada e inclusive zonas cercanas al Río Paraná. Esos lugares tienen pasturas muy altas y campos no cultivados que son muy secos. En cambio, nosotros tenemos todo cultivado y en ciertas épocas del año los sembrados están verdes, como en este momento que hay partes que no llegaron a secarse y las que están secas son extensiones más chicas. Los campos que no están cultivados saben que el de al lado sí”, explicó.
Además, señaló: “Estadísticamente, hubo menos incendios que hace varios años. Tomamos conciencia y se trabajaron los campos de otra manera. Se generaron esquemas para desmalezar y eso ha cambiado bastante, aunque todavía queden lotes baldíos en zonas suburbanas, no tanto en la zona rural. En esas zonas suburbanas, con un poco menos de conciencia, la gente prende fuego un lote para eliminar pasturas y se les va de las manos”.
Bomberos en Junín
Naya contó cómo está preparado el personal de bomberos de Junín para hacer frente a una posible llegada del fuego, destacando las mejoras en el equipamiento y movilidad.
“Estamos preparados y muy bien. En el año 1990, cuando me hice cargo del cuartel de Junín, había una autobomba. Hoy, tenemos una disponibilidad de 5 o 6 seguridades pesadas y 4 o 5 unidades livianas (camionetas), que permiten poder acercarnos lo máximo posible a fuegos pequeños. Sólo con la unidad pesada quizás se dificulta entrar en algunos lugares, pero esos camiones grandes llevan el agua para abastecer a las unidades livianas que pueden entrar un poco más cerca del fuego”, indicó.
También resaltó que “el personal está muy bien equipado con sus elementos personales. Por lo tanto, la diferencia en el equipamiento es brutal en comparación a aquel momento, muy superadora. Y aspiramos a esta aún mejor, esas son nuestras proyecciones. Estamos en medio de un nuevo plan de no sumar más cosas, sino actualizarlas y mejorarlas. Por ejemplo, tenemos unos 12 equipos autónomos, pero hay que cambiarles las máscaras”.
Según Naya, esa mejora fue “gracias a un plantel de gente que se comprometió mucho con el trabajo y a la sociedad, que de a poco nos dio una gran mano. De hecho, hace poco nos donaron una autobomba en muy buenas condiciones, que creí que era imposible que ocurra en Junín. Además, la policía nos entregó una unidad cero kilómetro que vamos a carrozar”.






